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En Europa, mucha gente todavía se niega a vacunarse contra el covid

Los sistemas sanitarios europeos vacunan contra el coronavirus por franjas de edad. El proceso de vacunación empezó en los 27 países de la Unión Europea por los mayores, por encima de 80 años. Poco a poco y con los meses se fue avanzando hacia grupos más jóvenes y en esta segunda semana de junio en la mayoría de los países europeos se está poniendo la primera dosis a la población nacida a finales de los 70 y principios de los 80, los que tienen entre 45 y 35 años.

Algunos países han roto esa cadencia y en los últimos días y semanas anunciaron que abrían la vacunación a grupos más jóvenes. O, como en el caso de Francia, a cualquier persona mayor de 18 años

Esos anuncios dieron a entender que esos países, con Francia a la cabeza, estaban vacunando más rápido. Pero los datos de la Agencia Europea de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC, en sus siglas en inglés) muestran que la realidad es otra.

Hay grupos de población que están negándose a ser vacunados por lo que, para mantener el ritmo general del proceso vacunatorio, algunos países ya vacunan a cualquier adulto mientras otros no han vacunado a prácticamente nadie menor de 40 años.

Una mujer se inyecta en Madrid la vacuna de Pfizer. Foto: dpa

Una mujer se inyecta en Madrid la vacuna de Pfizer. Foto: dpa

Francia y España, los extremos

Francia y España son los extremos de este fenómeno. En España esta semana fue noticia que algunas regiones empezaban a vacunar al grupo entre 40 y 45 años.

Mientras, en Francia la vacunación está abierta desde el 1 de junio a cualquier adulto. Parecería que los franceses van mucho más rápido, pero los datos de la ECDC, actualizados este jueves, dicen que en España ya tiene la pauta completa (las dos dosis o la vacuna de Janssen, monodosis) el 29,1% de la población adulta mientras en Francia es el 25,8%.

La aparenta contradicción se debe a que en Francia hay grandes porcentajes de la población rechazando vacunarse, por lo que el Gobierno de Emmanuel Macron, para mejorar las cifras generales, abrió ya la vacunación a todos los adultos.

Los datos de la ECDC muestran que por encima de 80 años en España está vacunada el 100% de la población mientras en Francia sólo el 77,6%.

En el grupo entre 70 y 79 años esos porcentajes son del 97,2% y del 86,6%. Si se baja al grupo de 60 a 69 años la diferencia sigue siendo importante: el 90,5% en España y el 73% en Francia. Y esa diferencia de 17 puntos se repite en el grupo entre 50 y 59 años: 78,4% y 61,2% respectivamente.

Esos datos muestran que Francia no vacunó todavía al 22,4% de la población mayor de 80 años, al 13,4% de los que tienen entre 70 y 79 años, al 27% de los que tienen entre 60 y 69 años y al 38,8% de aquellos entre 50 y 59 años.

Rechazo a la vacunación

Abrir la vacunación a los jóvenes sin haber vacunado a millones de franceses en las franjas de edad en las que el virus tiene consecuencias médicas más graves se debe, según los medios galos, al rechazo que la vacunación genera en parte de la población. Francia es, según la ECDC, el país europeo donde es mayor este problema.

El movimiento antivacunas francés no nació con esta pandemia. Un estudio de Gallup para la ong médica inglesa ‘Wellcome’, publicado en junio de 2019, aseguraba que uno de cada tres franceses creía que las vacunas no eran seguras.

En una lista de 144 países analizados en ese estudio Francia aparecía como el más antivacunas.

Una enfermera muestra un vial de AstraZeneca, en España. Foto: dpa

Una enfermera muestra un vial de AstraZeneca, en España. Foto: dpa

El antivacunas francés​

Ya con la pandemia en marcha, en diciembre pasado el instituto Ipsos hizo un estudio encargado por el Foro Económico Mundial.

Entre 15 países ricos, Francia aparecía como el más antivacunas. Sólo el 54% de la población adulta estaba dispuesta a vacunarse según los datos de ese informe.

El perfil del antivacunas francés es muy heterogéneo, pero diversos estudios apuntan a que la población más joven es más reticente a vacunarse y a que las mujeres tienen más preocupación que los hombres por los posibles efectos secundarios que pueda acarrearles la vacunación.

Bruselas, especial

ap


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