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El día que el fútbol femenino argentino cambió para siempre en París

El fútbol femenino argentino creció a pasos agigantados durante el último tiempo. La Selección nacional, que había permanecido por años en un estado de abandono absoluto (sin entrenador, sin competencias, fuera del ranking FIFA y sin jugar siquiera partidos amistosos) logró clasificar al Mundial de Francia 2019 y realizó una participación histórica.

El 10 de junio de 2019, el Estadio Parc des Princes de París fue el escenario elegido para que Argentina volviera a la máxima cita después de doce años. El primer rival a enfrentar era Japón, cuya realidad era totalmente opuesta: las asiáticas venían de ser finalistas en los últimos dos mundiales, mientras que Argentina no participaba en uno desde 2007 y hasta entonces solo había sufrido derrotas.

Como era de esperarse, el partido fue complicado de principio a fin para las albicelestes. Japón dominó la pelota y tuvo más ocasiones de gol, pero las argentinas plantearon un encuentro muy ordenado y casi perfecto en cuanto a la defensa, lo que hizo que el encuentro termine 0-0. Argentina empezaba el mundial con un resultado histórico, sumando su primer punto en Copas del Mundo y ante una potencia.

Estefania Banini festeja con sus compañeras tras el empate entre Argentina y Japón. 
Fotos: EFE/ Christophe Petit Tesson

Estefania Banini festeja con sus compañeras tras el empate entre Argentina y Japón.
Fotos: EFE/ Christophe Petit Tesson

En 2019, la albiceleste rompió con doce años de ausencia mundialista. Argentina había estado en el Mundial de 2007, pero después no logró clasificar a las ediciones de 2011 y 2015, mientras empezaba un período de abandono total por parte de las dirigencias.

Apenas hubo tres sobrevivientes entre el Mundial de China 2007 y el de Francia 2019. Belén Potassa fue una de ellas. Se trata de un símbolo del fútbol femenino y de la Selección, tanto que se puso la camiseta en 2005 y nunca más se la sacó. Ella vio los cambios desde adentro: “La organización mejoró muchísimo. Todas las selecciones viajaron en primera clase, se hospedaron en buenos hoteles, los partidos se jugaron en grandes estadios… en 2007 faltaban muchas cosas”, le cuenta Belén a Clarín. Y sigue: “Ahora, FIFA se propuso que el fútbol femenino crezca y eso se notó. Los premios que se otorgaron, la visibilización que se le dio, la gente que acompañó… en Francia los estadios estuvieron llenos y en 2007 no iba nadie a ver los partidos. Son cosas que empezamos a ver ahora y está bueno que suceda”.

Oriunda de Cañada Rosquín, un pueblo de Santa Fe, Belén comenzó a jugar oficialmente en Rosario Central donde estuvo hasta 2006. Con apenas dieciocho años disputó su primer mundial y al año siguiente participó de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Hoy juega en Europa y es una referente para las más jóvenes.

Belén Potassa es 9 de área y tiene más de 300 goles en su carrera.

Belén Potassa es 9 de área y tiene más de 300 goles en su carrera.

Potassa jugó en Albacete hasta mayo de 2020, marchándose con 10 goles convertidos, y en agosto se incorporó al Córdoba Club de Fútbol, también de la Segunda División española.

Después de un largo camino, hoy Belén cumple su sueño de vivir del fútbol, y se ilusiona con estar presente en un mundial más: “Entreno todos los días para eso. El cuerpo todavía me permite jugar al 100%. Ojalá pueda estar, sería despedirme de la Selección de la mejor manera. Pero si no se da, estaré apoyando desde donde sea a quienes les toque. No hay nada más lindo que defender la camiseta de Argentina”.

Otra referente es Miriam Mayorga, que fue titular en aquel histórico debut ante Japón. Hoy, la volante central de 31 años juega en Boca Juniors y es una de las más destacadas del fútbol argentino.

Todas sus compañeras la apodan “la Doc”. A sus 22 años dejó su Bariloche natal para vivir en Buenos Aires y cumplir dos sueños al mismo tiempo: ser jugadora de fútbol y convertirse en médica. Mientras entrenaba, terminó la carrera de medicina (la cual no podía estudiar en su ciudad) y en 2019 consiguió el título.

La Doc eligió quedarse en la Argentina y continuar con su carrera y jugando al fútbol:
Foto: AP/Juan Karita)

La Doc eligió quedarse en la Argentina y continuar con su carrera y jugando al fútbol:
Foto: AP/Juan Karita)

Sin embargo, las emociones de aquel año no terminaron ahí. Pese a tener solo 9 partidos vistiendo la camiseta de Argentina, su gran nivel en el fútbol local le dieron un lugar en el mundial de Francia. Sobre aquel debut ante Japón, en el que jugó los 90 minutos, dice: “Fue una satisfacción enorme, un sueño cumplido. Desde chica lo imaginaba pero la verdad nunca pensé que podría ser real. Una vez ahí, conociendo el compromiso que tenía cada jugadora, solo quedaba brindar el 100% para dejar bien representada a la Argentina”.

Tras esa participación, Mayorga recibió varias ofertas para jugar fuera del país: “El mundial es la mayor competencia que una puede jugar y un certamen así siempre es una buena vidriera. Personalmente, luego del mundial tuve las posibilidades de ir a jugar al exterior, pero nunca estuvo en mis aspiraciones salir de Argentina”. A la mediocampista la buscaron desde España, Brasil y Colombia.

Pocos meses después del mundial, en Argentina se llevó a cabo el primer torneo profesional. Mayorga vivió el comienzo con UAI Urquiza y luego pasó Boca, donde ya conquistó un título, disputó una Libertadores y jugará otra este año. “Creo que las argentinas que atravesamos ese momento fuimos privilegiadas. Lo veo como un reconocimiento por tantos años de trabajo de muchas futbolistas, que hoy ya no juegan pero fueron parte de la historia. Creo que falta seguir trabajando para que los clubes sean más equitativos entre sí, en cuanto a trabajo e infraestructura, y que todas las jugadoras tengan su contrato. Pero ya se sentó una base”.

La Doc asegura que trabaja día a día para estar en el mundial de 2023, que se realizará en Australia y Nueva Zelanda. “Es lo mejor que te puede pasar como deportista. En lo personal, tener la posibilidad real de estar en la Selección es un incentivo extra”. La foto de perfil de su WhatsApp es junto Messi, a quien tiene como máximo ídolo y pudo conocer en un encuentro previo al mundial de Francia.

Además, Mayorga se ilusiona con el crecimiento de la disciplina en Argentina: “A futuro veo muchas más generaciones de jugadoras, algo que ya se está notando en estos últimos dos años. Hoy hay nenas chiquitas que piden jugar, ir a probarse a un club… eso antes no se veía, porque no existía y quizás porque era mal visto. Pienso que el crecimiento se da con un 50-50: por parte de la jugadora, que realmente debe enfocarse en ser profesional en todos los aspectos de su vida; y por parte de las instituciones, que deben brindarle a la jugadora las herramientas necesarias.

¿Dónde están hoy las otras 10 titulares del debut ante Japón?

La arquera, Vanina Correa, se había retirado del fútbol en 2012 ante el nacimiento de sus hijos mellizos. Era la única que había estado presente en los dos mundiales anteriores que disputó Argentina, en 2003 y 2007. En 2018, volvió a ponerse los guantes en Rosario Central con el objetivo de jugar su tercera copa del mundo. Gracias a su gran actuación, meses después del mundial y a los 36 años Correa pasó al Espanyol de Barcelona, consiguiendo su primera experiencia en el exterior.

Vanina Correa con la camiseta del Espanyol.
Foto Gentileza Prensa Espanyol

Vanina Correa con la camiseta del Espanyol.
Foto Gentileza Prensa Espanyol

Eliana Stábile (defensora) y Lorena Benítez (volante) eran jugadoras de Boca Juniors y hasta hoy siguen vistiendo la camiseta xeneize, con la cual, en estos dos años, consiguieron un título y disputaron una Libertadores.

Virginia Gómez, mediocampista de 30 años, es otra de las futbolistas que se mantuvo en el fútbol argentino: hasta hoy jugó en Rosario Central durante toda su carrera.

La delantera Soledad Jaimes era jugadora del Lyon, potencia mundial en la disciplina, donde no pudo sumar demasiados minutos. Tras la participación en Francia fue fichada por el Santos de Brasil, liga en la que ya había sido goleadora en 2017. Luego, pasó al fútbol chino y hoy está nuevamente en Santos, cumpliendo su tercer ciclo.

Las otras tres futbolistas que conformaban el ataque argentino jugaban en la Liga Española: Florencia Bonsegundo, Ruth Bravo y Estefanía Banini.

Ruth Bravo en el partido en el que Argentina cayó con Escocia 1-0, el 19 de junio de  2019
Foto: REUTERS/Lucy Nicholson

Ruth Bravo en el partido en el que Argentina cayó con Escocia 1-0, el 19 de junio de 2019
Foto: REUTERS/Lucy Nicholson

Las primeras dos habían emigrado a España un año antes del mundial, tras destacarse en el fútbol argentino. Bonsegundo se había consagrado con UAI Urquiza, siendo figura. Su primera experiencia fuera del país fue en Sporting de Huelva y, tras Francia 2019, fue fichada por el Valencia. Bravo hizo lo propio en Boca y pasó al Deportivo Tacón (hoy extinto). Luego del mundial, se convirtió en jugadora del Rayo Vallecano de Madrid, de la Primera División española.

Por su parte, la mendocina Banini cuenta con una carrera muy particular ya que nunca jugó oficialmente en el fútbol argentino. Comenzó desde chica en Colo-Colo de Chile, donde ganó 9 títulos, y pasó por la prestigiosa liga estadounidense jugando para Washington Spirit. En 2018 fichó por el Levante UD de la Primera División de España, club en el que juega hasta el día de hoy.

Pero, seguramente, el caso más resonante sea el de Dalila Ippolito. Si bien no ingresó en el debut ante Japón, la juvenil hizo su estreno en el tercer partido el mundial, ante Escocia, con solo 17 años. Jugó solo 20 minutos, que le bastaron para ganarse los elogios de la prensa internacional. En aquel momento era jugadora de River Plate. Tras el mundial, fue fichada por el campeón argentino, UAI Urquiza, y en 2020 dio un salto gigante emigrando al fútbol italiano: se convirtió en la primera argentina en jugar en la Juventus, donde ya ganó dos campeonatos.

Oficial. Dalila Ippolito con la camiseta de Juventus. 
Foto Prensa Juventus

Oficial. Dalila Ippolito con la camiseta de Juventus.
Foto Prensa Juventus

No hay dudas de que los mundiales son una vidriera inmejorable para las futbolistas. La base ya está. Sí el crecimiento continúa, la Selección Argentina tendrá cada vez un plantel de mayor jerarquía y experiencia internacional, y en un futuro cercano podría convertirse en potencia. Con trabajo, apoyo institucional y visión a futuro, sumado al talento individual, se puede soñar. 

Por Ivan Puga/Maestría Clarín-San Andrés


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