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“La muerte de mi hija me confirmó que debía rodar una celebración de la vida”

“Para Ida”. Con ese mensaje al final de Otra ronda (Drunk), Thomas Vinterberg le dedicó una película sobre la celebración de la vida a su hija, quien murió a los cuatro días de que se empezara a rodar. Este domingo el director subió al escenario del Union Station para recibir el Oscar a Mejor película extranjera por el filme y dio el discurso más emotivo de la noche. 

Queríamos hacer una película que celebrara la vida y cuando llevábamos cuatro días de rodaje sucedió lo imposible: un accidente en una autopista se llevó a mi hija. Alguien mirando el celular. La extrañamos y la quiero —dijo el director danés emocionado al momento de recibir el Óscar y agregó—: Ida, lo que acaba de ocurrir es un milagro y eres parte de él. Quizás estuviste moviendo los hilos desde algún lado, pero este es para ti”. 

Ida Vinterberg tenía 19 años cuando iba con su madre Maria Walbom hacia París y otro conductor, distraído con su celular, chocó contra ellas en una autopista cerca de Bruselas y el impacto provocó que chocaran con un camión. “La muerte de mi hija me confirmó que debía rodar una celebración de la vida. Hablo de elegir tu vida, tomar tus decisiones”, dijo Vinterberg al recibir el premio de una película que se convirtió en un proyecto personal. 

El director, referente del movimiento Dogma 95, reconoció que dudó si debía continuar con la película pero finalmente se aferró a ella y la transformó en un homenaje para Ida. “Ella estaba más entusiasmada con este proyecto que cualquier otra persona. La extrañamos e hicimos esta película para ella”, señaló. 
 

Perder a mi hija me destrozó. Y supongo que, de alguna forma, esta película me mantuvo alejado de la locura“, dijo Vinterberg a Los Ángeles Times antes de la premiación. “La ambición de hacer un canto a la vida que ya estaba incrustada en el guion se convirtió de repente en algo muy importante, se convirtió en la única razón para hacerla: elogiar esta vida que es tan vulnerable y que podemos perder tan fácilmente”, aseguró el director. 

En Otra ronda, Vinterberg narra la tragicómica historia de cuatro profesores que intentan revertir el hastío con alcohol en sus venas. A su hija, según contó el cineasta, le encantaba el guion y le había escrito una carta donde lo felicitaba e iba a formar parte del proceso. “Decidimos que no tenía que ser solo una película boba sobre la bebida sino que debía ser una película sobre la vida para que fuera un monumento apropiado para mi hija“, afirmó Vinterberg.




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