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golpe mortal al principio de una persona un voto

​Apenas dos meses después de la toma de posesión de Joe Biden, se respira otro aire en EE.UU. Ya hay 90 millones de vacunados. El plan es llegar a los 200 millones para el 1 de mayo. La aprobación por el Congreso de un paquete de reactivación por 1.9 billones de dólares marcó un hito. La aprobación de Biden está en 54%, cifra a la que Trump nunca llegó.

Sin embargo la legislatura del estado de Georgia acaba de aprobar un proyecto de ley que restringe radicalmente las oportunidades de votar. Las medidas están dirigidas a limitar el voto de la población afro-americana y de otras minorías étnicas.

La ley, de más de 100 páginas, aumenta las exigencias de documentos de identificación para los votantes (en un país en que no existe un carnet nacional de identidad), restringe las horas de votación, limita las posibilidades de voto por correo, y facilita el cuestionamiento del derecho al voto de los ciudadanos en mesas electorales. Incluso, en un detalle revelador, prohíbe llevarle agua y/o comida a personas en fila para votar, en un estado en que es común que los ciudadanos negros deban hacer fila muchas horas para ello.

Tal vez lo peor sean las medidas que dan a la propia legislatura el control del proceso eleccionario, terminando con toda separación entre administración electoral y maquinarias político-partidistas. La meta es clara: evitar que en Georgia vuelva a pasar lo que ocurrió en noviembre y en enero: que los demócratas ganaran las presidenciales en un estado dominado hace décadas por los republicanos, y luego las dos elecciones senatoriales, que les dieron a los demócratas la mayoría en el Senado.

El problema es que, lejos de estar confinado a Georgia, esto es parte de una ofensiva nacional republicana por suprimir el derecho al voto. Nunca en la historia de EE.UU. había votado más gente que en las elecciones del 3 de noviembre pasado, y nunca un candidato sacó tantos votos como Biden—81 millones. Los republicanos concluyeron que mientras más gente vota, peor para ellos, por lo que la orden del día es suprimir el voto.

Y dado que la población negra tiende a votar por los demócratas, el plan es claro: todo lo que sea restringir las oportunidades de voto de negros, hispanos y asiáticos, corre. Ya Iowa aprobó legislación al respecto, y Arizona y Texas están en vías de hacerlo. Con 23 estados en que tanto la legislatura estatal como la gobernatura están en manos republicanas, la receta de Georgia se ampliará a todos ellos. De ser así, el principio democrático básico de “una persona, un voto” podría sufrir un golpe mortal.

Protesta en Georgia. "Todo los votos, todas las voces", dicen los carteles. Bloomberg

Protesta en Georgia. “Todo los votos, todas las voces”, dicen los carteles. Bloomberg

En el Congreso federal se han presentado proyectos de ley para legislar sobre esta materia y evitar estos abusos, pero varios senadores demócratas no los apoyan, y los proyectos no tendrían mayoría. Lo que siempre se consideró la gran virtud del sistema de elecciones en los Estados Unidos, su descentralización y control local, puede terminar siendo su talón de Aquiles.

A la pandemia y la urgencia de la reactivación económica, a Biden se le añade otra tarea no menor : el salvar la democracia, en el país que se ufana de tener la más antigua de la era moderna.

(*) Jorge Heine es diplomático y profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Boston


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