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El nuevo ministro de Defensa de Brasil reivindicó el golpe del 64 y agravó la crisis política

El frente militar centraliza en estas horas el foco de mayor incertidumbre en Brasil junto a la escalada de las tensiones políticas con el gobierno de Jair Bolsonaro y la prensa exhortando a los oficiales a respetar los límites constitucionales.

El flamante ministro de Defensa, el general Walter Braga Netto, quien asumió este martes, prefirió no aliviar esas inquietudes y, en cambio, se alineó este miércoles con el pensamiento más extremista del mandatario.

El funcionario difundió un comunicado reivindicando un nuevo aniversario del golpe militar de 1964 en el cual pidió que “los brasileños celebren la fecha” en la que “las FF.AA., asumieron la responsabilidad de pacificar el país, para garantizar las libertades democráticas”.

La nota provocó una dura reacción del gobernador de San Pablo, Joao Doria, un ex aliado de Bolsonaro y hoy su enemigo más potente. “Es una afrenta esa carta proponiendo la celebración de un golpe militar. No tenemos nada que conmemorar”, señaló.

El mandatario estadual añadió que “el mayor deseo (de Bolsonaro) es ser un dictador (…), él tiene una vocación extrema para el autoritarismo”.

Doria pertenece al Partido de la Social Democracia Brasileña, del ex presidente Fernando Henrique Cardoso quien, este miércoles, dijo en las redes sociales que “como si no bastara con la pandemia y el difícil momento económico, hay inquietud entre los jefes militares. Espero que las FF.AA. se mantengan fieles a la Constitución, un mandamiento que vale para todos los ciudadanos”.

Jair Bolsonaro, flanqueado por los ahora expulsados jefes militares. Foto: AP

Jair Bolsonaro, flanqueado por los ahora expulsados jefes militares. Foto: AP

A tono con esa recomendación, el influyente diario O Globo comparó a Bolsonaro con el autócrata venezolano Hugo Chávez y pidió a los generales que “no se embarquen en una aventura de la delirante fantasía bolsonarista… Mezclar Gobierno y Fuerzas Armadas en el poder es la receta de la tragedia”, sostuvo. El diario Estado de San Pablo opinó, a su vez, que “parte de Brasilia está dominada por golpistas y delirantes”.

El último lunes Bolsonaro entregó la cabeza de su polémico canciller, Ernesto Araújo, un fanático anticomunista y anti globalización que era su mayor aliado en el gabinete y el rostro más claro del perfil ideológico del gobierno.

Con esa derrota buscó calmar a sus socios del Parlamento preocupados por el mal manejo de la pandemia y la pésima imagen del país a lo cual atribuyen las dificultades para obtener la cantidad necesaria de vacunas contra el Covid.

Bolsonaro, al mismo tiempo que relevó al canciller, cambió a seis ministros pero con la intención central de derribar al de Defensa, el general Fernando Azevedo e Silva, un militar moderado que se oponía a la politización de las FF.AA. que impulsa abiertamente el presidente. Esa caída anticipó la de los jefes militares, en especial el comandante del Ejército Edson Pujol, un crítico del desdén del Ejecutivo a la pandemia y asociado con la idea de que la política no debe entrar a los cuarteles.

"Abajo la dictadura", rezan las pancartas en una manifestación contra el gobierno de Jair Bolsonaro, este miércoles en Río de Janeiro. Foto: AP

“Abajo la dictadura”, rezan las pancartas en una manifestación contra el gobierno de Jair Bolsonaro, este miércoles en Río de Janeiro. Foto: AP

Añoranza de la dictadura

El vicepresidente Hamilton Mourao aseguró este miércoles que “nada ha cambiado” en el país y restó importancia a esos relevos pese a que son los primeros que se conocen en varias décadas fuera de un cambio presidencial.

Ese trasfondo es el que le dio un tinte especial al aniversario. El 31 de marzo de 1964 quedó instalado un régimen militar en Brasil que se prolongó por 21 años a raíz de movimientos en los cuarteles y a la salida de Brasilia del presidente Joao Goulart, que a su vez había reemplazado al gobernante renunciante, Janio Quadros. Este aniversario es el tercero con Bolsonaro en la presidencia que siempre ha destacado su añoranza hacia esa época dictatorial.

La actual turbulencia política se mide por la crisis del gabinete y militar y por un acercamiento definitorio de Bolsonaro al bloque del llamado Centrao del Parlamento, una alianza de partidos políticos del centro a la derecha que se manejan con un criterio clientelista.

El mandatario necesita ese respaldo para intentar la reelección el año próximo. Pero la relación es inestable. El titular de Diputados, Arthur Lira, que pertenece a ese sector, sugirió hace días apenas, la posibilidad de impulsar un juicio que derribe al presidente al que critican por la agudización de la pandemia por el pésimo manejo gubernamental.

En esa línea, parte de la oposición brasileña anunció este miércoles que presentarán un nuevo pedido de impeachment contra Bolsonaro, por intentar “cooptar” a las FF.AA. con el propósito de desestabilizar al país.

Uno de los firmantes es el diputado Marcelo Freixo, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL). una fuerza que se autodefine de izquierda y que se ha sumado a sectores del establishment de Brasil que cuestionan la gestión del gobierno.

“Bolsonaro nunca tuvo compromiso con la democracia, no logra gobernar porque no tiene competencia, la oposición enfrenta a este gobierno que quiere implantar el miedo y la inseguridad”, denunció.

Fuente: EFE, AFP y Clarín


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