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Huelga y 200 jugadores desafiliados, así fue el inicio de la era rentada en el fútbol argentino

Eran días convulsionados los de abril de 1931 en la Ciudad de Buenos Aires, entonces sin autonomía del gobierno nacional. Como siempre, o casi siempre, el fútbol era la preocupación de muchos actores. Los jugadores estaban en huelga; los dirigentes, negociando para no quedarse afuera del profesionalismo; los militares, que dieron el primer Golpe de Estado en el país, en miras de congraciarse con las clases populares. El público, convidado de piedra desde entonces, expectante.

Si bien el fútbol profesional en la Argentina comenzó el domingo 31 de mayo de 1931, tras la creación de la Liga Argentina de Football el lunes 18, el proceso comenzó mucho antes. Varias causas llevaron a la tercera escisión del fútbol porteño: la cantidad de equipos, 34, que terminaron jugando en Primera tras la fusión de 1926; la decisión de los dirigentes, en enero de 1928, de cerrar los pases hasta el 1 de enero de 1930, luego extendida un año más; la presión de los clubes más convocantes por armar una sección profesional de apenas 10 equipos dentro de la Asociación, una idea muy parecida a la Superliga de Europa que hoy convulsiona al mundo.

Los jugadores fueron los primeros que patearon el tablero. El campeonato de 1930, que ganó Boca, finalizó el domingo 12 de abril. Los futbolistas estaban agrupados en una entidad llamada Asociación Mutualista de Footballer’s  (antecesora de Futbolista Argentinos Agremiados) cuyas cabezas visibles eran Pablo Bartolucci y Hugo Settis, ambos de Huracán. También Mario Fortunato y Manuel Fleitas Solich, entrenador y jugador de Boca respectivamente. No estaban solos, los asesoraban un grupo de abogados, los periodistas Augusto del Muro y Antonio Palacio Zino y algunos dirigentes de la Confederación Nacional de Football.

Comentario en El Gráfico sobre Hugo Settis, uno de los líderes de la huelga en 1931.

Comentario en El Gráfico sobre Hugo Settis, uno de los líderes de la huelga en 1931.

El lunes 13 de abril se reunieron un centenar de jugadores en un salón ubicado en la calle Tucumán 1471. Se decretó la huelga exigiendo el pase libre. Describe el diario El Mundo el 14 de abril: “Levantada la asamblea, los jugadores y asistentes se dirigieron hacia la Casa de Gobierno para presentar un petitorio al Presidente de la Nación. En orden emprendieron la marcha y cruzando la plaza Lavalle llegaron por la diagonal Sáenz Peña hasta las puertas de la Casa Rosada. Una vez allí, se dieron vítores, pidieron el pase libre y momentos después les fue franqueada la puerta hasta la escalera que conduce al despacho presidencial”.

Una de las primeras medidas del gobierno de facto del golpista Félix de Uriburu fue declarar el Estado de Sitio. Todas las huelgas obreras eran reprimidas por la Policía. Menos la de los futbolistas, que fueron recibidos “por el teniente general Uriburu descendió momentos después, entre vidas de los manifestantes y dirigiéndose a él, el delegado señor De muro le entregó el petitorio y le explicó las razones del movimiento operado entre los jugadores”, continúa El Mundo.

Félix de Uriburu, en las escalinatas de la Casa Rosada, rodeado de futbolistas, en abril de 1931.

Félix de Uriburu, en las escalinatas de la Casa Rosada, rodeado de futbolistas, en abril de 1931.

El crónica de aquella tarde-noche sigue: “Enterado el Presidente de la Nación el objeto de la manifestación, dirigió breves palabras a los jugadores, manifestando que estudiaría el asunto y que tuvieran la seguridad de que habría de obrar con justicia y equidad, base de todos su actos y agregó que el petitorio luego de estudiarlo, lo haría llegar a manos del Intendente Municipal, para que éste resuelva luego de entrevistarse con los delegados de los jugadores”.

El petitorio de los jugadores comenzaba así: “Quince mil jugadores de football están inscriptos en las filas de la Asociación Amateurs Argentina de Football pero el consejo directivo de la institución solo tiene como directores a un grupo de hombres adueñados de la misma desde hace años imponiendo su voluntad en contra de los clubes y de los aficionados, por más que aparentemente representen a los primeros”.

Exigían el pase libre (le decían la cláusula o ley candado) que así se la explicaron a Uriburu: “Hace años cada jugador firmó su ficha de asociado por cada club, comprometiéndose a actuar por dos años a fin de que las instituciones pudieran contar con sus equipos normalmente constituidos, pero una vez en poder de la Asociación nuestras fichas, se dictó una resolución en la que se establece que la firma es por toda la vida, con restricciones que nos colocan en la condición de mercancías sin derecho alguno”.

Chantecler, en El Gráfico, explica la Ley Candado en 1931.

Chantecler, en El Gráfico, explica la Ley Candado en 1931.

La Asociación, en lugar de aflojar tensiones, expulsó a los jugadores que se negaron a viajar a Paraguay para disputar una serie de amistosos con la selección de aquel país, entre ellos Alfredo Carricaberry (San Lorenzo) y Mario Evaristo (Boca). El jueves 16 de abril, tras otra asamblea en la Casa Suiza, 200 futbolistas firmaron una nota en la que se desafiliaban de la Asociación. Si no hay jugadores, no hay fútbol.

El conflicto estaba planteado entre dirigentes y jugadores. También entre pares. Los huelguistas y los carneros. Los clubes grandes y los chicos. A río revuelto… mucho de todo esto sucedió también en aquellos días. 

Se esperaba que la Asamblea de la Asociación resolviera la cuestión del pase libre en la reunión del lunes 20 de abril, este martes se cumplieron 90 años. Sin embargo, la discusión entre los dirigentes giró hacia otra cuestión: el profesionalismo. El presidente de Independiente, Pedro Canavery, alertó a todos lo que estaba pasando por otro carril. “Nuestro club ha recibido un comunicado que firman 10 de nuestros más imperantes club, emplazándolo para que en el término de 8 horas se decida por el profesionalismo o no”.

Las reuniones y la agitación continuarían por varios días más. Un buen motivo para seguir contando aquellos días convulsionados de hace nueve décadas.


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