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la pandemia, el dolor por la muerte de Maradona, la incomodidad del mito y las ganas de “darle algo nuevo” al país

El platense Julio Velasco, exentrenador del seleccionado argentino de vóleibol masculino y bicampeón mundial con Italia, consideró “absurda” la ideologización de la pandemia de coronavirus, admitió que lo “afectaron mucho” las muertes de Diego Maradona y Carlos Timoteo Griguol, confesó que lo “incomoda” que lo definan como un mito del vóley y reveló que le gustaría “darle algo de nuevo” al país.

Velasco, de 69 años, fue bicampeón del mundo con el seleccionado italiano (1990 y 1994) con el que, además, obtuvo la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996; tres veces el Campeonato Europeo y cinco Ligas Mundiales.

En 2015 ganó la presea de oro en los Juegos Panamericanos de Toronto, Canadá, con el representativo argentino al que arribó en 2014 y dejó en 2018.

“Lamentablemente, en todos los países se ideologizó este problema”, opinó sobre la pandemia de COVID-19. “Y eso me parece una cosa absurda -agregó-. La paradoja es que en los últimos veinte años se habló de la muerte de las ideologías y resulta que se ideologiza el modo de jugar al fútbol, cómo se ve la pandemia, se ideologiza todo”.

Velasco en el Mundial 2018: en ese torneo Argentina firmó su segunda peor actuación histórica. Foto EFE/Claudio Giovannini

Velasco en el Mundial 2018: en ese torneo Argentina firmó su segunda peor actuación histórica. Foto EFE/Claudio Giovannini

En abril de 2020, Velasco expresó que “los lobos están bajando de la montaña con la baba en la boca y los perros se van a pelear por un hueso“. Quince meses después de pandemia, ¿ratificará ese concepto?

“Lamentablemente, sí -asegura-. Están recrudeciendo las tensiones internacionales, situaciones de violencia familiar, políticas que se extremizan y sobre todo que todavía no se vieron todas las consecuencias. Espero equivocarme, pero hasta ahora los países tomaron medidas de frenar, por ejemplo, los despidos. En Italia todavía no están permitidos. ¿Qué va a pasar cuando se permitan?”.

Ante esa pregunta retórica que él mismo se hace, Velasco se responde: “Va a recrudecer la tensión social. Porque una parte de la razón la tienen los dos: el empresario y el trabajador. Ahí viene el problema eterno: cómo se distribuye la riqueza, las ganancias. Si se distribuye en modo justo, todos vamos a tener que pagar un precio, es una cosa. Si una parte de la población ve que los únicos que pagan un precio pesado son unos y los otros no tanto se va a recrudecer la tensión social. Cuanto más pobre sea el país peor va a ser esa tensión, pero supongo que eso va a haber en todos lados”.

Julio Velasco volvió a Italia después de su salida de la Selección Argentina por una complicación de salud de una de sus hijas. Foto Archivo Clarín

Julio Velasco volvió a Italia después de su salida de la Selección Argentina por una complicación de salud de una de sus hijas. Foto Archivo Clarín

El dolor, de Griguol a Maradona

“Cuando entrenaba a la selección argentina fui a la fiesta de Ferro y ahí lo vi a Timoteo. Lo vi muy mal -recordó Velasco-. Fue un gran entrenador y una grandísima persona. Es alguien que dejó una herencia cultural más grande de lo que mucha gente cree. Como lo fue (Osvaldo) Zubeldía. Técnicos de equipos chicos que marcaron mucho el modo de entrenar y jugar. Como (Alejandro) Sabella también”.

“¿Y lo de Diego? Yo escribí una carta. En Italia la gente lo respeta y lo admira y nosotros lo queremos. Esta diferencia creo que es la clave de lo que nos pasó a todos con Maradona. Con sus defectos. Creo que es una persona más querible justamente porque ni siquiera era algo parecido a la perfección, ni cerca. Eso hace identificar a la gente con él. Todos tenemos debilidades, mezquindades. Las de él eran públicas constantemente, las de uno no tanto. Para mí tuvo un valor extraordinario, más allá de su grandeza futbolística, que se la reconoce hasta el que lo odia, que es el hecho de que fue un compañero ejemplar, querido por todos. Eso no es algo habitual. Es más, es algo cada vez más raro porque hay cada vez más divismo e individualismo. Él era increíble en ese punto de vista”.

Velasco conoció a Maradona en el estadio Olímpico de Roma. Los presentó un periodista italiano que había entrevistado en numerosas ocasiones al Diez. Y el entrenador destaca algo en particular de aquel episodio.

“(Diego) sabía de todos los argentinos que estábamos afuera. En eso también era increíble. El sabía todo de los tenistas, de los voleibolistas, los del básquet. Me saludó como si me conociera de toda la vida. Era realmente un tipo absolutamente especial y con valores que a mí, digamos… El hecho de que se drogara, yo siempre lo digo: nadie es indemne a que el propio hijo se pueda drogar. No digamos pavadas de que depende de cómo lo educamos. Nos puede pasar. Nadie puede decir ‘no, a mí no me puede pasar’. Porque es un tema muy complejo. Pero ese valor de ser un tipo que jamás hizo un mal gesto porque le pasaron mal una pelota. Solo esto. Nunca nadie le hizo una foto, un video porque le pasaron mal una pelota. Eso ya vale que lo querramos”.

Julio Velasco y Jorge Sampaoli juntos en el predio que la AFA posee en Ezeiza, en 2017.

Julio Velasco y Jorge Sampaoli juntos en el predio que la AFA posee en Ezeiza, en 2017.

Del mito a las ganas de dar más

Tanto en su condición de “mito” individual como en el caso de aquellos argentinos que formaron parte de los bronces del vóley (mundial en 1982 y olímpico en 1988), Velasco asegura que esa connotación no le agrada demasiado.

“No me gusta alimentar los mitos. Por que el mito no sirve, el mito es algo que separa. Me incomoda y lo digo porque el ejemplo sirve, no el mito. El ejemplo sí, hablar de qué hicieron esos jugadores, qué hizo ese grupo, qué resultado obtuvo, qué es lo que se hizo. Por ejemplo, en el 82, después de que ganamos se creó un mito que fue una de las cosas peores que le pasó al vóley argentino. Tanto es así que por muchos años el vóley argentino sufrió mucho porque el mito era ‘un grupo de fenómenos que se entrenó en condiciones pésimas pero como era un fenómeno lograron salir terceros’. No fue así para nada. Ese equipo para el Mundial 82 se entrenó dos años sólo para la Selección y viajó por el mundo como no lo hizo ningún equipo de vóley ni antes ni después”.

Más allá del oro en los Juegos Panamericanos de 2015, Velasco asegura: “Nunca pensé que había cumplido con la Argentina. Me gustaría darle más. Lamentablemente me tuve que ir por una cuestión de salud de una de mis hijas y no pude. Me gustaría. Extraño mucho. Me gustaría volver a trabajar en la Argentina. Pero ya es tarde, no creo que se vuelva a dar esa posibilidad, aunque me gustaría darle algo de nuevo al país”.

Fuente; Télam


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