Uruguay

La pandemia hizo crecer alumnado en Enfermería pero hay “más de un semestre de retraso” en prácticas

El covid-19 cambió el trabajo cotidiano del personal sanitario en los centros de salud, y también afectó a los estudiantes que se están formando para integrarse a la primera línea. Debido al avance de la pandemia, la formación clínica (es decir, las prácticas) están “totalmente cortadas”, contó a El Observador la decana de la Facultad de Enfermería de la Universidad de la República (Udelar), Mercedes Pérez.

La situación presenta una encrucijada. Por un lado, la necesidad de reducir la movilidad al mínimo indispensable en los centros asistenciales, y por el otro, la de tener más profesionales calificados disponibles para integrarse al personal de salud.

“Lejos de mejorarse, la situación empeora”, dijo Pérez, y agregó que en la facultad están “muy trancados con la formación” debido a la pandemia que lo modificó todo en 2020. De hecho, indicó que se tiene “más de un semestre de retraso” en el desarrollo de los planes de estudio.

En este escenario, la solución que han encontrado las autoridades de Enfermería es la de adelantar los cursos teóricos: “La formación, ahora, está limitada a eso”, aseguró la decana. Sin embargo, en algunos casos “ya se acabaron los módulos que se podían hacer” y la situación del consejo de la facultad es de “preocupación”, expresó.

En los últimos días, incluso, se suspendieron todas las actividades educativas que se estaban realizando a distancia para evaluar cómo continuar, lo que generó malestar en los estudiantes. En una carta que circuló por redes sociales y que publicó Montevideo Portal, los alumnos reclamaban “respuestas más claras y formales”, y lamentaron el atraso. “Queremos que se busquen alternativas para poder continuar con la carrera”, pidieron. 

Sin embargo, la decana de Enfermería dijo que tomó conocimiento de la nota a través de la prensa, y lamentó que no se utilizaran las “estructuras institucionales como el cogobierno y las instancias de intercambio con los docentes y las autoridades para hacer formalmente los planteos”.

Pérez dijo que comprende las inquietudes de los alumnos y que hablan “del interés por la formación”, pero indicó que la suspensión de las clases fue necesaria para reunir a los docentes “para ver cómo paliar la situación de la enseñanza clínica”.

La decana dijo a El Observador que el año pasado algunas prácticas pudieron pasar a una modalidad alternativa en una sala de simulación dentro de la facultad, con muñecos que permitían hacer procedimientos, pero que en un segundo año de formación el escenario “se empieza a agravar”. En este sentido, expresó que en 2020 pensaban que “era una situación transitoria” que se iba “a poder resolver, pero seguir así es complejo”.

De todos modos, Pérez dijo que se está instalando una nueva sala porque saben que, incluso después de que se supere la pandemia, habrá “una disminución de los estudiantes en todos los servicios”.

En estos días, los cursos teóricos se están retomando progresivamente. Una estudiante de la generación 2020 dijo a El Observador que, pese a que la facultad emitió la resolución reinicio el 28 de abril, recién el jueves 13 de mayo se comunicaron para darles una fecha de retorno.

A su vez, la delegada de esa generación, Alba Coyto, comentó que todavía no tiene una fecha de comienzo, pero que se supone que el reinicio será el 1 de junio. No obstante, manifestó su disconformidad: “La materia teórica que debería tener, probablemente se haga sin tener vacaciones en julio, lo que veo mal porque en realidad no adelantamos nada y perjudicamos a quienes tienen que rendir examen”.

La situación del consejo de la facultad es de “preocupación”.

Todo esto se da en medio de un salto significativo en la cantidad de estudiantes anotados en la Facultad de Enfermería. Para 2021, la matrícula en ese centro de estudios aumentó en un 40% y tuvo récord de inscripciones en el interior, con crecimientos del 100% en Salto y en Rocha.

Sobre este tema, la decana dijo que “paradójicamente, cada vez hay menos campos de práctica y, cada vez, más estudiantes”, por lo que subrayó la importancia de “revisar” lo que se está haciendo para encontrar soluciones. “Lo que estamos haciendo es discutir los planes de estudio de la carrera”, comentó.

Generación 2021

Los nuevos estudiantes que se anotaron para comenzar la carrera de enfermería en la Udelar empezarán sus cursos recién en el segundo semestre. Pérez contó que eso quedó estipulado por el Consejo Directivo Central de la universidad el año pasado a sabiendas del retraso que, ya en 2020, se tenían respecto a la suspensión de las prácticas profesionales.

La propia facultad de Enfermería fue la que llevó esa propuesta al órgano rector de la Udelar. “Sabíamos que el ingreso iba a ser bastante complejo” porque “teníamos un cuello de botella muy importante”, contó la decana a El Observador.

La esperanza, en ese momento, era que en el correr de los primeros meses de 2021 se subsanara la situación con una supuesta tregua del covid-19 y el reinicio de las actividades presenciales. Pero no ocurrió.

Sin embargo, Pérez aseguró que no está previsto cambiar la fecha de inicio de los nuevos estudiantes. “No hay ninguna modificación al respecto”, aseguró, y sostuvo que calcula que “no habrá dificultades”, ya que los cursos del primer semestre son en su mayoría teóricos.

Alternativas

Según datos del Ministerio de Salud Pública (MSP), en Uruguay hay unas 34.463 personas que integran el personal de enfermería, lo que representa poco más del 30% de todo el personal sanitario.

Del total, apenas 6.731 son licenciados, mientras 27.732 son auxiliares. El ministro Daniel Salinas calificó está diferencia como “una pirámide desproporcionada” respecto al mundo, debido a la “gran cantidad” de médicos y auxiliares y al “déficit” de licenciados o nurses.

Con todo, y en medio de la emergencia sanitaria donde el personal de salud ha adquirido un “rol preponderante” según Salinas, la situación de la Facultad de Enfermería adquiere mayor relevancia. Las estadísticas del MSP muestran que por año se gradúan unos 305 profesionales que quedan habilitados para empezar a trabajar en el área.

En este escenario, Pérez contó a El Observador que desde el centro de estudios se manejan dos alternativas para atender la encrucijada que representa, por un lado, la falta de personal, y por otra, la suspensión de las prácticas profesionales claves en la formación.

La primera tiene que ver con acelerar los procesos de reválidas de extranjeros, que rondan las 20 solicitudes. “Son gente formada y con experiencia y por tanto pueden contribuir en la situación sanitaria con eficiencia”, aseguró la decana.

La segunda cuestión tiene que ver con un cambio en la reglamentación respecto a las formas de egreso. Según contó Pérez, en un año normal los estudiantes deben diseñar una investigación, elaborar protocolos y recolectar información en los diferentes centros de salud.

Sin embargo, ahora no se pedirá el trabajo final completo, sino solo el diseño y la defensa, evitando el trabajo de campo en los hospitales. “Tienen que presentar todo para hacerlo, pero sin hacerlo definitivamente”, explicó la decana.  Pérez dijo que se revisaron las normativas y que se avanzó en ese sentido porque es “una forma de avanzar en esto”.

“Son formas de permitir que haya unos cuantos estudiantes que puedan egresar en un corto período de tiempo”, remató.




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