Política

La guerra contra la libertad de expresión

El artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (de 1948) establece: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.” Mucho ha cambiado en los últimos 70 años. Hoy estamos presenciando un asalto sistemático y generalizado contra la libertad de expresión de parte de grandes poderes económicos, políticos y culturales. Presentaré cuatro ejemplos.

1. Darwinismo vs. Diseño Inteligente. En la mayor parte de los ambientes académicos de Occidente criticar la teoría darwinista (que es sólo una de las teorías científicas sobre la evolución biológica, la más difundida) es casi un tabú, pese a las grandes debilidades de esa teoría. La mayor parte de la prensa ignora esas debilidades y trata al darwinismo como si fuera una verdad científica demostrada e incuestionable. El “dogma” darwinista es impuesto porque es el único sostén intelectual importante del ateísmo supuestamente científico que queda en pie, pero hoy se tambalea. Quienes se atreven a desafiar ese “dogma”, sobre todo si a la vez se pronuncian a favor del diseño inteligente, se arriesgan a recibir graves ataques ad hominem e incluso a veces a perder sus empleos.1 Como dijo el paleontólogo chino Jun-Yuan Chen: “En China podemos criticar a Darwin, pero no al gobierno; en América, ustedes pueden criticar al gobierno, pero no a Darwin”.  

2. Crisis climática. Desde hace décadas casi todas las grandes instituciones de Occidente están adheridas a la teoría de que está en marcha un calentamiento global catastrófico causado principalmente por las emisiones humanas de CO2 y el efecto invernadero atmosférico. Esta teoría, difundida popularmente por medio de continuos informes periodísticos alarmistas, es el sustento principal de muchas políticas públicas energéticas y ambientales costosísimas, con las que no pocos lucran. Muy a menudo, los poderosos argumentos de los científicos (algunos de ellos eminentes) que piensan que el aumento de 1 °C de la temperatura terrestre desde 1850 hasta hoy se debe sobre todo a la variabilidad natural del clima son censurados y sus defensores son vilipendiados como “negacionistas”.

3. COVID-19. En torno a la pandemia de COVID-19 se creó rápidamente un consenso de hierro sobre muchas cuestiones que deberían ser discutidas libremente y sin temor. Mencionaré sólo dos.

 

A) Origen del virus. Sin ninguna evidencia se ha impuesto en todo el mundo la teoría del origen natural del SARS-CoV-2. Quienes osan considerar la posibilidad de un origen artificial de ese virus son “cancelados” por casi toda la prensa y las redes sociales, por promover “teorías de conspiración”. Empero, un accidente no es una conspiración.

B) Tratamiento de la enfermedad. En gran parte de Europa y América se impuso desde los gobiernos la estrategia de “esperar y ver qué pasa” en la crucial etapa temprana de la enfermedad. Los esfuerzos de miles de médicos que han tratado de modo exitoso la COVID-19 en su etapa temprana usando medicamentos como la hidroxicloroquina (HCQ), la ivermectina (IVM) y otros han sido descalificados, censurados o prohibidos, pese a los resultados prometedores de muchos estudios.2 La OMS y casi todos los gobiernos parecen haber apostado sólo a la solución de las vacunas, descartando sin razón suficiente alternativas disponibles.

4. Elección USA 2020. Desde la elección del 03/11/2020 en los Estados Unidos, en las que Donald Trump aumentó mucho su caudal electoral y obtuvo la mayor cantidad de votos de la historia de su país de un Presidente en busca de la reelección, casi toda la prensa y las grandes empresas tecnológicas (Big Tech) censuran todo contenido que ponga en duda el resultado de la elección o sostenga la hipótesis de un fraude electoral importante. Las víctimas de esa censura han sido innumerables, comenzando por el propio Presidente Trump aún en el ejercicio del poder y muchos de sus partidarios. Como muchos conservadores estaban siendo silenciados por Facebook y Twitter, millones de ellos emigraron a la red social Parler. En una acción sin precedentes, pocos días después del disturbio en el Capitolio del 06/01/2021, Google, Apple y Amazon dejaron de brindar servicios a Parler. Ese ataque convergente dejó a Parler fuera de la red durante más de un mes.3 Steve Forbes calificó esta censura de las Big Tech como un gran error y añadió: “Sólo están creando una mala voluntad grave que eventualmente las lastimará y, mientras tanto, están llevando a decenas de millones de personas a concluir que su capacidad para expresar sus opiniones está siendo suprimida. Esto es tóxico para nuestra vida política.”4

0) Otros escritos del autor en https://danieliglesiasgrezes.wordpress.com.

1) Esta página narra las historias de científicos o docentes perseguidos laboralmente por cuestionar el darwinismo: https://freescience.today/stories/

2) Las páginas https://hcqmeta.com y https://ivmmeta.com muestran respectivamente en tiempo real los resultados del meta-análisis de los estudios científicos disponibles sobre el uso de la HCQ y la IVM contra la COVID-19. Su conclusión es que la HCQ y la IVM son efectivas contra la COVID-19.

3) El motivo aducido fue que Parler no filtró algunos mensajes extremistas en vísperas de los disturbios en el Capitolio. El doble estándar de las Big Tech se manifiesta en la enorme cantidad de mensajes violentos, inapropiados o ilegales que toleran cada día (véase la carta abierta del 11/02/2021 de la Premier League a Twitter y Facebook, referida a una parte de ese fenómeno, la relacionada con el fútbol).

4) https://www.forbes.com/sites/steveforbes/2021/01/12/why-big-techs-censorship-is-a-big-mistake/




Fuente

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