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Lula da Silva y Jair Bolsonaro miden fuerzas ante las presidenciales de 2022 en Brasil

El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva tiene el camino libre para ser candidato a la Presidencia de Brasil el año que viene y este viernes lloró frente a sus principales aliados, en una reunión virtual, al decir que su objetivo “no era político”, sino el de “limpiar el nombre de la familia”.

Lula ya conversa con empresarios y sectores religiosos para una posible candidatura presidencial en 2022. Actos que inquietan a asesores del presidente Jair Bolsonaro, que busca la reelección, y que ahora, por “el efecto Lula”, deberá intensificar sus cenas en Brasilia con grupos de empresarios y conversaciones con los evangélicos.

Con barbijo, Lula participó este sábado de la campaña de distribución de alimentos en el Sindicato de Metalúrgicos en San Pablo. “El hambre volvió al país por irresponsabilidad de este gobierno”, dijo.

La declaración del ex presidente, el viernes, cuando lloró frente a la ex mandataria Dilma Rousseff y a la presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffmann, ocurrió un día después de que el Supremo Tribunal Federal (STF) confirmara la anulación de sus condenaciones en la operación anticorrupción Lava Jato.

La mayoría de los magistrados del Supremo (8 votos a 3) entendió que la justicia del estado de Paraná -o sea, el ex juez Sergio Moro– no tiene autoridad para juzgar los casos contra Lula.

Si nuevas condenas a Lula surgieran en instancias inferiores y llegaran otra vez a la Corte, el debate sobre los derechos políticos del ex presidente se renovaría, pero hoy es una posibilidad poco probable.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, buscará el año que viene la reelección. Foto: REUTERS

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, buscará el año que viene la reelección. Foto: REUTERS

Campaña y pandemia

Presidente de Brasil durante dos mandatos (2003-2010), Lula vuelve al juego político cuando todavía faltan 18 meses para la elección de octubre de 2022. Una eternidad para los pautas políticas brasileñas.

Por ahora la puja es entre Bolsonaro y Lula. Una encuesta difundida una semana antes de la decisión del Supremo indicó empate técnico entre ellos. Según XP/Ipespe, consultada por inversores, Lula tiene 29% de intención de votos a la Presidencia y Bolsonaro 28%.

Un mes antes, en marzo, Lula tenía 25%, Bolsonaro 27% y Moro 9%. Para casi 50% de los electores brasileños, el gobierno Bolsonaro es “malo” o “pésimo’.

La puja política entre el presidente y el ex presidente ocurre cuando Brasil registra casi 369 mil muertes por coronavirus, una cifra mayor que la población de Petrópolis, en la sierra fluminense que aún conserva palacios de los tiempos imperiales.

Investigación por en el Congreso

El drama cotidiano de vidas que podrían haber sido salvadas y que conmueve a los brasileños –principalmente a los contrarios a Bolsonaro– se sumó a la instauración de una Comisión Parlamentaria de Investigación de la pandemia.

La “CPI del covid” tendrá como relator a un enemigo de Bolsonaro, el senador Renan Calheiros, que es un político experimentado y ya estuvo en la mira de la Justicia. En Brasil, se suele decir que se sabe cómo empieza una CPI, pero no cómo termina.

El viernes, apenas después de haber sido elegido para ser relator de la Comisión, Calheiros dijo: “Bolsonaro se equivocó y no se hizo responsable”.

Una protesta en Brasilia contra Jair Bolsonaro y su gestión de la pandemia de coronavirus, el viernes. Foto: REUTERS

Una protesta en Brasilia contra Jair Bolsonaro y su gestión de la pandemia de coronavirus, el viernes. Foto: REUTERS

El relator es quien sugiere qué decisión deben tomar los que integran la Comisión investigadora. En la “CPI del covid” los “bolsonaristas” están en minoría.

El prestigioso médico Drauzio Varella, conocido por participaciones en la televisión brasileña, dijo que la tragedia en el país fue intensificada “por un presidente que da el ejemplo de lo que se debe hacer para diseminar la epidemia”.

En una conversación con un analista peruano, después de la primera vuelta presidencial en el país andino, hizo la pregunta que cada extranjero hace o sugiere hacer frente a un brasileño: “¿Qué es lo explica el apoyo que mantiene Bolsonaro?”

Ese día un grupo de partidarios del presidente brasileño había invadido una radio del estado de Pernambuco y amenazado a los comunicadores que criticaron la gestión de Bolsonaro en la pandemia.

La pandemia batió récords de muertes en Brasil en los últimos días. Foto: AP

La pandemia batió récords de muertes en Brasil en los últimos días. Foto: AP

Una pulseada impredecible

El ex presidente Fernando Henrique Cardoso señaló que el retorno de Lula al juego político puede beneficiar a Bolsonaro. Un cálculo que todavía no está de todo claro, pero que se basaría en el hecho de que el líder del Partido de los Trabajadores tiene alto índice de rechazo entre los que entienden que su gobierno tuvo “escándalos históricos de corrupción”, como dice uno de estos críticos, como el ‘mensalão’.

Lula tiene apoyo entre los que extrañan a su gobierno y entienden que ha sido “víctima de la persecución de Moro”. O sea, en el escenario actual, el ‘antiLula’ y el ‘antiBolsonaro’ hablan fuerte.

“Si Lula es candidato, la segunda vuelta sería entre Lula y Bolsonaro”, dicen analistas de la Fundación Getúlio Vargas.

Las dudas políticas son hoy si hay lugar para un candidato de centro al Palacio de Planalto. El desgaste de Bolsonaro en la administración de la pandemia quedo aún más evidente cuando su adversario João Doria, gobernador de San Pablo, tomó la delantera para producir la vacuna CoronaVac -la del laboratorio chino Sinovac- en el Instituto Butantan del estado.

Bolsonaro se burló de la iniciativa. Hoy, gran parte de los brasileños vacunados, incluso en otros estados, recibieron la Coronavac. Además está la AstraZeneca, producida por la fundación Fiocruz en Río de Janeiro. Pero, hay más de un millón de brasileños que no se presentaron para recibir la segunda dosis del inmunizante.

Pobreza y exclusión social

En el medio está el hecho de que la exclusión social, como ocurre en otros países, aumentó en la pandemia. “Hay gente que dice que no tiene qué comer. Hace años que Brasil no veía nada así”, dijo un ex asesor del gobierno de Cardoso.

Una investigación del Data Favela mostró que en febrero, con el fin del “auxilio de emergencia” -los subsidios que entregó el gobierno por la pandemia- 67% de los 16 millones de brasileños que viven en favelas tuvieron que eliminar la compra de comida o de material de limpieza.

El mes pasado el Congreso aprobó un financiamiento que permitirá, otra vez, el cobro de la ayuda, pero de apenas alrededor de 250 reales (unos 45 dólares) cuando el año pasado eran de 600 reales (cerca de 108 dólares).

Igual se hacen colas para cobrarlos. Este hecho puede alimentar el apoyo a Lula. La inclusión social realizada en su gobierno aún está en la memoria de los excluidos. Pero, curiosamente, muchos de ellos hoy declaran su fidelidad al adversario del ex líder sindical: Bolsonaro.

CB


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