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la negociación para ser el último que se puso la 10 del Napoli en San Paolo

La historia que se contará tiene a Diego Armando Maradona como uno de los protagonistas y es justo que así sea porque a Maradona conviene celebrarlo todos los días. El otro personaje es Roberto Carlos Sosa, mayormente conocido como el Pampa, sin dudas uno de los futbolistas más afortunados del mundo: es el último en usar la 10 de Napoli (sí, la de Maradona) en el estadio San Paolo, ahora oportunamente rebautizado con el nombre del Pelusa.

A la anécdota le podrá la voz -y la emoción- el Pampa, aunque antes es preciso hacer un par de aclaraciones.

Que Maradona brilló en el elenco de Nápoles se sabe, como así también que el club decidió retirar para siempre el número 10. La iniciativa se dio a conocer al mundo el 24 de agosto de 2000. Desde entonces, nadie utiliza ése número.

Pero en 2004, Napoli, que estaba en la Serie B, entró en quiebra y no pudo competir en la segunda categoría por las leyes deportivas. Rápido, el empresario cinematográfico Aurelio De Laurentiis salió al rescate y compró los derechos deportivos del club por 30 millones de euros. Y se inscribió para disputar la Serie C. Ahí, en septiembre de ese año, nace la historia del Pampa Sosa.

“Todo comenzó con un llamado de Pierpaolo Marini, que fue el director deportivo que me llevó de Gimnasia a Udinese, en 1999. Cuando De Laurentiis compró el Napoli, lo primero que hizo fue contratar a Marini, que seguía en Údine. Fue él quien se contactó conmigo para que fuera a Napoli a jugar en la Serie C. Lo primero que me salió fue un no rotundo.

Yo estaba por arrancar el torneo de Serie A. había realizado la pretemporada con Udinese y estaba inscripto en la lista para jugar la Copa UEFA. La verdad es que me daba miedo ir a una categoría que no conocía. Pierpaolo me contó el proyecto y me aseguró que en un par de años íbamos a estar jugando en la Serie A. Fueron días de negociaciones hasta que acepté. Pero con una condición”, introduce el Pampa, que en la actualidad dirige en la Sub-20 del club Dibba Al-Hisn de Emiratos Arabes.

-¿Ahí ponés la clásula Maradona?

-Claro, fue mi único requerimiento. La 10 del Napoli no se usaba más en honor a Maradona, estaba retirada, pero en la Serie C hay que jugar sí o sí con la numeración del 1 al 11, por lo que inevitablemente se iba a tener que usar la de Diego. Ahí le dije a Marini que quería ponerme la 10 en el último partido del Napoli en el San Paolo y él lo aceptó. Nos dimos la mano e hicimos un pacto de caballeros.

-Pero el acuerdo tardó en concretarse…

-Sí, porque el primer año no pudimos ascender a la B: perdimos la final por el segundo ascenso contra Avellino. Fue una temporada muy rara porque el club se estaba volviendo a acomodar: los primeros meses no teníamos dónde entrenar ni marca deportiva para las remeras. Así y todo hicimos una buena campaña. En la segunda temporada ganamos el campeonato de punta a punta y nos consagramos con varias fechas de anticipación. Por eso también pude usar la de Diego.

El Pampa con su mayor tesoro.

El Pampa con su mayor tesoro.

-¿Cómo fue la charla con el entrenador para que te dejara usar la 10?

-En el primer entrenamiento de la semana le hablé y le conté el pacto que tenía con Marini. Usar la 10 significaba ser titular y yo no venía jugando. Eddie Reja era el entrenador. Me propuso jugar en la última fecha de visitante. Y no: mi acuerdo era jugar el último partido en el San Paolo. Le expliqué otra vez la situación y le dije que no me importaba su opinión y la táctica: yo jugaba o jugaba. Al día siguiente se ve que habló con Marini y me dijo que iba a jugar.

-¿A quién le sacaste la 10?

-A nadie: era una camiseta que iba rotando, no tenía un dueño especial. El que más la usó fue el uruguayo Mariano Bogliacino. Pero era justo que el último que la usara fuera un argentino y maradoneano.

¿Cómo fue la semana y el día del partido?

-En Nápoles fueron días especiales: en los medios se debatía quién tenía que llevar la 10. Nadie sabía de mi acuerdo con Pierpaolo. Y el día del partido fue mágico; lo viví con emoción y adrenalina. Jugamos contra Frosinone el 30 de abril de 2006; el San Paolo estaba repleto. Empatamos 1-1 e hice un gol impropio de mi carrera: la metí por arriba del arquero. Fue un gol a lo Maradona. 

-En el festejo te sacaste la camiseta y te largaste a llorar…

-Sí, no podía ser de otra manera. Me saqué la 10 y abajo tenía una remera de Diego que me habían regalado los hinchas napolitanos y que tenía la frase “Quien ama no olvida”. Con esa remera además jugué en la Serie B y en la Serie A. Y todavía la tengo.

-Y la historia se cerró con la firma de Maradona a la última 10…

-Un cierre mágico. A esa camiseta la había firmado yo mismo con una especie de autodedicatoria. Nunca se me cruzó por la cabeza ir a algún hotel y hacerla firmar por Diego. Ya estaba con lo que había conseguido. Hasta que Diego asumió como entrenador de Gimnasia, el club del que salí. Una tarde fui a Estancia Chica y Maradona me firmó la camiseta con los colores del Lobo. Mejor, imposible.

El Pampa jugando para Napoli. (AP Photo_Adriana Sapone)

El Pampa jugando para Napoli. (AP Photo_Adriana Sapone)

-¿Es verdad que te la pidió? 

-Sí, pero ni loco se la daba. Diego estaba en un momento de lucidez total; es mentira los que dicen que estaba mal en Gimnasia. Sabía perfectamente qué camiseta era, por eso me jodió con quedársela. La besó, me la firmó, nos dimos un abrazo y hablamos un largo rato. Fue emocionante.

-¿Cuánto te han ofrecido por esa camiseta y dónde la guardás?

-Una vez me contactó un coleccionista pero no lo dejé ni hablar. Creo que me ofrecía 10.000 euros. Pero es una camiseta que no tiene precio porque tiene sentimiento. En un tiempo la tuve en una caja fuerte y ahora la llevo conmigo a donde vaya.

-¿Esa camiseta es el mayor tesoro de tu carrera?

-Si cuando era chico, cuando tenía 11 años y veía el Mundial del 86 en la casa de mis abuelos en Santa Rosa, me hubiesen dicho que me conseguían la 10 de Maradona del Napoli firmada por él, no lo podía creer. Bueno, yo llevé la última 10 que usó Napoli en el San Paolo (ahora estadio Maradona) y la tengo firmada por el propio Diego. ¿Qué más se puede pedir? 

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