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Helio Castroneves, el brasileño campeón del Bailando que hizo historia en la Indy 500

Helio Castroneves tiene 46 años y, desde el domingo, 1.8 millones de dólares más en su cuenta bancaria. Pero su cuarta victoria en las 500 Millas de Indianápolis le dio algo que el dinero no puede comprar: entrar al olimpo de los únicos cuatro pilotos que ganaron la mítica prueba de automovilismo.

Es brasileño pero vive en Estados Unidos. Hasta allí llegó hace 25 años, cuando descartó seguir el camino que obsesiona a muchos sudamericanos de correr en Europa y probó suerte en el CART. Para evitar confusiones y simplificar la pronunciación de su doble apellido (Castro Neves), lo cambió cuando corría en Indy Lights, una categoría apuntada a la formación de jóvenes pilotos.

Apenas unos años después, en 2001, se quedó con su primera Indy500 y repitió al año siguiente, para demostrar que no se había convertido en el primer novato brasileño y décimo en la historia en ganarlo por casualidad. Repitió la conquista en 2009, siempre con el exitoso equipo Penske, el de más victorias en la historia de las 500 Millas de Indianápolis.

El festejo con la leche, típico de la prueba, al conquistarla por segunda vez en 2002. Foto AP Photo/Michael Conroy

El festejo con la leche, típico de la prueba, al conquistarla por segunda vez en 2002. Foto AP Photo/Michael Conroy

Sin embargo, hace seis meses sufrió un duro golpe que podría haber marcado su salida del “Espectáculo más Grande en el Automovilismo Deportivo”: Roger Penske le anunció que no lo continuaría con el programa IMSA y debería buscarse un equipo para correr la Indy500.

Así fue como llegó a Meyer Shank Racing, una escudería con apenas cinco años de experiencia y ninguna victoria – ni en Indy500 ni en NTT INDYCAR SERIES- pero con un viejo conocido de Castroneves: su jefe de equipo era el mismo que tenía en 1999 con Hogan Racing, Matt Swann.

“Es un reencuentro con alguien que ya conozco. Mira cómo los ciclos del mundo loco y la buena gente vuelven a estar juntos. Quiero ayudar. Soy parte del equipo y quiero involucrarme. Todavía tengo la pasión, todavía tengo el fuego”, anunciaba el brasileño en noviembre, tras ser campeón con Ricky Taylor en la categoría DPi del IMSA WeatherTech.

En el Indianapolis Motor Speedway, mostró que el fuego seguía intacto en el tramo final de la carrera cuando intercambió el liderato con Alex Palou, 22 años menor que él, hasta que a dos vueltas del final se puso en la punta de la carrera y protegió esa posición en un desenlace con tráfico por los autos rezagados. Al bajarse del auto, fue hasta el alambrado y se trepó, un festejo que inició en el 2000 y le valió el apodo de Spiderman. Esta vez no estuvo solo: hasta el copropietario del equipo, Michael Shank, se subió.

“No es el final, sino el comienzo. No sé si esta es una buena comparación o no, pero Tom Brady ganó el Super Bowl a los 43 años, Phil Mickelson ganó el Masters a los 50, ¡y aquí vamos! ¡Los viejos todavía lo consiguieron, pateando el trasero de los jóvenes! ¿Sabes? ¡Les estamos dando una lección! La gente te pone una etiqueta y es increíble demostrarles que se equivocan”, dijo eufórico ante el micrófono de NBC Sports.

El cuarto anillo conquistado parecía vedado para un extranjero pero Castroneves lo hizo posible para unise a A.J. Foyt (1961, 1964, 1967, 1977), Al Unser (1970, 1971, 1978, 1987), el piloto más longevo en ganarlo a días de cumplir 48 años, y Rick Mears (1979, 1984, 1988, 1991). “Peleamos con los gigantes y lo hemos logrado. Nunca dejé de soñar este momento. Quería demostrarles a los niños que se puede lograr”, agregó el brasileño en referencia a su edad.

Un día después de ganar las 500 Millas de Indianápolis más rápidas de la historia (2 horas, 39 minutos y 50 segundos contra 2 horas, 40 minutos y 3 segundos de 2013), Castroneves contó que la emoción aún perduraba. En declaraciones a “For The Win” confesó que el lunes, cuando vio la noticia en el diario, volvió a emocionarse.

“Es una sensación increíble. Me dormí a las tres de la mañana tratando de contestar los mensajes. Tenía alrededor de 400 mensajes, y la mitad de ellos eran del Equipo Penske, lo cual es genial. Tengo que decir que la multitud coreando mi nombre fue algo que me conmovió mucho. Eso fue algo muy especial”, remarcó.

Además, afirmó que el domingo fue el piloto más inteligente y que la carrera se pareció a una partida de ajedrez. “Me sentí confiado. Me sentí concentrado. Me sentí bien. Sentí confianza. Me sentí listo. Pero de nuevo, este lugar no se trata de lo que sientes. Este lugar, básicamente es sobre quién es el ganador”, acotó.

Elogiado por sus colegas -incluso Mario Andretti lo besó en la cabeza como una especie de beatificación-, Castroneves mostró su orgullo por ser “parte de la historia”. “Creo que han pasado 30 años desde que un piloto ganó cuatro veces. A muchos fans les encanta ver eso. Probablemente algunos de los pilotos digan: ‘Si no puedo ganar, quiero ver o quiero ser parte de la historia’. Bueno, sucedió. Entonces siento que cuando todos expresaron sus sentimientos, como yo lo veo, es respeto“, explicó.

Tras largar octavo y acabar primero con un auto que no era el candidato, el brasileño redobló sus apuestas para el futuro y ya piensa en esa quinta victoria que ningún otro logró. “Sí, fueron 12 años de espera, pero nunca dejé de creer. Por eso sigo haciéndolo. Y les digo una cosa: había mucha gente a mi alrededor que también creía, y es por eso que Mike Shank y todo el grupo me creyeron. Entonces, lo que hicimos, lo que tuvimos, fue increíble. Pero podemos hacer más”, avisó.

Un campeón en la pista

Sus cuatro victorias en las 500 Millas de Indianápolis lo metieron en el olimpo del mundo del motor. Pero en la calle el reconocimiento le llegó tras ganar la quinta temporada deDancing With The Stars, la versión estadounidense del “Bailando por un Sueño” que en Argentina hizo popular Marcelo Tinelli.

El 90 por ciento de la gente me reconoce por Dancing With the Stars“, contó en el podcast Bloomberg Business of Sports en 2019. La popularidad que le dio la TV también captó a los medios; tanto que la revista People lo eligió como “el piloto de carreras más sexy”.

Castroneves ya era bicampeón de Indy500 pero aceptó la propuesta televisiva por Apolo Anton Ohno, un patinador estadounidense ocho veces medallista olímpico, quien lo convenció de sumarse al show. “En 10 minutos describió todo el programa, terminó hablando con los productores y empezó todo. Dos meses después, me llamaron”, relató.

“¿Qué es lo peor que puede pasar?”, dijo que pensó en ese momento. No sabía bailar y creyó que lo eliminarían en la primera semana, volvería a casa y habría sumado una experiencia. “De hecho, empaqué mi valija solo por 15 días y terminé quedándome 14 semanas. Fue un gran desafío, me encanta el programa y todavía lo veo”, recordó.

Castroneves bailó junto a Julianne Hough, que ya había ganador el certamen de baile, y se impuso en la final a la actriz Marie Osmond y Jonathan Roberts (3°) y a la cantante Mel B y Maksim Chmerkovskiy (2°). Si bien volvió a bailar en la temporada 2015, conformada por ex participantes, su pareja con Chelsie Hightower fue la cuarta eliminada.

Con la copa. En noviembre de 2007, Castroneves fue campeón del certamen de baile de la TV estadounidense. Foto AP

Con la copa. En noviembre de 2007, Castroneves fue campeón del certamen de baile de la TV estadounidense. Foto AP

Pero el brasileño no solo captó la atención de la TV: en noviembre de 2008 el fisco lo buscó por evasión de impuestos federales entre 1999 y 2004 por ganancias de 5.5 millones de dólares. En un juicio celebrado en 2009, fue hallado inocente en cinco de los seis cargos y, solo una semana antes de ganar su tercera Indy500, recibió la absolución total.

“Creo que mis lágrimas hablan por todo”, dijo tras recibir la bandera a cuadros en una victoria que le representaba tres millones de dólares. “Gracias por devolverme la vida”, le dijo a Roger Penske por apoyarlo en su año más difícil por sus problemas judiciales.

Una pasión heredada

Helio Castroneves junto a su compañera, la colombiana Adriana Henao, y su hija, Mikaella, quien nació en diciembre de 2009, cuatro meses después de su tercera victoria en Indy500.
Foto EFE/Joe Skibinski/IndyCar

Helio Castroneves junto a su compañera, la colombiana Adriana Henao, y su hija, Mikaella, quien nació en diciembre de 2009, cuatro meses después de su tercera victoria en Indy500.
Foto EFE/Joe Skibinski/IndyCar

“Primavera de 1981 en Brasil. Tengo 5 años, estoy escondido en el baúl del auto de mi padre”, relata Helio Castroneves en su libro Victory Road. Allí cuenta sus inicios en el automovilismo, con un padre dueño del Team Corpal en el stock car brasileño que había encontrado esa manera para eludir los controles de seguridad en los autódromos, donde solo podían entrar mayores de 16 años.

Por cinco años, el ahora cuatro veces ganador de las 500 Millas de Indianápolis pasó los sábados escondido en el baúl del auto de su padre para poder llegar al box del equipo, donde la gran estrella era el piloto Alfredo Guaraná Menezes, rival de Nelson Piquet en los circuitos brasileños.

Tío Guaraná, como le decía el pequeño Helio, fue quien le regaló su primer kart y también el que salió a su auxilio cuando debutó en la Formula Chevrolet, “no podía mantener el auto derecho” y pensó que ese sería el final de su incipiente carrera. También el que le dio un consejo que lo marcó: “Una pista es una pista, no importa en qué parte del mundo estés, o cuán grande o intimidante parezca, nunca lo olvides”.

Campeón Nacional de Karting en 1989, la década del ’90 lo encontró en los autos de fórmula de Brasil y Sudamérica. En 1993, fue subcampeón de la Fórmula 3 Sudamericana al terminar a un punto del argentino Fernando Javier Croceri, quien recibió la ayuda de varios compatriotas en la pista de Buenos Aires.

Si bien incursionó en el automovilismo europeo, al correr en la Fórmula 3 Británica en 1995, su futuro estaba en Estados Unidos. Su exitoso presente, también.


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