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Las tareas de rescate en Miami marchan lentas porque hay gas acumulado y riesgo de explosiones

De lejos parece una explosión, pero en realidad es una nube de polvo constante. Es que el amasijo de escombros vomita cada tanto lo que parece una humareda, pero en realidad es una mezcla volátil de materiales que remueven las grúas y que el fuerte viento del mar revolea hacia la avenida Collins.

En ese clima hostil, como de guerra, y a veces interrumpido por lluvias y rayos, trabajan decenas de dotaciones de rescatistas para buscar sobrevivientes entre las ruinas del complejo Champlain Towers que colapsó la madrugada del jueves.

Cerca del punto cero hay olor a caucho y plástico, se escuchan sirenas y sobrevuelan los helicópteros. El perímetro está cortado, aunque los curiosos pueden acceder a una vista de las ruinas desde la playa.

Las tareas avanzan mucho más lentamente de lo que los familiares de los desaparecidos desean. Hasta anoche, cuatro personas habían sido confirmadas muertas y 159 seguían desaparecidas tras el derrumbe de 55 de los 136 departamentos del complejo junto a la playa en Surfside, al norte de Miami.

Entre los que estaban en la torre figuran 9 argentinos de los que aún tampoco hay rastros. Son Andrés Galfrascoli y su pareja Fabián Núñez y la hija de ambos, Sofía, de 5 años. Ayer se supo la identidad de otra familia de compatriotas. La fotógrafa Graciela Cattarossi, su hija Estela de 7 años, su hermana Andrea, su padre y su madre, que vivían en el piso 5 de la torre que colapsó. (Ver aparte).

Rescatistas trabajan entre los escombros para intentar hallar sobrevivientes.  AP

Rescatistas trabajan entre los escombros para intentar hallar sobrevivientes. AP

El barrio es muy popular entre la comunidad judía y alberga una de las sinagogas más grandes de la ciudad. En un breve paseo por la zona, es habitual ver a hombres con kipá o con el atuendo ultraortodoxo. Un rabino argentino describió a Surfside como una “Villa Crespo”.

Al caer la noche del viernes, se sentía un clima de luto en el comienzo del Shabbat. El barrio también tiene sello criollo porque se encuentra pegado a la “Pequeña Argentina”, donde están los restaurantes que venden milanesas y postres Balcarce o rogel de dulce de leche.

Buena parte de los habitantes del Champlain son judíos. Entre los desaparecidos, además de estadounidenses, también figuran otros latinoamericanos, oriundos de Venezuela, Uruguay y Paraguay. Incluso la hermana de la primera dama paraguaya estaba en el complejo con su familia y aún no hay noticias de ella. También un tío de la ex presidente de Chile, Michelle Bachelet y su esposa.

El centro de reunificación de familiares de víctimas, que inicialmente se instaló en un centro comunitario y asiste a los parientes, ahora lo trasladaron a un hotel más cómodo a 6 cuadras del derrumbe. Este viernes se veía un micro enorme en el que fueron trasladados los familiares y varios patrulleros frente al Grand Beach Hotel, la nueva sede. Es un signo de que la espera puede ser larga.

A pesar de que los rescatistas utilizan sofisticada tecnología como sensores infrarrojos, de sonido, drones y pequeñas cámaras para rastrear signos de vida, el rescate avanza lentamente por varias causas.

Primero por las características del derrumbe. Los pisos quedaron aplastados entre sí sin dejar demasiados espacios para huecos de aire, estiman los expertos. Cualquier material que muevan puede ser peligroso. Además, la lluvia de estas horas pudo haber llenado de agua los espacios “salvadores” para las víctimas.

En tercer lugar, hay riesgo de explosiones por acumulación de gas, por cortocircuitos o por los autos que quedaron en el garage con el tanque lleno de combustible. De hecho, hubo una explosión de gas anoche y el rescate se suspendió por unas horas hasta que la controlaron. El viento y los remolinos de polvo también complican.

Apenas uno de los fallecidos fue ayer identificado. Se trata de la madre del joven de 15 años rescatado el mismo jueves, que falleció en el hospital. Otros cuerpos estaban siendo transportados en bolsas amarillas y evacuados para que la policía pudiera confirmar sus identidades e informar a los familiares.

Vista exterior del edificio de 12 pisos derrumbado parcialmente hoy, cerca de 88th Street y Collins Avenue, en la ciudad de Surfside, al norte de Miami Beach, Florida (EE.UU.).  EFE

Vista exterior del edificio de 12 pisos derrumbado parcialmente hoy, cerca de 88th Street y Collins Avenue, en la ciudad de Surfside, al norte de Miami Beach, Florida (EE.UU.). EFE

El presidente Joe Biden dio un mensaje de condolencias. “Es un momento muy, muy duro. Hay tanta gente esperando, ¿están vivos, qué pasará?”, dijo durante un evento en la Casa Blanca. “Así que estamos de todo corazón con ellos”, afirmó. Más temprano declaró el estado de emergencia para brindar asistencia federal para operaciones de socorro y realojamiento de sobrevivientes.

Las autoridades “todavía tienen la esperanza de encontrar personas con vida”, afirman. Los socorristas “están sumamente motivados por la perspectiva de encontrar personas. Tenemos que obligarlos a hacer sus rotaciones”, aseveró.

Mientras tanto, aún no se sabe qué provocó el derrumbe. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, pidió que se aclaren “sin demora” las causas. “Necesitamos una explicación definitiva de cómo pudo haber sucedido esto”, dijo. “Creo que es importante que sea sin demora”, agregó.

Como estaba construido en los años 80, Champlain Towers debía ser recertificado este año de acuerdo con las regulaciones de seguridad del condado de Miami-Dade, y se estaban realizando trabajos de reparación en su techo como parte de ese proceso.

Pero no se sabe aún si esas reformas causaron el derrumbe. El tema del por qué es clave para establecer responsabilidades y para que la tragedia no se repita. Pero para los familiares envueltos en la angustia es hoy urgente rescatar cualquier atisbo de vida de entre los escombros.w


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