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“Los insurgentes del ISIS controlan la ciudad, es una masacre”

Los combates entre el ISIS y los militares, los policías mozambiqueños y los mercenarios sudafricanos contratados por el gobierno continúan en Palma, en el norte de Mozambique, donde al menos 2.000 civiles locales, fuerzas de seguridad y extranjeros habrían muerto en la operación de pinzas de los islamistas, que se inició el miércoles.

Estados Unidos se comprometido a entrenar las fuerzas especiales mozambiqueñas en la lucha contra el terrorismo y se han detectado al menos 12 sudafricanos en las filas del ISIS. La empresa francesa Total, uno de los objetivos de los terroristas, se retira del país.

Ante el ataque de bien pertrechados yihadistas, en uniformes negros y mejor organizados que en otras oportunidades, los extranjeros que trabajaban contratados o subcontratados en una empresa de gas licuado de la compañía Total, huyeron como pudieron por aire, por tierra y por mar.

El aeropuerto de Pemba donde llegan los sobrevivientes del ataque. Foto: EFE

El aeropuerto de Pemba donde llegan los sobrevivientes del ataque. Foto: EFE

Total no cooperó

Pero los mercenarios sudafricanos de la empresa Dick Advisory Group, contratada por el gobierno de Mozambique para dar seguridad al área con sus helicópteros de combate y sus milicianos, denunciaron que la empresa Total se negó a proveer combustible para sus helicópteros.

Eran ellos quienes estaban rescatando en la mata, en la selva , en las plantaciones, en el hotel y en la playa al personal de Total, que no había logrado refugiarse en la planta, transformada en una fortaleza y desde donde despegaban aviones de evacuación del personal.

Lionel Dyck, propietario de la empresa de mercenarios, dijo que sus helicópteros rescataron al menos 230 personas de las calles, la selva y la playa de Palma, una ciudad de 75.000 habitantes que fue ocupada por los islamistas. Criticó a Total por no apoyarlos en los esfuerzos de rescate.

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Mozambique




Infografía: Clarín

Dyck, de 76 años, jefe de la firma de mercenarios con sede en Sudáfrica, Dyck Advisory Group (DAG), dijo que su gente estaba recogiendo cadáveres y sobrevivientes entre tiroteos con insurgentes.

“Estamos luchando con el suministro de combustible. Pero cuando nos acercamos a Total para obtener ayuda con eso, nos rechazaron”. dijo. “Los sobrevivientes y muchos de los cadáveres que estamos recogiendo estaban en Palma como subcontratistas de su emplazamiento de gas. Por lo que es sorprendente que no estén más dispuestos a ayudar”.

Brendon Becker es un ciudadano de Zimbabwe y director del proyecto KERA en Palma. Está desesperado buscando su personal en la ciudad: al menos 50 empleados han desaparecido, entre ellos un británico. Pero hay centenares de desaparecidos locales y de otras empresas.

“Es absolutamente terrible”, contó en una conversación con Clarín desde un teléfono satelital. “Los insurgentes controlan la ciudad y las fuerzas de seguridad de Mozambique dicen que la han retomado ellos. Siguen los combates. Es una masacre”.

Relató que, desde el miércoles, centenares de expatriados extranjeros y la población local huyeron por tierra, por mar y por aire desde Palma.

Algunos fueron rescatados por los helicópteros sudafricanos, que eran constantemente sometidos a fuego de los combatientes yihadistas. Muchos de esos helicópteros estaban artillados. Pero el ISIS estaba bien pertrechado con fusiles AKA 47, morteros, RPG y ametralladoras pesadas. Se instalaron en los edificios militares, los bancos, las instalaciones de la policía y los techos de la ciudad, desde donde indiscriminadamente disparaban sobre todo lo que se movía.

En las calles hay abandonados cuerpos de hombres, mujeres y niños desde el miércoles. Muchos de ellos están decapitados al igual que en la playa, a donde intentaron llegar para huir en los barcos de pescadores, en los gomones de las empresas de seguridad y en los barco a remos o yates que ofrecían los locales. Uno de los barcos trasladó 1.500 pasajeros hasta Pemba. Otro piloto de otro barco, que se acercó a la costa, fue abatido por los insurgentes.

Como en Dunkerque tropical

Una evacuación “a la Dunkerque” pero tropical, en medio de playas paradisíacas, plantaciones de mango y de banana y mata selvática. Otros se lanzaron a caminar, bajo todos los peligros, los 40 kilómetros hasta el borde de Tanzania.

Hasta entonces el Amarula Lodge Hotel era el paraíso de Palma de los expatriados. Una pileta de natación, habitaciones con aire acondicionado, un restaurante en el jardín, un helipuerto y altas paredes de protección para una zona volátil e insegura, donde muchos de los extranjeros que vivían allí y tenían experiencia, consideraban que un ataque “era inminente”.

Imagen satelital del Amarula Palma hotel. Foto: AP

Imagen satelital del Amarula Palma hotel. Foto: AP

El miércoles el Lodge se convirtió en el epicentro del infierno, cuando al menos 200 extranjeros y mozambiqueños se refugiaron allí ante el ataque del ISIS. Pero con un sitio de 48 horas de los islamistas, un grupo de 17 automóviles y entre 60 a 100 personas trató de escapar en un convoy desde el hotel.

Solo siete autos pasaron la emboscada del ISIS.Hubo al menos 7 muertos. El resto continúa desaparecido. No se sabe si están muertos o secuestrados.

El Amarula Lodge

Una vez que se lanzó el asalto a Palma, el Amarula Lodge se convirtió en un refugio para 190 residentes y lugareños. Un plan de evacuación por mar fue frustrado por militantes en la playa entre el hotel y la costa.

A final del jueves, solo unas 25 personas habían sido trasladadas en helicóptero desde el hotel. Los insurgentes se acercaron el viernes haciendo imposible los intentos de rescate. En ese contexto se lanzó el convoy de automóviles para tratar de huir.

El Estado Islámico se atribuyó la responsabilidad del ataque a una planta de gas en el norte de Mozambique en el que murieron decenas de personas y decenas de expatriados desaparecieron. Al menos 55 de ellos son extranjeros de “los Estados Cruzados” dijo en su anuncio. Entre los muertos hay británicos, portugueses y franceses.

El ISIS se lo atribuye

El grupo yihadista emitió un comunicado en su agencia de noticias Amaq, en el que se jactaba de “matar a decenas de fuerzas armadas mozambiqueñas y cristianos”. La imagen mostraba a un grupo de insurgentes celebrando la captura de la ciudad central de Palma, que sirve al mayor proyecto de gas de África.

Un contratista británico fue uno de los primeros trabajadores extranjeros en morir, en una insurgencia en el extremo norte rico en gas, que se ha salido de control.

Mientras continuaban las búsquedas de sobrevivientes tras seis días de enfrentamientos, que dejaron cadáveres decapitados en las calles, el gigante energético francés Total fue acusado de negarse a proporcionar combustible de su cercana operación de gas de 20.000 millones de dólares para la operación de rescate.

La gente aguarda en las playas la llegada de barcos con sobrevivientes de Palma. Foto: AFP

La gente aguarda en las playas la llegada de barcos con sobrevivientes de Palma. Foto: AFP

Han surgido imágenes dramáticas de la peligrosa operación de búsqueda y rescate con grupos de militantes, que lanzan emboscadas y asaltos esporádicos, mientras las fuerzas de seguridad del gobierno intentan recuperar la ciudad.

Testimonios

Una imagen mostraba el rescate de Nick Alexander, un ciudadano británico-sudafricano con doble nacionalidad, que huyó de un asedio a su hotel en el norte de Mozambique. Él y un colega, Niraj Ramlagan, fueron rescatados por los mercenarios sudafricanos después de evadir una emboscada en su convoy de escape y luego pasar dos noches arrastrándose por la densa mata de Palma.

La hija de Alexander, Jayde, de 29 años, dijo que su padre temía que el Amarula Lodge, junto a la playa, donde se hospedaba, fuera vulnerable en un ataque. El hotel estaba abarrotado de subcontratistas expatriados, que prestaban servicios en la instalación de gas.

“Lleva dos años en Mozambique y, a medida que empeoraban las cosas con la seguridad, empezó a prepararse. Encontró lugares seguros en el albergue donde escondió comida y agua e hizo planes sobre dónde se escondería si fuera necesario”, dijo.

El ex oficial de policía estaba en la parte trasera del convoy, cuando fue objeto de fuertes disparos el viernes por la noche mientras huía del complejo del hotel. Alexander, un contratista que construye campamentos para el personal que trabaja en el sitio de gas, se puso en contacto con su hija en Johannesburgo el domingo.

Otros sobrevivientes, que lograron llegar a las playas de Palma, se subieron a los botes y barcos de provisiones de la planta. Pero los pilotos del DAG están barriendo la zona en busca de cualquiera que esté escondido en edificios abandonados o en la selva.

Los desaparecidos incluyen a Phil Mawer, de Somerset, un proveedor británico de servicios de catering en el hotel. Se cree que vivió en el extranjero durante gran parte de su carrera.

Tras el ataque, la francesa Total anunció que se retira de Mozambique, uno de los países más pobres del mundo. Foto: AFP

Tras el ataque, la francesa Total anunció que se retira de Mozambique, uno de los países más pobres del mundo. Foto: AFP

La insurgencia islamista en la provincia de Cabo Delgado comenzó en 2017 ha empeorado constantemente , a medida que las filas de los militantes se han incrementado. La ciudad había estado aislada durante mucho tiempo, dejando vulnerable a su población de 75.000 habitantes y a una gran comunidad de trabajadores expatriados.

El Covid ha hecho estragos en esta población vulnerable y mayoritariamente musulmana, a donde las ONG no tienen mayor acceso por las condiciones de inseguridad.

En otras partes de la ciudad, los testigos informaron haber visto cuerpos de niños y adultos en las calles, muchos decapitados mientras huían o fueron asesinados durante registros casa por casa.

La población ha buscado refugio en Pemba, a 200 kilómetros al sur. Pero no hay seguridad para ellos allí.

Células dormidas

El temor de diplomáticos y autoridades en Maputo, la capital de Mozambique, es que el ISIS, que está mejor organizado, ya ha infiltrado células dormidas en otras ciudades para actuar y ocupar el enorme país. Ellos controlan el tráfico de rubíes y maderas preciosas para mantenerse.

Pero el país es rico en gas, minerales, uranio y minas de oro y diamantes. La empresa británica Total había comprado la planta de gas licuado en el 2019 por 4 billones de dólares. Era uno de los grandes esperanzas de progresos para uno de los países más pobres del mundo. Este lunes anunció que se retira del área por razones de seguridad. Era la puerta de Mozambique al Océano Indico y al mundo.

París, corresponsal

ap


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