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Europa agita la pelea y llega a la cumbre mundial del clima con una amenaza

La representación de la Unión Europea en la cumbre del clima organizada para este jueves y viernes por el presidente estadounidense Joe Biden lleva una amenaza a los países que no sean lo suficientemente ambiciosos en la lucha contra la crisis climática. Incluidos China y el propio Estados Unidos.

Bruselas presentará en la cumbre su propuesta, aún sin aprobar, de aplicar un arancel extraordinario (lo llama “Carbon Border Adjustment Mechanism”) a todos los productos que entren en el mercado europeo desde países con normas climáticas más débiles que las europeas.

Se trata de fomentar que otras naciones tomen esas medidas, pero se trata sobre todo de proteger a las industrias europeas de competidores con menos obligaciones.

Bruselas envió a la cabeza al vicepresidente de la Comisión Europea y hombre fuerte de las políticas climáticas, el holandés Frans Timmermans.

El martes Timmermans dijo a un subcomité del Congreso estadounidense que la propuesta trata de proteger a las industrias europeas de la competencia de países con normas climáticas laxas. El funcionario está preparando el ‘European Green Deal’ (acuerdo verde europeo), el paquete de medidas políticas y económicas que debe conseguir que la Unión Europea alcance el objetivo de cero emisiones netas en 2050.

Timmermans explicó a los congresistas estadounidenses que el riesgo de que las empresas europeas se enfrenten a competidores con menos medidas climáticas coercitivas crece “porque crece la ambición de esas medidas en la Unión Europea”.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, durante la cumbre mundial sobre cambio climático que inauguró este martes Joe Biden. Foto: EFE

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, durante la cumbre mundial sobre cambio climático que inauguró este martes Joe Biden. Foto: EFE

Desafío a Joe Biden

La Comisión Europea, los gobiernos y el Parlamento Europeo acordaron el objetivo de una reducción de emisiones del 55% en 2030 con respecto a 2050. Biden prometió este jueves un 50%.

Bruselas sabe que puede chocar con el nuevo presidente estadounidense pero no va a dar marcha atrás, contaban este martes fuentes comunitarias.

A pesar de la reducción de emisiones anunciada por Biden, sus socios europeos de Estados Unidos saben que una cosa es el anuncio y otra muy lejana su aprobación legislativa y su aplicación. Eso haría que la nueva “tasa carbono” (como es conocida en Bruselas) pudiera aplicarse a los productos estadounidenses.

La Administración estadounidense maniobra para frenar a los europeos, porque puede afectar a Estados Unidos y porque cree que la política de la zanahoria es más efectiva que la del palo. Y los europeos están solos porque la propuesta molesta a las demás grandes potencias, como China, Rusia, Australia o Brasil. O la propia Argentina.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, inauguró este jueves la cumbre virtual de líderes sobre calentamiento global. Foto: EFE

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, inauguró este jueves la cumbre virtual de líderes sobre calentamiento global. Foto: EFE

Timmermans no tiene ninguna intención de dar marcha atrás. A los congresistas estadounidenses les dijo que entrará en vigor, aunque nadie en Bruselas espera que se apruebe antes de enero de 2023.

También les dijo que no hubiera sido necesaria “si todos los países hubieran cumplido los compromisos del Acuerdo (del clima) de París”.

Cómo sería la “tasa carbono”

La “tasa carbono” no está todavía definida completamente y Bruselas sigue estudiando cómo hacer que no choque con las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). No sería un arancel al uso, sino que se haría que las empresas de terceros países que quisieran colocar sus productos en el mercado europeo deban comprar derechos de emisión de carbono como compran las empresas europeas.

La tonelada de carbono en Europa supera los 40 euros. Países con precios similares o superiores –como el Reino Unido- estarían exentos. Estados Unidos no tiene un sistema así ni Biden plantea por ahora su creación.

Bruselas debe también todavía decidir qué sectores serían los que deberían pagar, algo que debe afinar con mucho cuidado porque puede generar bronca en Europa en los sectores que se consideren poco protegidos y puede generar sentimientos de discriminación en terceros países. Algunos sectores –materias primas para industria y construcción como cementos, aluminios, acero- van de cabeza al cesto de los que estarán incluidos.

Protestas en Washington contra el plan de Joe Biden contra el cambio climático, que algunos consideran insuficiente. Foto: AFP

Protestas en Washington contra el plan de Joe Biden contra el cambio climático, que algunos consideran insuficiente. Foto: AFP

Divisiones en el bloque

La propuesta de la Comisión Europea no tiene todavía el visto bueno de los 27 países del bloque, aunque bastaría una mayoría calificada para aprobarla. Nueve de 27 gobiernos ya dieron su apoyo formal: Austria, República Checa, Dinamarca, Eslovaquia, España, Francia, Lituania, Luxemburgo y Países Bajos.

Ninguno de los demás se ha puesto totalmente en contra pero hay dudas, como en el caso de Italia y Alemania, que deberán solventarse antes de finales de año.

El escenario político alemán –fuerte subida ecologista y más que probable cambio de coalición tras las elecciones generales de septiembre- apuntan a que Berlín se sumará. El ministro de Economía alemán, Peter Altmaier, de los conservadores de la CDU, ya dijo que era favorable a la idea.

Bruselas, especial

CB​


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