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historias de grandes éxitos y enormes fracasos de los súper equipos de la NBA

Brooklyn Nets apostó con todo esta temporada a un gran objetivo: ser campeón por primera vez en la NBA. Para conseguirlo,sumó en enero pasado a James Harden, que quería dejar Houston Rockets, para acompañar a Kyrie Irving y Kevin Durant, las dos figuras que convivían desde 2019. A principios de marzo, incorporó al talentoso Blake Griffin. Y en las últimas horas, en el cierre del período de traspasos, sorprendió al anunciar la contratación de LaMarcus Aldridge, quien había perdido su titularidad en San Antonio Spurs y se transformó en el último engranaje de un “Súper Equipo” que amenaza con ser la pesadilla del resto de las franquicias en el camino al título.

Con la llegada del ala-pivot -que también suele desempeñarse como pivote- el equipo de New York armó un quinteto de jugadores que llegaron a ser All Star en algún momento de sus carreras. Los cinco acumulan cuarenta participaciones en el tradicional y prestigioso Juego de las Estrellas. Aldridge e Irving lo disputaron en siete ocasiones, Durant en once, Harden en nueve y Griffin en seis.

Si se suma la presencia de DeAndre Jordan en la edición de 2017, los Nets llegan a 41. Es la tercera mejor marca de la historia detrás de las versiones 2010-11 (56) y 2011-12 (43) de los Boston Celtics. Y la mejor desde los Miami Heat de 2013-14, también con 41 participaciones entre todos sus integrantes.

De las cinco súper estrellas de Brooklyn solo dos ya saben lo que es ganar un anillo. Durant lo hizo en 2017 y 2018 con Golden State Warriors, otra mega franquicia, mientras que Irving lo hizo en 2016 con los Cleveland Cavaliers y como socio de LeBron James. Harden, Griffin y Aldridge todavía tienen esa cuenta pendiente. Y no quieren sumarse la lista maldita de leyendas sin títulos que encabezan glorias como Charles Barkley, Karl Malone y John Stockton, entre muchos otros.

Esa fue en definitiva la razón por la que la flamante incorporación de los Nets eligió sumarse al equipo que comanda como entrenador principal el canadiense Steve Nash. El nacido en Dallas, de 35 años, había arreglado su salida de los Spurs y sonaba como posible refuerzo de Miami Heat. Pero se decantó por el conjunto neoyorquino, porque está convencido que representa su mejor chance para coronarse en este 2021.

El convenio de Aldridge con San Antonio implica que la franquicia texana continuará pagándole buena parte del salario. Un salario que redujeron de común acuerdo de 24 a 16,7 millones de dólares anuales para facilitar su salida. Los Spurs pondrán sobre la mesa unos 14 grandes y los Nets aportarán 2,6, el equivalente al contrato mínimo para un jugador veterano.

Harden llegó a Brooklyn en enero. Foto Raj Mehta-USA TODAY Sports

Harden llegó a Brooklyn en enero. Foto Raj Mehta-USA TODAY Sports

Así Brooklyn hizo un gran negocio porque incorporó un jugador de enorme calidad sin incrementar tanto el presupuesto destinado a sueldos, que ya supera por unos 60 millones el tope salarial permitido y lo obliga a pagar una multa.

Para los de New York, cada dólar invertido parece valer la pena porque no quieren dejar pasar una nueva oportunidad para quedarse con el campeonato.

Sin embargo, habrá que esperar y ver si esos cinco grandes jugadores -y sus egos- logran acoplarse y encuentran la manera de jugar en equipo. Y si sus físicos resisten el desgaste que implica jugar en la liga más competitiva del mundo. Salvo Irving, de 29 años, todos tienen más de 30 y algunos vienen de temporadas complicadas por las lesiones y los flojos rendimientos.

Los Nets son conscientes de que tener en cancha una constelación propia no asegura nada. Lo vivieron en carne propia en la temporada 2013/14, en la que decidieron sumar Paul Pierce y Kevin Garnett, quienes habían dejado su marca en Boston Celtics con el título de 2008, para acompañar a Joe Johnson y Deron Williams.

El proyecto fue un fracaso estrepitoso y el sueño del título para la vieja franquicia de New Jersey no se cumplió. El equipo se despidió en la segunda ronda de los playoffs ante Miami, que lo aplastó por 4 a 1. ¿Le saldrá bien la apuesta en esta ocasión?

Blake Griffin se sumó a los Nets a principios de marzo. Foto Instagram @brooklynnets

Blake Griffin se sumó a los Nets a principios de marzo. Foto Instagram @brooklynnets

Buenas y malas otros súper equipos

Brooklyn Nets no es la primera franquicia en la historia de la NBA que, en la búsqueda de un título, construyó un equipo de grandes estrellas. Desde Philadelphia 76ers y Los Angeles Lakers a principios de la década del ’80 hasta el poderoso Golden State Warriors de hace unas temporadas.

Algunos intentos fueron exitosos, pero otros no lograron los resultados esperados.

Tras caer en las finales de 1982, los Philadelphia 76ers incorporaron a Moses Malone, futuro integrante del Salón de la Fama y tres veces MVP de la NBA, quien se acopló al legendario Julius Erving, el famoso Doctor J, Bobby Jones y Maurice Cheeks,  y terminó  logrando el objetivo: fue campeón en la temporada 1983/84.

Durant e Irving, integrantes de los Nets desde 2019, completan en el Super Equipo de la franquicia neoyorquina. Foto EFE/EPA/Peter Foley

Durant e Irving, integrantes de los Nets desde 2019, completan en el Super Equipo de la franquicia neoyorquina. Foto EFE/EPA/Peter Foley

Los Lakers habían ganado los títulos de 1980 y 1982 de la mano de Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar. Ese mismo año, eligieron en el número uno del draft a James Worthy, quien aún no era una estrella, pero venía de ser campeón universitario con Michael Jordan en North Carolina. Worthy no sólo terminó siete veces seleccionado como All Star, sino que también ganaría el MVP de las finales de 1988. Los tres formaron uno de los mejores Big 3 de todos lo tiempos.

El gran rival del equipo angelino en esa década fue Boston, que de la mano de Larry Bird, Kevin McHale, Robert Parish y Dennis Johnson -cuarteto que compartió cancha entre 1983 y 1990- jugó cuatro finales consecutivas (84-87) y ganó dos ellas, en 1984 y 1986.

Otro equipo de grandes estrellas muy exitoso fue el Chicago Bulls de Michael Jordan, Scottie Pippen y Denis Rodman, que, en el regreso del gran MJ tras su primer retiro, hilvanó tres consagraciones entre 1996 y 1998.

Michael Jordan, Scottie Pippen y Denis Rodman, el super equipo de los Bulls entre 1996 y 1998. Foto AP Photo/Beth A. Keiser

Michael Jordan, Scottie Pippen y Denis Rodman, el super equipo de los Bulls entre 1996 y 1998. Foto AP Photo/Beth A. Keiser

La versión 2010-2014 de los Heat, con LeBron James, que llegó a Miami tras su inesperada salida de los Cavaliers, Dwyane Wade y Chris Bosh también dejó su marca en la historia. El trío llevó al conjunto de Florida a cuatro finales consecutivas y dos consagraciones, en 2012 y 2013.

Los Warriors de Stephen Curry, Klay Thompson y Draymond Green, campeones en 2015, ya eran un gran equipo. Pero la llegada de Kevin Durant tras esa temporada los transformó en los grandes dominadores de la liga. Juntitos los cuatro ganaron los anillos de 2017 y 2018.

En la vereda de enfrente, la de proyectos ambiciosos que fracasaron, aparecen por ejemplo el de Houston de la temporada 1998-99. En ese campeonato, los Rockets sumaron a Pippen, que había dejado los Bulls y se unió a Hakeem Olajuwon, leyenda de la franquicia texana con la que fue dos veces campeón durante el paréntesis de Jordan en el béisbol, y Barkley, que perseguía ese anillo que se le venía negando de sus pasos por Philadelphia y Phoenix. Pero en la primera ronda de los playoffs, los Lakers pusieron freno al sueño.

Saquille O'Neal y Kobe Bryant formaron una sociedad exitosa. Pero no le fue bien con los "injertos". Foto: EFE

Saquille O’Neal y Kobe Bryant formaron una sociedad exitosa. Pero no le fue bien con los “injertos”. Foto: EFE

También la formación de los Lakers de 2003/2004, con un Big 4 formado por Kobe Bryant, Shaquille O’Neal (ninguno de los dos en sus mejores tiempos), Karl Malone -otra leyenda sin corona- y Gary Payton, quienes no tenían una gran relación. O la versión de 2012/13, que reunió a Bryant con Pau Gasol, un veterano Steve Nash y un joven Dwight Howard. Ninguna consiguió plasmar en la cancha la jerarquía de esos nombres propios.

El último gran fiasco fue el Big 3 de Oklahoma City Thunder en 2017/2018, formado por Russell Westbrook, por entonces MVP de la liga, y los All Star Paul George y Carmelo Anthony, que jamás lograron acoplarse en la cancha. 


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