Uruguay

el GACH advirtió por los efectos pospandemia

Aumento de la miopía en niños por “uso prolongado” de pantallas, complicaciones en el manejo de la diabetes tipo 1 en niños y adultos, complicaciones cardiovasculares “severas no habituales” por la tardanza en realizar consultas, atrasos en pacientes oncológicos y también en los diagnósticos precoces de diferentes enfermedades. Esas fueron algunas de las advertencias que realizó el Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) sobre los efectos pospandemia. 

Fue Henry Cohen, uno de los coordinadores del grupo, quien se encargó de detallar estos temas. “Es bueno separar los efectos pospandemia en dos grupos: uno sería el de las consecuencias generadas por las restricciones asistenciales en la patología de enfermedades no transmisibles y le llamamos «efecto no covid». El segundo sería el de la producción de lesiones que se instalen en distintos órganos y que desarrollan enfermedades de curso crónico con impacto funcional, que están en plena evaluación y le llamamos «efectos poscovid»”, explicó Cohen en la comisión de seguimiento de la pandemia que funciona en el Senado según consta en la versión taquigráfica. 

El GACH tiene un grupo, liderado por el académico Hamlet Suárez, que viene trabajando en este tema y que ha realizado diversas advertencias. Tal como informó El Observador el fin de semana, en el grupo preocupa el atraso en pruebas para diagnosticar enfermedades de manera precoz y estudios internacionales estiman que la mortalidad por patologías mamarias, de colon o pulmón aumentará dentro de cinco años. 

En el Senado, Cohen profundizó en este tema y detalló algunos números sobre la situación de Uruguay en este tema. 

Los coordinadores del GACH comparecieron este martes ante la comisión de seguimiento de la pandemia del Senado

Efectos no covid

La principal preocupación en este tema es la demora en el diagnóstico de patologías no vinculadas directamente al coronavirus. Ese retraso en las consultas médicas puede generar complicaciones muy variadas. 

“Va desde el aumento de miopía en niños durante la cuarentena por el uso prolongado de la pantalla de la computadora, complicaciones en el manejo de la diabetes tipo 1 en niños y adultos y complicaciones cardiovasculares severas no habituales por la tardanza en realizar la consulta, hasta atrasos en pacientes oncológicos y también en los programas de diagnóstico precoz de diferentes enfermedades”, detalló. 

Cohen pusó sobre la mesa algunos datos de Uruguay. Se estima que hay entre 45 mil y 50 mil pacientes que tienen “indicación quirúrgica” y que han “sido postergados”. Es decir, gente a la que se le indicó una operación y todavía no fue concretada. 

Además, el coordinador del GACH advirtió por una “disminución clarísima” en los programas de screening de entre 20% a 25%. “Eso se ve en los screening de diagnóstico precoz de cáncer uterino, donde hay una disminución de alrededor del 22 % de la cantidad de paps realizados con respecto a 2019. Igual sucede con los screening de cardiología, cáncer de mama.”, explicó y agregó que en la detección de cáncer de colon y en los programas de transplantes de órganos sólidos la caída es similar. 

La nefrología es otro es otra de las especialidades que está “sufriendo progresivamente” este problema. Según un estudio manejado por Cohen, hay un descenso del 19% en el número de controles clínicos de pacientes renales y una caída en el ingreso de nuevos pacientes al Programa de Salud Renal. Las biopsias de esta especialidad también fueron menos durante 2020 comparado a años anteriores. 

“El impacto a mediano y largo plazo de la demora y no asistencia de patologías o enfermedades no covid empieza a visualizarse en forma significativa”, resumió Cohen y agregó que la “presencialidad o virtualidad” del proceso asistencial no puede quedar en manos de las instituciones o personal administrativo, sino que tiene que ser el médico el que decida.

Los coordinadores del GACH comparecieron este martes ante la comisión de seguimiento de la pandemia del Senado

Efectos poscovid

Los efectos poscovid, explicó Cohen, constituyen un síndrome (conjunto de síntomas y signos) que agrupa dolencias tales como dolores de cabeza tipo migraña, fatiga, falta de fuerza, depresión psíquica, síntomas sensoriales e insomnio. Es un cuadro que se observa sobre todo en quienes tuvieron covid-19 con síntomas y no se trata exclusivamente de una situación pos coronavirus sino que hay otras enfermedades infecciosas que también lo pueden traer aparejado. 

“Quizá el más conocido es el llamado neumonitis crónica poscovid. Los neumólogos comienzan a definir su condición anátomo-patológica y ya empiezan a encontrar un sustrato de la enfermedad. También hay déficit funcional definitivo a nivel pulmonar. Probablemente tenga relación muy específica con el propio virus del SARS-CoV-2”, explicó Cohen. 

En ese marco, el gastroenterólogo mencionó también la “fibrosis pulmonar” que se vincula a “alteraciones trombóticas”. “Por lo que se conoce hasta ahora, el curso podría estar vinculado a la cronicidad y a la insuficiencia respiratoria de diferente grado”, aseguró. 

Si bien en algunos puntos es necesario más tiempo para “arrojar más luz”, Cohen también señaló la aparición de “síntomas neurológicos”. Se empiezan a conocer, según dijo, lesiones en la etapa aguda de la enfermedad y “hay estudios de autopsias” que muestran ese tipo de problemas. 

“El problema o la restricción que tenemos con toda esta información es que el período de observación recién alcanza el primer año, por lo tanto, para este tipo de estudios científicos debemos tener mucha cautela en las conclusiones que aún no podemos sacar”, advirtió y agregó que la aparición del “síndrome poscovid parece indudable” y el sistema de salud debe tenerlo en cuenta. 
 

Polarización política

El coordinador del GACH Rafael Radi le contó a los legisladores –algo sobre lo que ya han hablado– que la literatura científica internacional sostiene que “la partidización política de la pandemia constituye un factor de riesgo para el covid-19 y por lo tanto, todas las acciones que promuevan discursos y acciones sinérgicas desde los actores políticos que promuevan en cuánto a medidas instrumentadas o a instrumentarse desde el Estado y sobre el comportamiento social, deben ser fuertemente estimuladas y apoyadas”.

Ya en enero, Radi había hablado sobre el tema y dijo que con la llegada de la primera ola y el consiguiente aumento de casos se había introducido una fuerte discusión en el ambiente político sobre las medidas a tomar, y hasta en el GACH aparecían señales de disenso, desgaste y disconformidad. “En el GACH somos un conjunto de académicos con opinión independiente y naturalmente conversamos con el gobierno. La polarización política es un factor de riesgo en la pandemia y nosotros estamos por afuera. El GACH trabaja con el gobierno, no trabaja para el gobierno, acá no hay lugar a la confusión, nosotros trabajamos para la sociedad”, había afirmado el 27 de enero en Telenoche.

Pocos días antes, Cohen había señalado en entrevista con El País, que el GACH había sido “la garantía de la no polarización” y que había que “cuidar ese tema”. “Yo como médico tengo una obligación: tratar de evitar la enfermedad, cuidar a los pacientes, acompañar. Los científicos deben evitar polarización política”.




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