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López Obrador aumenta el tono y condena la represión y los encarcelamientos del régimen de Daniel Ortega en Nicaragua


El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador tomó distancia de la posición que había adoptado en conjunto con la Argentina y se manifestó este viernes en contra de la represión y los encarcelamientos del régimen de Daniel Ortega en Nicaragua y también incluyó a Colombia en sus críticas. Además, planteó que se debe dar libertad al pueblo para que decida en elecciones.

Luego de que la Argentina y México se abstuvieran de repudiar las violaciones a los Derechos Humanos en Nicaragua en la OEA, ahora López Obrador se pronunció por primera vez sobre la situación que atraviesa el país centroamericano, alegando que sobre la defensa de los derechos humanos “podemos opinar de manera muy respetuosa”.

Al ser preguntado durante su conferencia matutina sobre la detención en Nicaragua de 19 opositores, entre ellos aspirantes a la presidencia, empresarios, banqueros y periodistas, el mandatario mexicano afirmó que “se deben de garantizar las libertades y no debe haber represión en ninguna parte”.

“Ni en Nicaragua, ni en Colombia, ni en ningún país del mundo se debe optar por la fuerza. Nada por la fuerza, todo por la razón y el derecho, y no encarcelar, que sea el pueblo el que manera libre decida sobre las elecciones”, dijo AMLO.

López Obrador sostuvo que si se actúa garantizando la libertad plena “se impide a quienes están acostumbrados a intervenir en asuntos de otros países que tengan pretexto o excusas para entrometerse”.

Ahora hay que esperar la reacción de Argentina que viene actuando en conjunto con las decisiones que toma México, con respecto a la situación en Venezuela, primero, y luego con Nicaragua.

El gobernante agregó que espera que en Nicaragua, Colombia y Perú “se resuelva todo por la vía pacífica y que se constituyan gobiernos democráticos, libres, con la legalidad y la legitimidad suficiente, sean de la tendencia que sean”.

La declaración del mandatario también se da pocos días después de que México y Argentina no suscribieran un documento, respaldado por 59 países, de condena a la violación a los derechos humanos en Nicaragua y de llamado a elecciones libres y la “liberación inmediata” de los opositores detenidos que se presentó en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra.

La decisión de México de no apoyar la condena a las acciones del gobierno del presidente nicaragüense Daniel Ortega desató críticas de algunos opositores locales como la senadora Lilly Téllez, que señaló que México “es una vergüenza mundial”.

A inicios de semana México y Argentina llamaron a consultas a sus embajadores en Managua al considerar “preocupantes acciones políticas-legales” las recientes medidas del gobierno sandinista.

Ambos países se ofrecieron como facilitadores de un posible diálogo con el presidente Ortega y se abstuvieron de firmar la semana pasada una resolución de condena en la OEA. Días atrás, en tanto, tras la polémica genera por la actitud diplomática, ambos países convocaron de urgencia a sus embajadores para recibir explicaciones. En el caso de Argentina, el Canciller Felipe Solá convocó a Daniel Capitanich, hermano de Jorge “Coqui”, Capitanich, gobernador del Chaco. 

México también había mantenido silencio sobre la crisis desatada en Colombia a raíz de las violentas protestas callejeras que se han prologando por más de un mes y que han dejado decenas de fallecidos y las tensiones que surgieron en Perú a inicios de mes luego de la segunda vuelta de las disputadas elecciones presidenciales.


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