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Las claves de un triunfo inolvidable de la Selección que ganó, goleó y enloqueció con su fútbol al Monumental

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La Selección Argentina consolidó su camino hacia Qatar 2022 a puro toque, goles y el “ole, oIe” que bajó de las tribunas que disfrutó como hacía mucho no sucedía una victoria contundente en una versión del clásico rioplatense. Le costó mucho al equipo de Lionel Scaloni la primera media hora de juego, cuando la visita tuvo cuatro situaciones claras. Pero después del gol fortuito de Lionel Messi, la resistencia charrúa no fue la misma.

El increíble e insólito gol que consiguió Leo a los 37 minutos del primer tiempo contrastó con todo lo que había costado al equipo argentino penetrar a la línea de cinco uruguaya. Hasta ese momento, el plan le había salido a la perfección al Maestro Tabárez, que organizó un planteo bien defensivo (línea de cinco y por delante por momentos otra línea cuatro) para esperar y sorprender a Argentina de contra.

El equipo de Scaloni fue protagonista, monopolizó la pelota y buscó asociaciones para poder llegar a Muslera. Paredes fue eje en el medio, con Lo Celso cerca por izquierda y Nico González bien abierto. De Paul por derecha, Messi libre, Lautaro arriba y Nahuel Molina el que más se proyectaba.

Pero las chances más claras eran uruguayas. Dibu Martínez fue el primer que se robó todos las ovaciones en el Monumental, con una doble tapada a Suárez y Valverde y después otra atajada fenomenal al Pistolero, que una vez más le había ganado el duelo a Otamendi. La última, a los 27 minutos, un tiro de Suárez que pegó en palo y después remató desviado De La Cruz.

El partido estaba planteado como un típico clásico rioplatense, Argentina apoyada en su juego; Uruguay, en su garra. Y en los últimos 15 de la etapa inicial se impuso la Scaloneta. A los 32 minutos, lo tuvo Lo Celso, después de una rápida salida de Dibu Martínez y un pase tres dedos de De Paul. El volante eludió a Muslera, buscó el arco ante tres defensores , el remate pegó en el travesaño, en la línea y el arco uruguayo se salvó de milagro. Con precisión y velocidad, Argentina podía romper.

A los 36 minutos, otra vez De Paul encontró espacios, habilitó a Tagliafico, centro, la dejó pasar Lautaro, remató Messi, se desvió en las piernas de Coates y se fue al córner. Enseguida, la asistencia que finalizó en gol de Messi. El rosarino detectó la diagonal de González, metió un pase llovido, Nico no llegó a tocarla, la pelota superó a Muslera y se metió mansita en la red. ¡El goleador histórico del fútbol argentino hace goles hasta cuando dibuja una asistencia!

La muralla uruguaya comenzaba a derrumbar porque ahora sí Argentina encontraba espacios con facilidad. Y a los 43 minutos, robó Lo Celso en la salida, la mordió Lautaro, apareció De Paul y marcó el segundo. Antes del pitazo final, el Toro se perdió el tercero en un mano a mano ante Muslera. En el camino hacia el vestuario se lo vio enojado consigo mismo, mientras Otamendi lo consolaba. El hombre del Inter tendría su revancha.

El segundo tiempo fue un disfrute para los hinchas, por la tranquilidad del 2-0 y porque Messi apareció más encendido y cada vez que se adueñaba del balón encaraba y los rivales no se la podían sacar. Por derecha, por izquierda, por el centro. A veces trataba de definir y otras de buscar a un compañero. Así nació el tercero, cuando logró clarificar una jugada que se había ensuciado. Tomó la pelota en el área, hizo un rodeo ante tres rivales, abrió hacia la derecha para De Paul, quien de primera habilitó a Martínez, que tuvo su revancha.

Argentina estuvo cerca de redondear una goleada histórica, pero se lo perdieron sucesivamente Joaquín Correa y Di María y otras varias en las que se lució Muslera, como la del final que evitó el doblete de Messi.

Aunque tuvo una primera media con ciertos desajustes después construyó una de las mejores producciones colectivas de la era Scaloni, que extendió su racha invicta a 24 partidos De los dos partidos como local en esta triple fecha eliminatoria, el clásico rioplatense era el más duro. Ya sumó cuatro puntos de seis y el jueves ante Perú, otra vez en el Monumental, tiene la chance de llegar a los 25 puntos y quedar a un paso de la clasificación en la doble fecha de noviembre.

Porque no está de más recordar que las dos peores clasificaciones para los mundiales, desde que comenzó el sistema de todos contra todos, fueron con 28 puntos, para Sudáfrica 2010 y para Rusia 2018. Después de sufrir tanto, vale la pena este disfrute y con la gente en la cancha.

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