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El empate de la Selección dejó algunos aspectos positivos en un equipo que no encuentra su mejor versión


Se trata de rescatar lo positivo del desabrido empate 1-1 de Argentina contra Chile en Santiago del Estero: Lionel Messi sigue demostrando que tiene ganas de estar y apareció un central, Cristian Romero, con una presencia y una sobriedad como para ilusionarse de cara al futuro.

Habría que analizar si realmente se le puede pedir funcionamiento a Argentina. Se conoce que los seleccionados tienen poco tiempo de trabajo y el juego se reduce a las inspiraciones individuales de los futbolistas. En el elenco que comanda Lionel Scaloni no se observa nada demasiado elaborado porque no están dadas las condiciones para que eso suceda. Así, entonces, Lionel Messi luce menos arropado que en Barcelona. Puede recibir La Pulga libre por derecha, como pasó en algunos pasajes, aunque las probabilidades de que haga daño son reducidas porque no hay compañeros que le liberen espacios con movimientos premeditados. El rosarino tiene que gambetear a varios, meter un pase de crack o tocar para atrás, como sucedió la mayoría de las veces. Y como no hay fluidez en el juego, el correr de la pelota se vuelve lento, horizontal, y el aburrimiento arremete.

Optó por lo simple Scaloni: 4-4-2, con dos volantes externos verticales y cuatro defensores de corte netamente defensivo. Y como Lucas Ocampos y Angel Di María se mostraron apresurados, Argentina no fue punzante por las bandas. Bastante más: Juan Foyth no pasó la mitad de la cancha y funcionó como un central extra, y se sabe que el fuerte de Nicolás Tagliafico no es pasar al ataque. A la pelota la manejaron Rodrigo De Paul y Leandro Paredes, pero sin encontrar receptores en los metros decisivos. Salvo, se repite, el par de ocasiones que Messi recibió por derecha, aunque las jugadas no prosperaron. El que más padeció el no juego de los nuestros fue Lautaro Martínez, que no tocó la pelota en la primera parte.

Pero va a todas Lautaro y eso es un mérito enorme para un delantero centro. El penal -cobrado por el VAR- lo inventó por no dar por perdida una pelota de Di María que se iba larga. La corrió igual el Toro y ganó un penal para que Argentina se pusiera 1-0 por la sutil definición de Messi. Pero el resultado era mentiroso.

Fue apenas mejor Chile en la etapa inicial porque le tocó el papel menos complejo de defender y salir de contra. También plantó un 4-4-2 el uruguayo Lasarte. Y Alexis Sánchez fue incontrolable para los defensores y mediocampistas locales. Igual, estaba demasiado solo el ex River y no existía la sensación de peligro. Para lograr el empate, Chile contó con la colaboración de Foyth, que cometió una falta infantil cerca del área. El centro fue de Aránguiz, Gary Medel la bajó y Alexis la mandó a la red.

En la última de los primeros 45 minutos, Messi generó una falta en la medialuna del área y su tiro libre fue atajado por Claudio Bravo, su antiguo compañero en el Barsa.

Metió mano en el entretiempo el entrenador de Pujato y acertó. Mandó a la cancha a Angel Correa por Ocampos y a Lisandro Martínez por Martínez Quarta. Y un ratito después el que ingresó fue Julián Alvarez por Di María. Las modificaciones le cambiaron la cara a Argentina, que se defendió mejor en ataque y rodeó un poco mejor a Messi. Empezó a participar más Lautaro Martínez, que al menos pudo patear en un par de oportunidades al arco. Rodrigo De Paul, con aciertos y virtudes, fue quien tiró del carro. Fue más coraje que ideas el equipo nacional, pero intentó. Se adelantó unos metros más en el campo y se hizo dueño del juego. Chile se conformó demasiado rápido con la igualdad.

Ganó en movilidad y en serenidad Argentina con las presencias de Correa (de gran año en Atlético de Madrid) y de Alvarez. Al de River no le pesó el debut en la Selección y pudo mostrar cosas de las que hace en Núñez. Fue importante con y sin pelota el Araña, y eso es fundamental para Messi. En la liberación de espacios está el fuerte del rosarino, que agrandó su figura en los últimos 20 minutos del juego.

Se recostó por la derecha la Pulga y desde ahí comandó las acciones del juego. Ya con compañeros que le corrían para adelante, el 10 halló espacios para encarar y rematar al arco. Pero se topó con un muy buen Claudio Bravo, que le atajó dos buenos remates desde afuera. Hubo un tercero, de tiro libre, que se estrelló en el ángulo derecho del arquero.

Un párrafo especial merece Cristian Romero, que jugó como si tuviese decenas de partidos con la camiseta albiceleste. El defensor regaló un quite de crack ante Eduardo Vargas, a los 12 minutos de la primera parte: le sacó el balón con el taco.

En un partido discreto, Argentina empató. El tiempo inmediato dirá si es para preocuparse o no.


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