Uruguay

empezaron a vacunarse los adolescentes con la esperanza de recuperar la vida “de antes”

Los saltos de triunfo al mejor estilo rock star del escalón hacia la vereda de la calle Rivera anunciaban que estaba pasando algo bueno para los adolescentes. En esta oportunidad no asistían a un recital o a una fiesta sino a los vacunatorios que la Asociación Española habilitó para inocular a la población de 12 a 17 contra el covid-19. 

Este miércoles Uruguay se convirtió en el primer país de América Latina en vacunar a menores de edad contra el coronavirus. En ambos vacunatorios había carteles con signos de exclamación que advertían: “¡¡¡Atención!!! Hoy vacunamos con Pfizer”. Hasta este miércoles había 157 mil menores agendados, según anunció el subsecretario de Salud Pública, José Luis Satdjian. En total son 290 mil habilitados por el Ministerio de Salud Pública para pedir hora. 

Entre los dos puestos –el ubicado en Rivera esquina bulevar Artigas y el que está en Rivera y Cassinoni– se vacunarían más de 1.300 personas entre las 8 y las 21:45 horas de este miércoles. La mayoría de ellos, adolescentes de 16 y 17 años, dijo a El Observador Natalia Rodríguez, licenciada en Enfermería y responsable de los vacunatorios de La Española, ya que las agendas se abrieron primero para esas edades. 

A media mañana la calle Rivera estaba invadida por cientos de adolescentes acompañados de sus padres o tutores, ya que es requisito del MSP que concurran acompañados por un adulto.

El protocolo, explicó Rodríguez, es que la madre, el padre o tutor acompañen en el proceso administrativo, observen el momento de la vacunación, pero en los 15 o 30 minutos posteriores al pinchazo los adolescentes esperen solos. En la puerta de ambos locales había grupos de padres aguardando –que intentaban no aglomerarse, por momentos no con demasiado éxito–. Dos personas se vacunan simultáneamente por vacunatorio. 

Uruguay se convirtió en el primer país de América Latina en vacunar a menores de edad

En el caso del local de la esquina de Cassinoni sólo un vidrio separa a los adolescentes que esperan adentro de los padres que se quedan en el exterior. Mientras esperan los jóvenes miran el celular o conversan con algún amigo o conocido que se encontraron casualmente. Afuera, los adultos miran el celular u otros, notoriamente nerviosos, esperaban cerca de la puerta la salida con la mirada puesta en sus hijos y controlando periódicamente el reloj. 

¿Y? ¿Todo pronto? ¿Ya está? ¿Ya te vacunaron? ¡Ni me di cuenta! ¡Qué rápido!“, repiten casi en forma automática los padres al reunirse con sus hijos afuera. 

Los “fuera de horario”

“A veces hay personas que vienen fuera de horario y quizás hay dos o tres personas más de la cantidad ideal”, explicó la jefa de los vacunatorios. Aún así Natalia Rodríguez indicó: “Si tenemos lugar no mandamos a la casa a alguien que le toca vacunarse el mismo día”.

A las 11:10, un mismo vacunador recibió a tres personas al hilo. La primera, una mujer con su hijo adolescente que estaba agendado para las 10 horas, pero que había tenido que “hacer un trabajo” y llegó más tarde. Ingresó y lo vacunaron. 

Luego llegó otra madre con su hija que tenía hora para las 11:30. Después de unos pocos minutos también ingresó. Detrás de ella, esperaba un joven que estaba agendado a las 13 horas, pero en ese momento se le iba a hacer “imposible” asistir. También se lo vacunó. 

“Fueron los que más sufrieron”, asegura Rafael a El Observador mientras su hija aún se encuentra adentro del vacunatorio. “No pueden ir al liceo, no pueden ver a sus amigos, no pueden salir… Ellos nunca volvieron a la normalidad“, lamentó. 

“Quiero que todo vuelva a ser como antes, quiero un mundo como el de antes”, dice Valentina, de 17 años. No confía “mucho” en “el tema de la vacunación”, pero “es lo que todo el mundo hace” y lo que “hay que hacer”. “Vamos a ver si funciona”, expresa intentando tener esperanza. “Quiero salir, no aguanto más”, cierra.

Vacunatorio 12 a 17 años contra el Covid-19

María también tiene 17. Se vacuna porque quiere ver a sus amigos y no aguanta más las clases por Zoom. Vacunarse “es la única forma”, considera. 

En la abrumadora mayoría de los consultados, los jóvenes se anotaron ellos mismos en la agenda del MSP, pero las familias apoyan porque ya tienen todos por lo menos una dosis. “¡Vine de escolta!”, bromeaban entre varios.

En el vacunatorio ubicado en la esquina de Cassinoni el consentimiento informado se firmaba afuera. Una vacunadora repartía tablas con los documentos a las seis duplas (acompañante y acompañado) que aguardaban en la fila, pidiendo a los mayores que completaran los datos. “Llenalo vos que yo firmo”, se escuchó en la mayoría de los casos. En los otros, los padres leían los requerimientos y el adolescente le dictaba. 

“Mi hijo no tiene problemas con el Zoom, ya se acostumbró, pero está re preocupado por esta pandemia. Espero que esto le traiga tranquilidad”, dijo Raúl, padre de un adolescente de 17 años. En tanto, Cecilia, madre de una chica de la misma edad, asegura que el virus “le da miedo. No lo manifiesta mucho, pero yo me doy cuenta. Siempre cumplió con todo”, dice en relación a las medidas sanitarias de protección. 

Una vez que son vacunados contra el covid-19 los adolescentes esperan solos y sus padres aguardan afuera

Dudas y desinformación 

Entre las conversaciones posteriores a la vacunación se oían muchas dudas de parte de los padres. 

“¿Certificado no te dieron? ¿Ningún papel?”, le preguntó una madre a su hija mientras emprendían regreso por la calle Rivera hacia el Centro. “¡Ay mamá! ¡Seguro en la segunda dosis me dan!”, le contestó su hija. En todos los casos de vacunación, la constancia figurará luego de recibidas las dos dosis en la aplicación Coronavirus UY, y desde allí se podrá descargar

“¡Viste Nico! Como ya firmé la próxima ya podés venir solo”, le señaló otra madre a su hijo que recién salía del vacunatorio. Sin embargo, según lo expuesto por vacunadores los padres deberán volver a acompañar a sus hijos para la segunda dosis. La intención es asegurarse que haya algún adulto responsable presente en caso de que el menor desarrolle reacciones adversas al fármaco.

En el caso de los adolescentes las segundas dosis llegarán a los 28 días, y no a los 49 como se estaba haciendo con Pfizer. El Ministerio de Salud Pública tomó ese criterio para los adolescentes, previendo que en julio la enseñanza media volverá a la presencialidad y los jóvenes podrán retornar a las aulas inmunizados completamente.




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