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Hunter Biden revela sus momentos más oscuros

La pregunta no faltaba en ninguno de los actos de Donald Trump durante la última campaña electoral: “¿Dónde está Hunter?”, preguntaba el entonces presidente de Estados Unidos.

El protagonista de esas diatribas, Hunter Biden, hijo del actual presidente Joe Biden, ha estado en muchos sitios en los últimos años, pero no piensa irse a ninguna parte, escribe el hijo pequeño del actual presidente estadounidense en un libro autobiográfico de 272 páginas en el que detalla su lucha contra su adicción al alcohol y el crack.

El libro saldrá a la venta en las librerías de Estados Unidos el próximo martes, según se informó.

También defiende allí las decisiones que lo convirtieron en blanco de los ataques de los rivales de su padre.

“Solo en los últimos cinco años, mi matrimonio de 20 años se ha roto, me han puesto varias veces una pistola en cara y en un momento dado me dejé caer viviendo en hoteles de mala muerte en la autopista (…) asustando a mi familia más aún que a mí mismo”, relata sin ahorrarse los detalles más escabrosos sobre cómo conseguía y preparaba la droga.

Biden jr., un abogado de 51 años actualmente retirado en California, encontró solaz en la pintura al lado de su nueva esposa, Melissa Cohen, la persona que lo ayudó a salir del pozo.

El luminoso título del libro, “Beautiful things” (algo así como “Cosas bellas”), es un homenaje al mantra que se repetían con su hermano mayor Beau, fallecido en 2015 víctima de un cáncer cerebral.

Hunter Biden, junto a su padre, Joe  Biden, y la esposa del ahora presidente de Estados Unidos, Jill, en noviembre pasado en Wilmington, Delaware, tras la victoria electoral del demócrata. Foto: EFE

Hunter Biden, junto a su padre, Joe Biden, y la esposa del ahora presidente de Estados Unidos, Jill, en noviembre pasado en Wilmington, Delaware, tras la victoria electoral del demócrata. Foto: EFE

Accidente y muertes

Ambos sobrevivieron al accidente de tránsito que costó la vida a su madre y su hermana bebé cuando tenían cuatro y dos años respectivamente, y siempre se decían que vivirían para ver cosas hermosas.

El episodio los marcó por siempre. “No veo ese trágico momento como algo que resultara necesariamente en conductas que llevan a la adicción”, pero a veces “me permite entender mejor por qué me siento como me siento”, escribe, según los extractos avanzados por la prensa estadounidense.

Tenía ocho años cuando probó el alcohol por primera vez. Era 1978 y su padre había sido reelegido senador.

La portada del libro de Hunter Biden que saldrá a la venta el 6 de abril.

La portada del libro de Hunter Biden que saldrá a la venta el 6 de abril.

No es difícil imaginar la sombra del padre y prometedor hermano planeando sobre Hunter, siempre etiquetado como el hijo rebelde.

A los 14 años empezó a beber de forma abusiva. Aunque se sentía culpable por decepcionar a su padre, que no bebía y animaba a sus hijos a imitarlo, “al mismo tiempo solo quería volver a hacerlo”.

La bebida lo ayudaba a superar sus inseguridades. El alcohol y las drogas lo acompañaron en sus años en Georgetown y Yale, donde estudió Derecho.

Se instaló en Washington y formó una familia, pero su adicción fue a más. Al nacer su tercera hija, su mujer Kathleen lo forzó a seguir un tratamiento de desintoxicación.

Su hermano Beau –entonces fiscal general de Delaware, visto por su padre como su sucesor natural– lo acompañó a sus primeras reuniones de alcohólicos anónimos.

Una imagen de 1985: Joe Biden con su hija Ashley en brazos, en un acto en el Capitolio frente al entonces vicepresidente George Bush . Los hijos de Biden, Beau y Hunter, sostienen una biblia. Foto: AP

Una imagen de 1985: Joe Biden con su hija Ashley en brazos, en un acto en el Capitolio frente al entonces vicepresidente George Bush . Los hijos de Biden, Beau y Hunter, sostienen una biblia. Foto: AP

Cuando su padre se sumó a la campaña de Barack Obama, Hunter tuvo que dejar su trabajo como lobbista para evitar conflictos de intereses.

Se encontró ahogado en un mar de deudas y subido a un tren de vida que no podía permitirse. Recayó en la bebida.

El polémico contrato en Ucrania

Junto con un amigo, fundó una consultora internacional cuyos pasos volvían a cruzarse con los de su padre, entonces vicepresidente. En 2014, aceptó un empleo en la gasística ucraniana Burisma. Le pagaban decenas de miles de dólares al mes. El fichaje suscitó críticas, pero su padre y Obama callaron.

En el libro, Hunter defiende su trabajo (ayudar a la empresa a cumplir la legislación internacional anticorrupción), aunque reconoce que su mayor activo profesional era su apellido.

Tener un Biden en su junta directiva era “oro” para la gasística, “una forma de decir ‘jódete’ a Vladimir Putin”. Aunque sostiene que la polémica sobre su contrato es “de una banalidad épica” y una gran hipocresía por parte de Trump, admite que no volvería a aceptar el trabajo, que mantuvo durante la peor fase de su adicción a las drogas. Solo lo dejó cuando su padre ya era precandidato presidencial.

El ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tuvo a Hunter Biden como blanco de sus ataques durante la campaña electoral, en 2020. Foto: AFP

El ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tuvo a Hunter Biden como blanco de sus ataques durante la campaña electoral, en 2020. Foto: AFP

Con la muerte de Beau en 2015, su mundo se desmoronó. Su adicción a la bebida empeoró y su matrimonio se hundió. Alguien le ofreció cocaína. De ahí pasó al crack.

Vivir entre adictos

Pasó cinco meses en Los Ángeles viviendo entre adictos, ladrones y estafadores. “Fumaba crack cada 15 minutos”, reconoce.

Entretanto, había iniciado una relación sentimental con la viuda de su hermano, Hallie. “Estábamos buscando desesperadamente el amor que ambos habíamos perdido”, escribe.

La relación fracasó. Los intentos de sus padres de que ingresara en un centro de desintoxicación, también. En 2019, aceptó ingresar en una clínica. Su padre lo abrazó y lloró largamente al despedirse. Pero en cuanto entró al centro, llamó a un taxi y se fue a un hotel del aeropuerto, donde se pasó dos días fumando crack.

Volvió a California. Allí, poco después, conoció a Melissa, una cineasta sudafricana que se lo llevó a su casa y poco a poco lo ayudó a poner su vida bajo control, dejar el alcohol y la droga.

La pareja, que se casó a la semana de conocerse, tiene un niño pequeño llamado Beau. En noviembre apareció con la familia para celebrar la victoria electoral de Joe Biden.

Ante la inminente publicación del libro, que llega a las librerías el martes, la Casa Blanca se ha remitido al comunicado publicado por Joe y Jill Biden en febrero: “Admiramos la fuerza y la valentía de nuestro hijo Hunter para hablar abiertamente de sus adicciones para que otros puedan verse reflejados en su viaje y hallar esperanza”.

La Vanguardia. Especial

CB​


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