Política

la caída de las reservas en Semana Santa, las reprogramaciones y el fin del Plan Verano

En la primera Semana Santa en pandemia el gobierno se había apostado a un “turismo intradomiciliario”. Había pocos casos de coronavirus en Uruguay, pero mucha incertidumbre sobre la enfermedad que había paralizado al mundo. Los operadores turísticos resignaron esa zafra ante el “desconcierto” que había y apostaron a un “blindaje” por temor a lo que podía pasar. 

Un año después, la historia es diferente. El virus es conocido, pero la situación sanitaria es peor: la Semana Santa quedó en medio de una situación crítica en los contagios, con récord de casos y muertes, y con todo el país en zona roja según el índice de Harvard. Pero esta vez la respuesta del turismo fue heterogénea: el ministerio decidió bajar la campaña publicitaria sobre los destinos en Uruguay, algunos operadores cerraron y otros abrieron.

El éxito de los destinos también fue dispar y, por tanto, no hay una única nota para evaluar la semana. Entre los lugares que estuvieron abiertos, el resultado en las reservas fue de moderado a bueno, según dijo a El Observador la presidenta de la Cámara de Turismo (Camtur), Marina Cantera. 

En las semanas previas a la llegada de Semana Santa, las perspectivas eran “muy buenas”. Algunos alojamientos tenían entre un 60% y 70% de su capacidad reservada, pero hubo dos situaciones que cambiaron la tendencia, según la empresaria. 

El gobierno anunció el 16 de marzo que durante la Semana Santa se abriría la vacunación para las personas de entre 18 y 70 años, una noticia que provocó un aumento en las cancelaciones de las reservas. 

A la semana siguiente, el presidente Luis Lacalle Pou anunció una serie de medidas para restringir la movilidad, que incluía el cierre de las oficinas públicas, la exhortación al teletrabajo en privados y el cierre de clubes y gimnasios. Si bien ninguna medida estuvo relacionada directamente con el turismo, las exhortaciones del Poder Ejecutivo también provocaron que se cancelaran reservas, informó Cantera.

En Rocha, por ejemplo, las reservas cayeron un 50% los días previos a la semana. Incluso durante la Semana Santa se cayeron algunas, y se sumaron otras. “Se dieron reservas muy del ‘ahora'”, las definió la titular de la Camtur. 

En algunos casos las agendas fueron reprogramas y en otros se devolvió la seña. 

La ocupación fue distinta según la zona del país y según el tipo de alojamiento. “En algunos fue buena y en otros, malísima”, comentó Cantera.

El turismo rural tuvo buenos resultados porque los destinos ofrecen lugares amplios, que ayudan a evitar la propagación del virus. Los establecimientos que abrieron tuvieron en el entorno del 70% de ocupación. 

La movilidad durante la Semana Santa fue muy superior a la del 2020. Aún en el peor momento de la pandemia, el pasaje por los peajes hacia el este duplicó la cifra de abril de 2020.

Desde el viernes de la semana previa al Miércoles Santo –el día que se espera el pico de movimiento– pasaron por el peaje de Pando 87 mil vehículos más que en el mismo período del año pasado. Sin embargo, la cifra no superó la del año prepandemia, cuando pasaron un 13% de autos más, según informó este sábado El Observador en base a datos de la Dirección Nacional de Vialidad. 

Fin del Plan Verano

A fines de octubre, el ministro de Turismo, Germán Cardoso, había anunciado el Plan Verano, una batería de medidas para estimular el turismo interno que estarían vigentes hasta el domingo 4 de abril. Pero, cumplido el plazo de los beneficios, en el sector turístico reclaman su extensión. 

El Plan Verano implicaba la exoneración del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) a los alquileres durante la temporada; una “tasa de IVA cero” para los hoteles; el descuento de nueve puntos del IVA para la actividad gastronómica y los alquileres de autos. 

El ministro de Turismo, Germán Cardoso, recibió una serie de propuestas por parte de la Cámara de Turismo

Cantera dijo que en el sector necesitan “sí o sí” extender las medidas que se tomaron en octubre. Previo a la Semana Santa, la gremial le había presentado al Ministerio de Turismo una serie de propuestas para paliar la crisis en el sector. “La situación del turismo no se revertía con una semana de trabajo”, explicó Cantera. 

Entre las solicitudes estuvo el pedido de diferir las medidas que se tomaron para impulsar para el verano, pero le sumaron otras. También pidieron la reducción de aportes patronales, una propuesta que en parte estuvo contemplada en un proyecto de ley que el gobierno envió al Parlamento y que otorga beneficios a las micro y pequeñas empresas. 

La gremial planteó la ampliación del seguro de paro para las personas que fueron enviadas al subsidio pero no cumplen con los jornales requeridos y el descuento del IRPF en los consumos turísticos. 




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