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el país organizador del Mundial está bajo la lupa por la muerte de 6.500 obreros

Mientras Diego Maradona se convertía para siempre en genio y artista, en 1986, Qatar tenía apenas más de 350.000 habitantes. Menos que, por ejemplo, la mayoría de los partidos del conurbano bonaerense. Y el fútbol, modesta herencia de la ocupación británica, era una expresión naciente, más allá de que ya había construido uno de los asombros más grandes de la historia de los Mundiales Juveniles: fue subcampeón en Australia 1981. Recién Alemania Federal lo derrotó en la final.

Qatar -si el boicot creciente en Europa no prospera- se convertirá en el país más pequeño, más joven y menos poblado en organizar una Copa del Mundo.

Es tan joven que parece mentira que ya organice un Mundial de mayores (en 1995 fue la sede del Sub 20, ganado por la Argentina, conducida por José Pekerman). Tras la decisión británica de abandonar el Golfo Pérsico en 1971, ingresó en la Federación de Emiratos Árabes del Golfo Pérsico (nacida en 1968). Obtenida su independencia (en 1971), Qatar se retiró de la Federación, firmó un tratado de amistad con los británicos e ingresó en la Liga Árabe y en la ONU. Y pronto en la FIFA, claro.

Desde entonces, al amparo de los millones que genera el petróleo que brota de sus suelos, el país no paró de crecer: en su economía, en su infraestructura, en su población, en su capacidad para mostrarse al mundo desde su espacio módico. Se trata de un territorio breve: 11,571 kilómetros cuadrados (la mitad de la provincia de Tucumán, la más pequeña de la Argentina). Por eso, muchos analistas señalan que sobre todo el tránsito y algunos lugares de esparcimiento colapsarán en ocasión de la gran cita del más popular de los deportes.

Sebastián Tagliabúe, delantero forjado en Colegiales, mucho conoce la región. Y aunque no es tan conocido en nuestros rincones, supo hacerse lugar en el pedestal: entre los goleadores históricos argentinos tiene a sólo diez por delante. Casi todos apellidos que no necesitan nombre: Messi, Di Stéfano, Agüero, Bianchi, Delio Onnis (megafigura en el fútbol de Francia entre el 66 y el 86), Kempes, Batistuta, Maradona, Labruna e Higuaín. Por estos días juega en la Liga de los Emiratos Arabes Unidos, en Al Nasr. Hace poco le contó su parecer a Clarín respecto de esa particularidad.

-¿Cómo ves a Qatar, país vecino, como organizador?

-Tengo muchas dudas sobre eso, es un país tremendamente chico. Va a ser una locura, el tráfico será insoportable y todo el tiempo atascado. En mi opinión la gente debe quedarse acá en Emiratos y viajar a Qatar sólo el día del partido que vaya a ver. Acá en Emiratos hay millones de cosas para ver y hacer.

Casi todos los qataríes son musulmanes. Además de los árabes nativos, hay muchos extranjeros que trabajan en la industria petrolera del país. El árabe es el idioma oficial, pero el inglés es hablado también por casi la totalidad de la población. Detalle curioso: se estima que hay más de 10.000 hispanohablantes. De los 2.641.669 de los habitantes (según el censo de 2017) de este país que cuenta con el mayor ingreso per cápita de Asia y el sexto del mundo, apenas poco más del 20% nació bajo su cielo.

El resto de los habitantes son extranjeros dispuestos para los negocios o contratados para prestar servicios y/o realizar las actividades que los qataríes eligen no hacer. Y no la pasan bien los trabajadores inmigrantes: según la organización Play Fair Qatar en la construcción de los estadios y otras infraestructuras se calcula que morirán hasta 7.000 trabajadores, la mayoría de ellos llegados desde Nepal, India y Bangladesh. El diario The Guardian, desde el Reino Unido, sostuvo que ya fallecieron 6.500. Y ese dato hizo reaccionar a varios jugadores de élite para hacer visible la cuestión.

Qatar ofrecerá estadios de lujo. Pero más allá del costo económico, o de las bellezas arquitectónicas, queda ese dolor multiplicado. La FIFA, proclive a sancionar manifestaciones en contra de sus organizaciones esta vez decidió hacer silencio.

Detrás quedan también retazos de la gestión anterior. La designación de Qatar como sede generó rispideces. Todo lo que siguió a aquella decisión de la FIFA fue polémica y escándalo, con el FIFAGate incluido, que hizo caer a casi todos los dirigentes de aquellos días. Ese 2 de diciembre de 2010 fue el principio del fin de una era en la mayor multinacional del deporte y de los grandes negocios. Ya nada sería igual. En la cuarta ronda de la votación, Qatar venció por 14 a 8 a los Estados Unidos. Corea del Sur, Japón y Australia, los otros candidatos, ya habían quedado en el camino en las rondas previas.

La Copa del mundo, por cuestiones climáticas (el calor agobiante de Qatar), está prevista para que se dispute entre el 21 de noviembre y el 18 de diciembre del año que viene. Mientras las quejas llueven y también mientras la pandemia es un fantasma que sobrevuela. Nunca un Mundial resultó tan complejo en su previa. 

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