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La Copa América, al final, se jugará en Brasil


En tiempo récord y después de que se celebrara una reunión virtual de urgencia del Consejo Directivo, la Conmebol anunció este lunes la nueva sede de la Copa América luego de la deserción de la Argentina. Y hubo sorpresa porque el nuevo anfitrión no entraba en los planes de nadie. El torneo se jugará en Brasil, el mismo país que organizó el torneo en 2019. 

“¡La CONMEBOL Copa América 2021 se jugará en Brasil! Las fechas de inicio y finalización del torneo están confirmadas. Las sedes y el fixture serán informados por la CONMEBOL en las próximas horas. ¡El torneo de selecciones más antiguo del mundo hará vibrar a todo el continente!”, reza el tuit que oficializó la novedad.

Después de la baja de Colombia -a partir de los conflictos sociales que sacuden al país- y de la deserción de la Argentina -que puso como prioridad enfrentar la segunda ola de la pandemia y evitar que creciera el rechazo popular en pleno confinamiento-, la Conmebol se encontró en la noche del domingo ante la disyuntiva de buscar un nuevo anfitrión una vez conocida la decisión del gobierno de Alberto Fernández.

Se trató de una determinación que tomó por sorpresa a todos, sobre todo luego de la amistosa y fructífera reunión que había tenido el Presidente en Olivos con Alejandro Domínguez, hombre fuerte del fútbol continental. De hecho, hasta las 20 del domingo todos los caminos conducían a que el torneo se jugara en la Argentina.

Fueron momentos de zozobra. Se pensó en volver a postergar el torneo que ya se había aplazado en 2020. Pero pesó la necesidad manifiesta de los presidentes de las federaciones que por un lado necesitan que sus selecciones tengan rodaje de cara al Mundial. Y, sobre todo, el hecho de cumplir contratos millonarios que se firmaron y que en muchos casos ya se habían gastado.

Se habló con fuerza de Estados Unidos, que en 2016 organizó la edición del Centenario, por su plan avanzado de vacunación y la facilidad para que el publico puede asistir a los partidos. Pero, según pudo averiguar Clarín, jamás estuvo en carpeta la idea de sacar el torneo de Sudamérica.

También se barajaron Chile, Uruguay y Paraguay como alternativas. El país trasandino, que se había ofrecido como alternativa para sustituir a Colombia, no se veía capaz de ser el único anfitrión. 

Uruguay, Ecuador y Paraguay también asomaban como posibles co organizadores, pero en las últimas horas se había tomado la decisión que el torneo se jugara en solo país. Una determinación a la que se había llegado después de que fuera la propia Argentina la que insistiera en las ventajas sanitarias de no tener que traspasar fronteras en medio de la pandemia. 

Y fue entonces cuando este lunes llegó el llamado salvador de Brasil, que se ofreció para hacerse cargo del evento sin poner en agenda ningún tipo de restricciones. Cuenta con la ventaja de tener casi toda la infraestructura que le quedó del Mundial 2014 y que se empleó, en parte, durante la última edición del torneo continental. Y con la logística para armar un torneo en menos de dos semanas. La fecha de inicio está pautada para el 13 de junio.

Al argumentar sobre la elección de la nueva sede de la Copa, el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, sostuvo que “el gobierno de Brasil demostró agilidad y capacidad de decisión en un momento fundamental para el fútbol sudamericano”, de acuerdo con el sitio web de la institución.

Según Domínguez, “Brasil vive un momento de estabilidad, tiene comprobada infraestructura y experiencia acumulada y reciente para organizar una competición de esta magnitud”.

La contracara es que la situación sanitaria en Brasil no es mucho mejor que la de la Argentina. Hubo un promedio de 60 mil positivos de Covid y 1.800 muertes por día en la pasada semana. La curva de positividad, no obstante, está bajando luego de haber tocado pico a mediados de abril. El coronavirus ya causó la muerte de 460.000 personas sobre más de 16 millones de contagiados.

Con más de 210 millones de habitantes, en el país gobernado por Jair Bolsonaro se administraron más de 67 millones de dosis y unas 22 millones de personas ya completaron las dos fases de vacunación.

“No se puede decir que es más seguro, pero hay menos riesgo”

El vicepresidente de Brasil, Hamilton Mourao, sostuvo que la organización de la Copa América 2021 en Brasil tiene “menos riesgo” que en Argentina debido a la inmensidad del territorio a pesar que la pandemia viene causando estragos.

“La ventaja es el tamaño de nuestro país y el número de estadios. Se pueden repartir los partidos en todo el territorio”, afirmó Mourao a la salida del palacio presidencial de Planalto en Brasilia.

Se trata de la primera reacción del gobierno de Brasil tras el anuncio sorpresa de la Conmebol de este lunes de entregar la sede del torneo al campeón de la Copa América 2019 de la que fue anfitrión.

“No se puede decir que es más seguro, pero hay menos riesgo”, argumentó el vicepresidente de Brasil.

Cuestionado sobre si la Copa se disputará en un ambiente seguro de contagios, Mourao respondió: “Creo. No habrá público, ¿verdad? No hay público, no hay problema. Basta con repartir bien los lugares”.

Rechazo de la oposición: “Gobierno asesino”

El jefe del bloque de la minoría opositora en la Cámara de Diputados, Marcelo Freixo, llamó este lunes “asesino” al Gobierno del presidente Jair Bolsonaro por haber ofrecido a Brasil como sede de la Copa América luego de que la rechazara Argentina para preservar la lucha contra la pandemia de Covid-19.

“Este es el retrato de un Gobierno asesino”, dijo Freixo, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), que ocupa el liderazgo rotativo de los partidos en minoría opositora en el Congreso.

Según Freixo, “Argentina rechazó la Copa América por causa del agravamiento de la pandemia” y dijo que el promedio de muertos en Brasil es cuatro veces mayor respecto de país rioplatense.

“La Copa América en Brasil muestra como regímenes autoritarios usan el fútbol para intentar desviar la atención sobre sus crímenes”, dijo Freixo, que defiende el juicio político por genocidio sanitario de Bolsonaro.

El político del PSOL es considerado un candidato a gobernador en Río de Janeiro para 2022 en alianza con el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, en caso de que se presente para enfrentar a Bolsonaro.




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