Política

Los detalles del asado de la AUF y las intenciones de minimizar participación de Lacalle

La invitación al presidente de la República fue para participar de una cena en el Complejo Celeste de la AUF con unas seis personas: el presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), Ignacio Alonso, el presidente de la Conmebol, Alejandro Dominguez, el embajador chino Wang Gang, el asesor de Montevideo City Torque, Pedro Bordaberry, y el secretario de la Presidencia, Álvaro Delgado, según confirmaron a El Observador fuentes del gobierno.

La llegada a Uruguay de las 50.000 vacunas que Sinovac Biotech donó a Conmebol a través de contactos que inició el gobierno de Luis Lacalle Pou fue un “acontecimiento histórico”, según Domínguez y por eso el miércoles llegó por menos de 24 horas a Uruguay para recibir el embarque en el aeropuerto de Carrasco y anunciar al mundo el paso que el fútbol sudamericano está dando para jugar la Copa América 2021 con la seguridad de que todos los protagonistas del espectáculo estarán vacunados. El agradecimiento del presidente de la Conmebol al gobierno uruguayo y a la AUF desembocó en un asado que se realizó esa misma noche del miércoles luego de abandonar el aeropuerto.

Cuando Luis Lacalle Pou llegó sobre las 22 horas del miércoles al complejo de la AUF, ubicado sobre la ruta 101 y a 10 minutos del aeropuerto, se encontró con un escenario bien diferente: el asado ya había empezado y había 17 personas además de él. El embajador de China no fue al encuentro. Sí estaban los siete neutrales de la AUF (Alonso, Gastón Tealdi, Eduardo Ache, Matías Pérez, Fernando Sosa, Jorge Casales y Andrea Lanfranco), Sebastián Bauzá (director de la Secretaría de Deportes), Pablo Ferrari (subsecretario de Deportes), el presidente Lacalle, el secretario de presidencia Álvaro Delgado y los cuatro representantes de Conmebol que llegaron a Uruguay —Domínguez, Gonzalo Belloso (director de desarrollo), Arturo Montero (gerente de marketing) y Osvaldo Pangrazio (director médico)—, como informó El Observador. También participó la gerenta general de la AUF, Victoria Díaz, y Bordaberry, que ingresó al complejo después de Lacalle y Delgado dado que esa noche era su cumpleaños y que City Torque, su equipo, había jugado por la Copa Sudamericana ante Independiente a las 19.15 horas. Quien estuvo a cargo de la parrilla fue la misma persona que se encargó del asado de marzo con Domínguez, Lacalle, Alonso, Bauzá y Bordaberry, en el Prado.

Pese a ese escenario, Lacalle se quedó en la reunión, que tuvo una primera parte con picada de parrilla en donde los asistentes estuvieron de pie, y luego continuó en las mesas, en el comedor del complejo de la AUF, en espacios separados.

El presidente, como todas las personas que formaron parte de la reunión, se sentó en una de las mesas redondas del complejo, que fueron distribuidas en forma de hilera. El presidente tuvo a un costado a Delgado, y próximo a Domínguez y Alonso. Los demás participantes de la reunión estuvieron distribuidos en las diferentes mesas.

La intención de minimizar

Una vez que El Observador publicó el viernes en su edición de fin de semana algunos detalles sobre el asado organizado por la AUF, tanto “fuentes de Presidencia” citadas por canal 12, como “participantes de la reunión” citados en Montevideo Portal y Alonso en una entrevista en Oriental, intentaron minimizar el episodio. 

Alonso dijo en Hora 25 de AM 770 radio Oriental que “el presidente de la República y el secretario Delgado pasaron a saludar a la reunión”. Insistió en que se trataba de una “reunión”, para minimizar el hecho de que incluyó una cena. Agregó que “llegaron después, se fueron antes” y que “tuvieron una participación limitada en función de lo que fue el objetivo inicial de la reunión”. Según Alonso, “se tergiversa la realidad y la participación del presidente y de Delgado, que tuvieron la deferencia de pasar a saludar en una reunión en la que se estaban trabajando temas en los que ellos tuvieron participación”.

En la noche del miércoles, tanto Lacalle como Delgado no solo pasaron a saludar. En el caso del presidente, estuvo aproximadamente una hora y media en la actividad en el complejo de la AUF, en la que compartieron carnes asadas, de pie primero y luego alrededor de una mesa, entre las 22 y aproximadamente las 23.30.

La cena continuó luego sin las autoridades del gobierno hasta la madrugada.  Dominguez, que había llegado en la tarde del miércoles al país, se fue al mediodía siguiente en un vuelo privado. 

Ante la pregunta del periodista de radio Oriental a Alonso sobre si Lacalle y Delgado “participaron del asado”, el presidente de la AUF contestó: “Se llegó a una hora y se fue a una hora. No participó del asado. Alguna otra autoridad sí, pero ellos no. Se deben contar las cosas como fueron”. Sin embargo eso no es verdad. Tanto Lacalle como Delgado comieron, junto a las otras 16 personas que finalmente estuvieron en el complejo de la AUF, y se retiraron antes que el resto. 

Qué se habló en la reunión

En la reunión se habló sustancialmente de las vacunas que llegaron esa noche al aeropuerto de Carrasco y que implicó para la Conmebol un enorme logro político. En la reunión, Domínguez agradeció especialmente a Lacalle, a Uruguay, como ya lo había hecho a través de sus redes sociales, y destacó que la situación representa un logro histórico para la institución que preside. Orgulloso por el logro, comentó que el paso que dio Conmebol no tuvo el mismo destaque que hubiera tenido la UEFA de haber conseguido lo mismo, porque en ese caso habría sido un gran acontecimiento mundial. De todas formas, destacó la forma en que se consolida el crecimiento de Conmebol en FIFA. 

Los otros dos temas que abordaron fueron la Copa América 2021 y la final única de la Copa Libertadores en el Estadio Centenario, que Uruguay pretende que se juegue en 2021, 2022 o 2023. Se postuló para las tres sedes en distintas etapas. En 2019 inició las primeras gestiones y desistió de presentar candidatura porque el estadio Centenario no está en condiciones técnicas para recibir una final.

En abril 2020 se postuló para la de 2022, porque entendían que no estaban dadas las condiciones para lograr la sede de 2021. Sin embargo, en enero de este año, Conmebol abrió una ventana para ampliar la lista de aspirantes para los tres años y la AUF se postuló para 2021 y 2023 para tener más opciones, en caso de no conseguir la sede de 2022. 

En ese sentido, la AUF debe realizar obras de urgencia en el palco, vestuario visitante, iluminación y el campo de juego por unos US$ 1.000.000 para recibir la final del 20 de noviembre, si es que finalmente el ejecutivo de Conmebol lo confirma como anfitrión. La sede de la Libertadores se decidirá en estos días.

Para el gobierno uruguayo lograr la sede de la Libertadores forma parte de los pasos que quiere dar para que el país confirme el rol de hub deportivo, como ya lo logró con el rugby, con todo lo que implica en activación del turismo, hotelería y transporte, en medio de la crisis por la pandemia de covid-19. Además, en caso de traer la Libertadores 2021 —con público, esa es la condición que establece Conmebol— pondrán a Uruguay en la vidriera internacional por el prestigio que brinda organizar una final única de ese torneo, con espectadores en medio de la pandemia y con los ingresos que genera este partido con espectadores extranjeros. En 2019, Santiago de Chile no pudo organizarla por una crisis social. Ese año la sede fue trasladada a Lima. En 2020 se jugó en el Maracaná. El tercer estadio en la historia podrá ser el Centenario.

También se conversó sobre la Copa América, que se jugará en Argentina y Colombia desde el 13 de junio.




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