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los detalles de un intento de fuga que terminó en masacre

Fue uno de los intentos de fuga de una cárcel más violento de la historia. Ocurrió entre el 2 y el 4 de mayo de 1946.

Dos guardias y tres presos murieron en el motín y otros 14 oficiales y un recluso resultaron heridos. La historia del “motín de Alcatraz”, detalle a detalle.

La dramática sucesión de eventos de mayo de 1946 se recuerda hoy como la “Batalla de Alcatraz”. Uno de sus protagonistas y gran ideólogo de la fuga fue el ladrón de bancos de Kentucky Bernard Paul Coy, que terminó muriendo en el motín. Tenía 46 años.

Las “cicatrices” del motín quedarían grabadas en las paredes de las celdas y en el cemento de su estructura, con marcas de disparos y huellas que recordarían. hasta el cierre de la prisión, lo que sucedió esos días de mayo de 1946.

Alcatraz estuvo abierta como prisión federal desde el 11 de agosto de 1934 y su cierre definitivo fue el 21 de marzo de 1963. Hoy funciona como museo.

Las paredes descascaradas de las celdas de Alcatraz podían verse todavía en una imagen de 2013. Foto: AFP

Las paredes descascaradas de las celdas de Alcatraz podían verse todavía en una imagen de 2013. Foto: AFP

El plan fallido

Para entender quién era Coy, el ideólogo de esta fuga fallida, conviene recordar cómo llegó a la prisión.

Había sido un criminal durante los años de la Gran Depresión (que empezó en 1929 y se extendió toda la década del ’30 en los Estados Unidos y en gran parte del mundo). Fue apresado en 1937 y condenado a 25 años en Alcatraz.

Para 1938, Coy fue trasladado a esta prisión y más tarde, a modo de relativa “libertad” que se le ofreció, se le dio el puesto de ordenanza de la celda, lo que le permitió acceder a la mayor parte del bloque principal de celdas de esa prisión considerada “de máxima seguridad”.

Una falla en la seguridad

Con esta relativa libertad, Coy pudo detectar una pequeña falla en uno de los elementos de seguridad de la prisión, las rejas de la galería de armas que daba a la celda. Y allí fue que empezó a idear su plan de fuga.

La estrategia es recordada por Michael Esslinger en su libro “Alcatraz: Una historia definitoria de los años penitenciarios”.

La isla de Alcatraz en San Francisco, donde estaba la cárcel, considerada "a prueba de fugas". Foto: Getty Images.

La isla de Alcatraz en San Francisco, donde estaba la cárcel, considerada “a prueba de fugas”. Foto: Getty Images.

Junto con otros reclusos, Coy planeó irrumpir en la galería de armas, para apoderarse de ellas, tomar rehenes y luego huir al muelle.

Alcatraz estaba edificada en una isla a más de dos kilómetros de la costa de San Francisco, California, y por su ubicación y fundamentalmente por la fuerza de las corrientes y la temperatura fría de las aguas que la rodeaban, se consideraba como la prisión más segura de los Estados Unidos y a prueba de fugas.

Así fue que Bernard Coy también ideó crear una distracción y fue otro recluso, Sam Shockley, el encargado de hacerla para entretener al guardia.

Cuando Coy pudo separar los barrotes relativamente frágiles de la galería de armas con una herramienta que había fabricado en el taller de la prisión con partes de un inodoro, el plan de escape parecía cobrar forma.

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Prisión de Alcatraz

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¿Cómo empezó el caos?

Hasta allí el plan de escape iba viento en popa. La distracción estaba montada, el guardia de la galería de armas distraído y Coy había podido ingresar a ella. Aunque debió hacer un esfuerzo físico muy grande, trepando solo con sus manos y piernas hacia la galería y escurriéndose en ella usando aceite para deslizarse entre los barrotes.

Desde hacía varios días Coy había reducido drásticamente su alimentación para bajar su masa corporal, y así poder pasar entre los barrotes semi separados.

Coy, a esa altura, había estudiado durante meses el movimiento y los horarios de los guardias y sabía que contaba con un resquicio de tiempo para hacerse con el control de las armas.

Así, cuando el guardia de la galería de armas  -desprevenido y alertado por el disturbio que Sam Shockley y que otros reclusos estaban armando-, pasó por la puerta, Coy la arrojó con fuerza. Lo golpeó brutalmente, lo ahorcó con su propia corbata y lo dejó inconsciente.

De inmediato, Coy lanzó las armas de fuego y los palos antidisturbios a sus compañeros que esperaban en el piso de abajo y buscó las llaves que abrirían las puertas para acceder al patio de recreo.

Una celda de Alcatraz, la prisión que funcionó en esa isla frente a San Francisco entre 1934 y 1963. Foto: archivo

Una celda de Alcatraz, la prisión que funcionó en esa isla frente a San Francisco entre 1934 y 1963. Foto: archivo

La batalla

Fuertemente armados, los convictos controlaron a nueve guardias desarmados y los encerraron en las celdas 403 y 404 de Alcatraz.

Pero a partir de allí comenzaron los problemas: no encontraron la llave que abría la puerta que los conducía al patio. La tensión se hizo evidente y los nervios comenzaron a jugar una mala pasada a los convictos.

La sala junto al cuarto de lavandería donde se guardaba la ropa de los presos en la cárcel de Alcatraz. Foto: archivo

La sala junto al cuarto de lavandería donde se guardaba la ropa de los presos en la cárcel de Alcatraz. Foto: archivo

Nunca supieron que la llave había quedado en manos de un oficial penitenciario llamado Miller, que había entregado todas las llaves a los reclusos, menos ésa.

Miller sigilosamente había podido esconderla en el baño de la celda donde él y otros oficiales estaban apresados.

Pronto la situación empezó a salirse más de control. Se activaron las alarmas de socorro de Alcatraz, que podían escucharse hasta la costa de San Francisco y alertar a la Guardia Costera y los Marines.

En minutos la batalla ya estaba armada.

Una masacre

En un ataque de rabia por ver cómo el plan de escape se diluía, uno de los presidiarios involucrado en la fuga, Joseph Cretzer empezó a disparar a quemarropa contra los guardias que estaban encerrados en la celda 403. Los oficiales fueron cayendo ante la lluvia de disparos, algunos gravemente heridos.

Enseguida el Alcaide envió un gran grupo de oficiales para controlar la situación. Cuando llegaron a la prisión, los enfrentamientos armados se convirtieran en una sangrienta masacre a ambos bandos.

La antigua prisión de Alcatraz es ahora un museo. Un cartel muestra allí cómo eran las celdas y uno de los planes de escape. Foto: archivo

La antigua prisión de Alcatraz es ahora un museo. Un cartel muestra allí cómo eran las celdas y uno de los planes de escape. Foto: archivo

Pronto los Bloques D y C se vieron tomados por los reclusos que disparaban sin cesar, pero ante la avanzada de los oficiales, los prisioneros fueron viendo que sus posibilidades de escape se reducían.

Bombardeos, disparos y gases lacrimógenos

Enseguida las fuerzas de seguridad empezaron a bombardear el Bloque D con explosivos y el humo se volvía más denso y dificultaba la visión y la respiración.

Los infantes de marina perforaron agujeros en el techo y bajaron granadas de mano a través de cables y luego las detonaron.

El aluvión de gases lacrimógenos y disparos fue incesante y el agua de las tuberías rotas comenzó a fluir desde los distintos niveles e inundó el Bloque D.

Después de casi 48 horas de batalla cesaron los disparos y la situación pareció controlarse por los oficiales.

Coy y Cretzer, junto a otro recluso que había participado del motín, Marvin Hubbard, murieron en los pasillos por heridas de balas y metralletas.

Cuando encontraron el cuerpo de Bernard Coy, vestía el uniforme de un guardia de la penitenciaría.

Shockley, que había participado también del intento de fuga, junto a Miran Thompson, otro recluso, fueron ejecutados en la cámara de gas de San Quentin por su papel en el asesinato de uno de los oficiales, el 3 de diciembre de 1948.

Otros intentos de escape

Pasarían meses hasta que los pabellones volvieran a la normalidad. Y años más tarde, en junio de 1962, tres reclusos lograrían finalmente escapar de la prisión, aunque los tres desaparecerían en las aguas que rodeaban a Alcatraz y la investigación posterior los daría por muertos.

Sin embargo, en el año 2013 llegó a las oficinas del FBI una carta firmada por uno de ellos diciendo que habían logrado escapar con vida y que se encontraba muy enfermo, y ofrecía entregarse a cambio de atención médica. Pero esto ya es otra historia.

Lo cierto es que un total de 36 prisioneros a lo largo de 29 años de existencia de la penitenciaría hicieron 14 intentos de escape. El más violento siempre será recordado como esta “Batalla de Alcatraz”.

CB


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