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Maradona vs. Platini, cuando Diego le ganó al crack de la Juve el duelo por ser el mejor jugador del planeta

Diego Armando Maradona ya había cambiado el mapa de Italia. El sur, por primera vez en la historia, se animaba a competir con el norte, rico y poderoso. Con los gigantes de Milán, con la Juventus de Turín. Y también con los de la capital, Roma y Lazio, que siempre querían asomarse ante los más vencedores. Luego de dos temporadas de salvarse del descenso en la última fecha, apareció el Diez eterno. En 1984, el crack de Fiorito llegó a la ciudad que hoy lo tiene como Dios, Nápoles. Nada fue igual después. En su primer día, sin haber jugado un partido llenó todo el San Paolo.

Las primeras dos campañas fueron de reconstrucción. Había que armar un rompecabezas y Diego, como siempre, fue el encargado. Como dicen los investigadores de la Universidad de Nápoles, que cada semana se reúnen para explicar el héroe y la ciudad, “los cambió a todos”. Del otro lado, en ese mapa que Diego había cambiado estaba la Juventus de Michel Platini.

Justo antes de la gran cita en México, la disputa que se planteaba por el trono del mejor futbolista del mundo era esa: Michel Platini contra Diego.

Platini, Pelé y Maradona. Fútbol más fútbol más fútbol.

Platini, Pelé y Maradona. Fútbol más fútbol más fútbol.

Ya estaba listo El Diez. Quería ser el mejor. Se preparó con Fernando Signorini, quien quizá lo entendió mejor que ninguno. A partir de entonces, el crack fue más crack que nunca. Si hubo una participación en un Mundial perfecta fue aquella. En el recorrido, sucedieron cosas que nunca antes: el gol más hermoso de la historia; el gol más polémico de la historia (La Mano de Dios). Invitó también al mejor de los relatos, el de Victor Hugo Morales. Desde ese ratito, Maradona se convirtió “en el genio del fútbol mundial”. Después llegaría la consagración. La Copa era, como correspondía, de él.

Platini, crack y artista del fútbol francés, campeón de la Eurocopa de 1984. El mejor de todos los galos hasta la llegada del peladito Zinedine Zidane (también hijo del barro como Diego, hijo de argelinos; Smail y Malika, crecidos en el dolor como Chitoro y Doña Tota lo empujaron a conquistar el mundo).

El Mundial ofrecía el desafío. Era ese francés, que jugaba impecable, contra ese pibe de Fiorito que a sus 25 años estaba dispuesto a todo.

Jean-Pierre Papin (D) y Michel Platini (L) se abrazan para celebrar después de que Francia derrotara a Canadá. FOTO: GEORGES GOBET / AFP

Jean-Pierre Papin (D) y Michel Platini (L) se abrazan para celebrar después de que Francia derrotara a Canadá. FOTO: GEORGES GOBET / AFP

El seleccionado galo debutó contra Canadá. Parecía un partido fácil, menor. Pero no fue tan así, Canadá, país enorme con equipo pequeño, aguantó casi todo el partido con el arco en cero. No fue Platini el que resolvió la situación.

Un tal Jean-Pierre Papin sobre el final le dio la victoria a esa Francia. Canadá, que poco tenía para ofrecer, vislumbró las primeras diferencias. Mientras Maradona estaba por ofrecer el récord de asistencias, Platini estaba parado ante un equipo de la Concacaf. El duelo entre los mejores se comenzó a resolver en dos días. A Diego se le venía la Corea del Sur de los karatecas, a Platini lo salvó Papin. El Mundial seguiría ofreciendo otras cosas respecto a quién sería el mejor.

Maradona y su remera con las caras de Blatter y Platini. (Instagram)

Maradona y su remera con las caras de Blatter y Platini. (Instagram)

La primera fecha del Mundial ya comenzaba a contar de qué venía la cosa. El pibe de Fiorito, que había dado vuelta el mapa de Italia, estaba a punto de comenzar en dar vuelta el mapa del mundo. Y así sucedió.

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