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¿Joe Biden se volvió socialista? Luces y sombras de un plan multimillonario para salir de la crisis

Las luces del Congreso se apagaron, los legisladores se retiraron del recinto, pero el debate luego del discurso que pronunció el miércoles Joe Biden se encendió al instante: ¿El presidente demolió los pilares económicos que han regido Estados Unidos por décadas? ¿Ahora el Estado en este país se volverá inmenso? ¿Biden se ha vuelto “socialista”, como proclaman los conservadores y la oposición republicana?

En su mensaje a ambas cámaras por sus 100 días en la Casa Blanca, Biden promovió un enorme paquete para las familias de 1,8 billones de dólares, en el que se otorga descuentos impositivos de hasta 250 dólares por mes por hijo, financia jardines de infantes gratis para niños de 3 y 4 años (en EE.UU. la escuela pública comienza en sala de 5), otorga 12 semanas de licencia paga por maternidad y enfermedad y abre estudios universitarios gratis por dos años en centros de educación técnicos.

Son medidas que se implementan en muchos países del mundo, pero que en EE.UU. aún no están contempladas.

También presentó un enorme plan de infraestructura de 2,3 billones para reactivar el empleo, que se suma al de estímulo económico ya aprobado de 1,9 billones.

Joe Biden, este miércoles ante el Congreso. Atrás, la vicepresidenta Kamala Harris y la titular de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Foto: REUTERS

Joe Biden, este miércoles ante el Congreso. Atrás, la vicepresidenta Kamala Harris y la titular de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Foto: REUTERS

Si Biden logra aprobar todos estos paquetes desplegará una inversión pública de unos 6 billones de dólares, el equivalente a casi un tercio del PBI, algo inédito desde la Segunda Guerra. Y, para solventar el gasto, dijo que elevaría los impuestos a los que ganan más de 400.000 dólares por año.

“De abajo hacia arriba”

“La economía de derrame nunca funcionó. Es hora de hacer crecer la economía de abajo hacia arriba, y del medio hacia afuera”, lanzó Biden en una de las frases más llamativas de su discurso que buscaba demoler uno de los principios de la doctrina que ha regido en las últimas décadas: que mayores ganancias de los más ricos deriva en un “derrame” o “goteo” de riqueza para el resto de la sociedad. El presidente cree que esa idea ya no sirve.

Además, Biden busca romper con otro pilar: la doctrina elevada por Ronald Reagan, que propugnaba que “el Gobierno no es la solución a nuestro problema, el Gobierno es nuestro problema”, una idea que también siguieron sus sucesores, incluidos los presidentes demócratas.

Biden, que durante toda su carrera fue considerado un “moderado” con buenos vínculos con Wall Street, cree que ahora, en el marco de una crisis inédita de salud, de economía y desigualdad social, es momento de romper esas ideas enquistadas hace años y promover una gran expansión del Estado para salir del pantano.

Estas medidas eran muy esperadas por el sector más progresista de su partido, pero también tienen aceptación popular.

Cajas de alimentos para distribuir entre familias necesitadas cerca de Los Angeles, en California, este jueves. Foto: AFP

Cajas de alimentos para distribuir entre familias necesitadas cerca de Los Angeles, en California, este jueves. Foto: AFP

Disparos de los republicanos

Los republicanos y los sectores más conservadores enseguida acusaron a Biden de abandonar la moderación y virar hacia la “izquierda socialista” que proclamaba Bernie Sanders, que se definía en realidad como un “socialista democrático”.

El diario conservador The Wall Street Journal señaló en un editorial que la clase media ahora dependerá del gobierno “desde la cuna hasta la tumba” y que subir los impuestos para financiar los gastos que propone es algo “destructivo”.

Por eso es muy posible que Biden no pueda aprobar en el Congreso todo lo que aspira y que finalmente esos paquetes salgan mucho más modestos. Pero igualmente abrió un debate.

Steven Kyle, profesor de Economía Aplicada y Gestión de la Universidad de Cornell, dijo a Clarín que “Biden tiene razón en que las políticas de los últimos 40 años (desde que Ronald Reagan se convirtió en presidente en 1980) se han centrado principalmente en recortes de impuestos e incentivos para que las corporaciones inviertan y crezcan”.

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Indicadores económicos de EE.UU.

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Fuente: The balance – Datos de la Reserva Fedetal
Infografía: Clarín

El experto recordó que estos lineamientos “tuvieron bastante éxito en este objetivo, pero la promesa de que esto llegaría al resto de la población nunca se cumplió. Los ingresos de las tres cuartas partes de la población se han mantenido prácticamente planos en términos reales durante las últimas 3-4 décadas. En otras palabras, el goteo nunca sucedió. No me sorprende que el presidente esté enfatizando este punto porque revertir esto y brindar ayuda directamente a las clases medias y bajas es bastante popular entre la mayoría de la gente”.

“Yo diría que Biden se parece más a un socialdemócrata al estilo europeo, o al menos intenta serlo”, agrega Kyle.

“Eso significa una combinación de programas progresistas (por ejemplo, un plan de salud para todos y ayuda para todos los padres de niños pequeños, etc.) que la mayoría de los países industrializados ya tiene, pero que en Estados Unidos no existen”, señala.

Pero de ninguna manera es un socialista en el sentido clásico de querer una economía dirigida. Biden claramente no quiere hacer eso. Sí, es cierto que las corporaciones y los ricos gritarán “¡¡¡Socialista !!!” cuando aumenten sus impuestos, pero son solo insultos políticos: cobrar impuestos a los ricos para pagar los programas sociales no es algo particularmente revolucionario precisamente”, explica.

Seguidores de Joe Biden celebran los primeros 100 días del demócrata al frente de la Casa Blanca, este jueves en Duluth, Georgia. Foto: REUTERS

Seguidores de Joe Biden celebran los primeros 100 días del demócrata al frente de la Casa Blanca, este jueves en Duluth, Georgia. Foto: REUTERS

Kyke señala la importancia del tamaño real de los paquetes que se aprueben finalmente. “Lo que viene a continuación es ver cuánto de esto puede obtener en el Congreso. No tengo ninguna duda de que habrá un gran programa de infraestructura (aunque lo reduzcan a la mitad, sigue siendo grande) y que muchos (probablemente la mayoría) de los programas del llamado plan familiar también se promulgarán”.

Estos planes, según Kyke, “gozan de más del 70% de aprobación en las encuestas (algunos más del 80%), por lo que debería ser un voto fácil para la mayoría de los políticos. Será complicado y lo que salga del proceso legislativo puede ser diferente a lo que se propuso, pero definitivamente será grande”.

El modelo escandinavo

Robert Haywood Scott III, profesor de Economía y Finanzas de Monmouth University, señaló a Clarín: “Creo que el presidente Biden tiene razón en que la economía de goteo no ha producido los beneficios económicos planteados por sus partidarios. Los ricos que se beneficiaron de menos impuestos no han utilizado ese dinero para estimular la economía de forma que aumente el bienestar financiero de la mayoría de los estadounidenses. Al mismo tiempo, la deuda nacional de Estados Unidos ha aumentado significativamente. En lugar de reducir los ingresos (impuestos) al mismo tiempo que los gastos, estas políticas han llevado a una reducción de los ingresos (impuestos más bajos) y más gastos, lo que es una receta para el desastre financiero”.

Además, agrega el economista, “los salarios han estado casi estancados para el hogar estadounidense promedio durante algunas décadas. Sin embargo, los ingresos y la riqueza del diez por ciento superior (y ciertamente del 5% superior) han aumentado significativamente. Estas observaciones son ampliamente aceptadas por ambos lados del pasillo político”.

Joe Biden. el miércoles a la noche, en su discurso frente al Congreso. Foto: AFP

Joe Biden. el miércoles a la noche, en su discurso frente al Congreso. Foto: AFP

“En segundo lugar -detalla Scott-, el presidente Biden está promoviendo políticas progresistas similares a las que se encuentran en socialdemocracias como los países escandinavos (por ejemplo Noruega, Finlandia, Suecia). En lugar de transferir riqueza a las personas más ricas y esperar que fluya, las socialdemocracias tienen impuestos más altos, pero luego reciben servicios utilizados por todos (por ejemplo, atención médica, educación, infraestructura). Comparativamente, Estados Unidos gasta mucho más que cualquier otra nación desarrollada en atención médica y, sin embargo, según la mayoría de las medidas, tiene peores resultados: en esencia, es ineficiente”.

“Por supuesto, el plan de Biden es mucho menos ambicioso que el de los países escandinavos”, señaló Scott. Y agregó: “Es imposible decir en este punto si las políticas del presidente tendrán los efectos redistributivos que anticipan sus partidarios, pero ciertamente es un cambio en las directivas políticas en comparación con el presidente anterior”.

Para el profesor, es inevitable un aumento de los impuestos: “Estados Unidos necesita invertir en su infraestructura (que está muy desactualizada). Casi todos los políticos están de acuerdo en que debemos invertir en la infraestructura del país y asegurarnos de que nuestras carreteras, puentes, ciudades, aeropuertos, estén actualizados y puedan ayudar a las empresas a competir a nivel mundial. Estas inversiones no son baratas, por lo que, a menos que el gobierno federal quiera que la deuda federal aumente aún más, el dinero tiene que venir de alguna parte”.

Washington, corresponsal

CB​


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