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el Papa saca de la Santa Sede un seminario de monaguillos

Tras una historia de abusos sexuales que ha dado lugar a un resonante proceso en los tribunales vaticanos, Francisco dispuso desalojar del Vaticano el preseminario de los llamados “monaguillos del Papa” al que pertenecen adolescentes que son los encargados de servir la misa y otros servicios litúrgicos en la Basílica de San Pedro.

También se ha iniciado una causa judicial paralela en los tribunales de Roma.

El caso ha tenido mucha repercusión porque se supone que el ambiente dentro de los muros vaticanos debería garantizar a los jovencitos que hasta ahora viven en el Palacio San Carlo, adyacente a la casa de Santa Marta, donde reside el pontífice, una alto nivel de seguridad.

Pero no ha sido así y Jorge Bergoglio, cuando se enteró de las denuncias que afectaban a sus monaguillos ordenó una investigación a fondo y la realización del proceso que preside Giuseppe Pignatone, ex prestigioso jefe de los fiscales de Roma, nombrado cuando se retiró de la magistratura italiana presidente del Tribunal Vaticano.

Preseminario San Pío X

Monaguillos pasan frente al papa Francisco durante un oficio en Plaza San Pedro. Foto: ANSA

Monaguillos pasan frente al papa Francisco durante un oficio en Plaza San Pedro. Foto: ANSA

El Preseminario San Pío X busca también despertar las vocaciones al sacerdocio entre las decenas de sus alumnos adolescentes. En sus tantos años de historia, desde que Pío XII decidió albergarlo en el Vaticano, hay al menos doscientos monaguillos de San Pedro, como también los llaman, que eligieron el sacerdocio.

Los acusados en el proceso, que desde el 7 de junio se trasladará a un aula más grande que se está preparando curiosamente en una sala de los Museos Vaticanos, son el hoy cura Gabriele Martinelli, de 28 años, acusado de abusar de varios alumnos, y el entonces rector, Enrico Radice, de 71, que según los fiscales vaticanos se dedicó a encubrirlo.

La víctima identificada hasta ahora es conocida como LG para proteger su identidad y tiene 26 años.

El testimonio

En su testimonio en una de las siete audiencias celebradas en el edificio judicial vaticano, LG contó que ingresó en 2006 al preseminario y que meses más tarde comenzaron los abusos sexuales de Martinelli.

“A la noche se metía en mi cama. Para mi era muy extraño porque era pequeño y no me había asomado al mundo de la sexualidad”, declaró.

Martinelli era una especie de coordinador de los monaguillos y contaba con la confianza del rector Radice. Según LG y un alumno polaco Kamil Jarzembowski, el abusador visitaba otros lechos con una gran voracidad sexual.

LG afirma que llegó a someterlo tres veces por semana durante varios años.

Causó una cierta sensación el testimonio de LG cuando acusó a Martinelli, que fue ordenado sacerdote en 2017, de haber intentado tener relaciones con él incluso en la sala donde los monaguillos se visten antes de entrar en misa en la basílica de San Pedro.

En 2009, ya casi mayor de edad, habló con el rector monseñor Enrico Radice, denunciándole que Martinelli lo molestaba. Pero no pasó nada.

LG afirmó que nunca vió a Martinelli con otros alumnos pero que se sabía que “entraba de noche en la cama de otros”, como también aseguraron varios testigos en el proceso.

La cobertura que brindó el ex rector Enrico Radice lo llevó a escribir una carta al obispo de Como (norte de Italia), monseñor Diego Coletti porque es la diócesis de la cual depende desde su fundación el preseminario vaticano.

El papa Francisco durante un encuentro con monaguillos en San Pedro. Foto: AP

El papa Francisco durante un encuentro con monaguillos en San Pedro. Foto: AP

En ella, desmintió las denuncias contra Martinelli, definiéndolas “una persecución”. Además, con una falsa carta de la diócesis de Como anunció la ordenación sacerdotal de Martinelli, que más tarde desmintió el obispo Coletti.

Interrogado por los fiscales vaticanos, el ex rector afirmó “con certidumbre absoluta” que no conocía la existencia de abusos sexuales en el seminario. Según los magistrados vaticanos, creó problemas en las investigaciones paralizando un tiempo las acusaciones.

En su libro “Pecado”, el periodista Gianluigi Nuzzi, que fue procesado y absuelto por las revelaciones que hizo de documentos secretos del Papa Benedicto XVI, Joseph Ratzinger, relató que había cosechado “alarmantes informaciones” sobre lo que ocurría en 2017 en el Preseminario vaticano de los monaguillos del Papa.

Ya en 2013, el año de la renuncia de Ratzinger y de la elección del argentino Jorge Bergoglio como 266° Papa de la Iglesia, los más altos cargo de la Curia recibieron cartas anónimas que denunciaban los hechos “non sanctos” que ocurrían en el instituto San Pío X.

El rector del San Pío X, Enrico Radice, fue convocado por el secretario de Estado de entonces, Tarcisio Bertone y desmintió los hechos denunciados en la carta anónima.

La mudanza

La sospecha de que a pocos metros de su residencia de Santa Marta en el Vaticano se estaban consumando abusos sexuales de monaguillos adolescentes que ayudaban en la misa de San Pedro, llevó al Papa argentino a facilitar el comienzo del proceso aunque la principal víctima LG no había hecho una formal denuncia.

Ahora, cuando el proceso alcanzará nuevos ecos en la opinión pública al trasladarse a la que será la más grande aula tribunalicia ubicada en los Museos Vaticanos, Jorge Bergoglio decidió que no habrá mas adolescentes que estudian y duermen a la sombra de la cúpula San Pedro.

El papa Francisco durante una audiencia este miércoles, en el Vaticano. Foto: EFE

El papa Francisco durante una audiencia este miércoles, en el Vaticano. Foto: EFE

No se podía esperar a que el proceso avance ampliando el escándalo con más declaraciones de testigos.

Francisco ordenó que desde setiembre, cuando comience el nuevo año lectivo, los monaguillos no residan más en el Vaticano. El San Pío X será trasladado a las vecindades pero fuera de la soberanía vaticana.

Ya habrían sido individualizadas dos estructuras externas. Los monaguillos continuarán a realizar el servicio litúrgico en las ceremonias papales pero “sin exponerlos a situaciones ambiguas de morbosas atenciones y violencias psicológicas” que están emergiendo de las audiencias del proceso.

En la última de las diez audiencias hasta ahora celebradas en el proceso vaticano, fueron cinco los testigos. Los fiscales y el mismo presidente del tribunal,Giuseppe Pignatone, se mostraron fastidiados con los ataques de amnesia y ambigüedades de algunos testimonios.

MB, por ejemplo, de 28 años, que estuvo tres años en el preseminario y dormía en la misma habitación de la víctima LG, dijo que no recordaba haber visto entrar al presunto abusador sexual, hoy padre Martinelli. “Es que tengo el sueño pesado”, dijo.

Vaticano, corresponsal

ap

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