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el Chiqui Pérez recuerda su tarde de gloria en el Monumental y el penal que no cobró Pezzotta

El 26 de junio de 2011 fue el día del descenso de River Plate a la B Nacional pero también el de la gloria máxima para Belgrano de Córdoba, ganador de una promoción que quedará para siempre en la historia del fútbol argentino. Y entre los 11 futbolistas del Pirata que salieron a la cancha, hay uno que hoy se encuentra jugando en una geografía inusual: República Dominicana.

Desde la ciudad de Santiago de los 30 Caballeros, ubicada a 150 kilómetros de la capital, Santo Domingo, Claudio Chiqui Pérez habla por Zoom con Clarín y cuenta sus emociones al cumplirse 10 años de aquella tarde en el Monumental. Un par de horas antes de conectarse con la compu, fue titular en la victoria de su club, el Cibao, que lleva 12 partidos invicto, con 11 triunfos y un empate. “La dominicana es una liga que existe desde hace 7 años nada más y está creciendo, pero dejan pegar mucho”, se queja entre risas.

“Tuve charlas para jugar en algún equipo del ascenso argentino pero me llegó esta propuesta y quise probar, me llamó la atención el destino. Además no era fácil conseguir un contrato en medio de la pandemia”, explica el Chiqui, a sus 35 años, disfrutando sus últimas temporadas como profesional.

El equipo del Cibao, en República Dominicana. Tiene otros dos argentinos, además del DT.

El equipo del Cibao, en República Dominicana. Tiene otros dos argentinos, además del DT.

Nacido en José C. Paz pero radicado en Córdoba, donde lo adoran, viajó a Centroamérica en marzo y en la Argentina se quedaron su esposa y sus dos hijas. “El mes que viene me las traigo, las extraño mucho, se me hizo muy difícil todo este tiempo sin ellas”, lamenta. La idea era conocer la ciudad (tiene 1,5 millones de habitantes), ver cómo están manejando la pandemia y luego recibirlas. “Un viaje desde Córdoba a este lugar significan trayectos en auto, escalas de avión y mi nena más chiquita tiene 2 años, no queríamos arriesgarnos con el coronavirus“, cuenta.

“La semana pasada nevó en Córdoba, y acá hacían 35 grados… Mi esposa va a llegar, me va a dejar las nenas y se va a ir corriendo a la playa”, se ríe Chiqui, mientras toma mate y habla con Clarín.

El Chiqui Pérez y su familia.

El Chiqui Pérez y su familia.

Pero no todo es lo que parece. Para llegar al mar, Chiqui tiene que agarrar el auto y salir a la ruta. “Estoy a una hora y media de Puerto Plata y Sosúa, unas playas espectaculares que no son muy conocidas allá. Y hay otras que son más lindas que Punta Cana o La Romana, y que las tengo que conocer”, cuenta.

En el Cibao juegan otros dos argentinos, el ex Independiente Iván Pérez y el ex Racing Lihué Prichoda, y el DT es otro compatriota, Jorge Alfonso, un entrenador que hizo su carrera en Ecuador. También hay tres colombianos. “Eso me hizo más fácil el día a día… Acá hace mucho calor y una humedad terrible, entrenamos a las 8 de la mañana o bien tarde. Ya me di las dos dosis de Sinovac, acá en la ciudad está casi todo el mundo vacunado, por eso está más tranquilo el tema de las restricciones, aunque hay toque de queda a las 8 de la noche. Yo entreno y vuelvo a casa, prácticamente no salgo”, cuenta.

El Chiqui Pérez disfrutando de un día libre en las playas de República Dominicana.

El Chiqui Pérez disfrutando de un día libre en las playas de República Dominicana.

El Monumentalazo

-Definime con una palabra qué significa en tu vida el 26 de junio de 2011.

-Único… Fue algo único por lo que se logró y por cómo venía Belgrano ese año. Nadie daba dos pesos por nosotros y llegamos a ascender.

-¿Te pasa de soñar con el partido?

-Sí, más que nada en estas fechas… Todos me llaman o me escriben y me hacen recordar ese día y se me vienen muchas imágenes, el partido entero. Todos esos días previos y el festejo. Se te pone la piel de pollo, ves los videos y te llega a las lágrimas. Son 10 años y esto va a seguir hasta que se acabe el tiempo.

-¿Te acordás dónde estabas cuando te enteraste de que jugaban la Promoción con River?

-Viendo el partido que jugaron con Lanús. Nosotros ya habíamos quedado cuartos y la verdad es que estábamos esperando jugar contra Olimpo… pero cayó nuestro gran rival. Los íbamos mirando a los dos pero obvio que mirábamos más a Olimpo. Cuando River quedó en Promoción yo estaba viendo el partido y me dije: “Mierda, tocó River, qué locura, ¿qué hacemos ahora?”.

-¿Una Promoción ante Olimpo hubiera sido más fácil o más difícil?

-Más difícil, seguro. Si nos tocaba Olimpo iba a ser una guerra de patadas, piñas y forcejeos… Porque Olimpo y Belgrano son dos equipos durísimos, no te regalan nada. Jugar contra ellos hubiera sido muchísimo más difícil porque Olimpo sabe cómo jugar ese tipo de partidos, están acostumbrados a ascender o descender por esa vía.

-Aquella serie contra River tuvo su primer capítulo en Córdoba, ustedes ganaron 2-0 y el partido tuvo que ser interrumpido por la invasión de unos hinchas. Esa noche, River salió a la cancha con un solo delantero, Rogelio Funes Mori. ¿Qué sentiste, como defensor?

-Nos sorprendió eso, y nos tocó el orgullo. Uno lo ve a la distancia y siente que no tomaron el partido con la dimensión que tenía, como lo tomamos nosotros.

-¿Sentís que el DT de River J. J. López subestimó a Belgrano?

-No sé qué le habrá pasado por la cabeza al técnico de ellos pero yo creo que un poquito sí porque inconscientemente son equipos grandes y juegan contra un equipo del Nacional B y en esa situación que no están acostumbrados… Me imagino que ellos ni sabían los jugadores que tenía Belgrano y se habrán fijado después del domingo que quedaron en la Promoción.

-¿Ese día sentiste que podían dar el golpe y ascender?

-El partido lo ganábamos bien 2-0 hasta que llegó el parate y les vino bien a ellos porque se acomodaron y nos empezaron a atacar. Si no se paraba el partido les metíamos dos goles más, mínimo. Estábamos más cerca del cuarto que del tercero. Pero realmente sentí que íbamos a ascender cuando Pavone erró el penal, en la revancha.

Penal fallado para River y Pavone que es todo lamento. Detrás de él, Chiqui Pérez festeja la atajada de Juan Carlos Olave. Foto: AFP PHOTO / Alejandro PAGNI.

Penal fallado para River y Pavone que es todo lamento. Detrás de él, Chiqui Pérez festeja la atajada de Juan Carlos Olave. Foto: AFP PHOTO / Alejandro PAGNI.

-Vamos al partido en Núñez… Empezó complicado, con el gol de Pavone, justamente.

-Sí, arrancamos perdiendo y fue ponerse el overol, como decía Ricardo (Zielinski, el DT), e ir para adelante. Demostramos ser un equipo de hombres porque nos hicimos fuertes contra todas las adversidades.

-Fuiste protagonista de una jugada muy recordada, el penal a Leandro Caruso que Pezzotta no sancionó.

-Se habla mucho del penal pero pasaron muchas cosas ese día… En el arranque anularon un gol de Belgrano por una obstrucción muy fina, que hoy solo cobraría el VAR. Y antes de que yo haga el penal lo tendría que haber echado a Pavone, y no lo echó. Tenía amarilla y le sacó la pelota a Olave con la mano, era la segunda amarilla y nadie dice eso. Después Lollo pegó una patada, yo también, son errores que comete el referí, son humanos.

Chiqui Pérez lucha con Leandro Caruso. Foto: Pablo Molina.

Chiqui Pérez lucha con Leandro Caruso. Foto: Pablo Molina.

-Lo nombraste al Ruso Zielinski, ¿te acordás cómo fue la charla del entretiempo ese día?

-Cuando volvíamos al vestuario siempre descansábamos entre 5 y 8 minutos, era un rato que nadie hablaba para volver a la calma. Después, él te decía dos o tres cositas que había que ajustar y nada más. Y siempre con la misma tranquilidad que muestra en la cancha cuando está dirigiendo, gane o pierda. Ese día nos dijo a los defensores: “No se regala nada, si hay que tirarla afuera, se tira afuera”. Es un tipo muy tranquilo. No nos importaba nada, Belgrano pensaba en Belgrano, tenía esa característica, no importaba el rival que tenía enfrente.

-¿Te lo imaginás al Ruso en el banco de Boca?

-Ojalá que le toque, es un tipo sencillo con mensajes muy claros y cortos. Y tiene muchos códigos, si te tiene que decir algo te lo dice, no tiene problema. Se puede charlar tranquilo con él. Esas personas que te demuestran esa tranquilidad y afecto por el jugador siempre querés que les vaya bien.

El "Ruso" Ricardo Zielinski se hizo grande en el Monumental. Foto: AP Photo / Natacha Pisarenko.

El “Ruso” Ricardo Zielinski se hizo grande en el Monumental. Foto: AP Photo / Natacha Pisarenko.

-¿Qué recordás de esos últimos minutos, cuando el partido ya parecía definido?

-Yo les veía las caras a ellos como que se estaban resignando a que iban a perder la categoría… Pero te digo la verdad, Belgrano se fijaba en Belgrano, ni nos dimos cuenta de que se estaba por suspender el partido. Cuando nos dijeron que habíamos ascendido nos fuimos corriendo porque nos caía de todo. Tiraron tantas cosas que en la manga íbamos tocando el techo porque podía pasar cualquier cosa, llegamos en menos de un segundo al vestuario.

El sueño del pibe: jugar en Boca

“Jugar una Copa Libertadores con Boca en La Bombonera fue el sueño del pibe, como jugador y como hincha”, afirma el Chiqui, que nunca ocultó su pasión por el club de la Ribera. Llegó al club en el tercer ciclo de Carlos Bianchi, que pudo tener otro final si no hubiera perdido una llave de Libertadores ante Newell’s, por penales y en Rosario. Al Virrey lo sucedió el Vasco Arruabarrena, quien no le dejó un buen recuerdo por la manera en que se dio su salida, en 2015.

-¿Qué balance hacés de tu paso por Boca?

-No hay palabras para lo que me pasó, fue impresionante. El primer año no me fue bien, me lesioné mucho, sufrí tres lesiones en un semestre. Eso me jugó en contra, pero cuando agarré ritmo y el Vasco me dio la oportunidad, le demostré que estaba para jugar en Boca hasta que en la pretemporada tomó la decisión de dejarme a un costado cuando faltaban cinco días para empezar el torneo. “Andate”, me dijo… Son cosas que pasan y me tuve que ir, porque me echó. Y yo estaba en mi mejor momento. Si me hubiese dado la confianza, como yo creo que la merecía, ese año hubiera sido mío. Nunca volví a hablar con el Vasco. Son decisiones que toman los técnicos y hay que respetarlas, por algo lo habrá hecho. En su momento estaba furioso, pero a esta altura ¿qué problema me voy a hacer?

-Tras un partido ante River dijiste que no era más un Superclásico, que era un clásico, ¿seguís pensando igual?

-¡Claro! Un superclásico es cuando son dos equipos muy importantes y se mantienen siempre allá arriba, peleando todo, y nunca jugaron en otra categoría que no sea en Primera. Y Boca siempre se mantuvo en Primera. Lamentablemente, River bajó y para mí dejó de ser un superclásico. Hoy se cumplen 9 años que volvieron a la A, que festejaron como si hubieran salido campeones del mundo. La resurrección, jaja. Y después a River lo agarró Gallardo y no hay con qué darle, son el mejor equipo de la Argentina y de América… Los hinchas de River se enojan conmigo por alguna cosa que digo, porque opino sin cassette, pero eso lo reconozco y no dicen nada, Gallardo es el mejor DT del país.

Chiqui Pérez grita un gol para Boca. Foto: AP.

Chiqui Pérez grita un gol para Boca. Foto: AP.

-Se puso de moda una pregunta, vos la gozaste como protagonista y la sufriste como hincha. ¿Qué es peor, irse a la B o perder la final de la Libertadores con tu clásico rival?

-Para mí irse al descenso es lo peor que te puede pasar como futbolista, es porque anduviste muy mal. Jugar una final la jugás porque hiciste las cosas bien. Perdiste una final, por más que sea con tu clásico. En ese partido en Madrid, desde el gol de Benedetto, se veía a un River que lo iba a pasar por encima a Boca, y fue lo que pasó. Yo lo sabía, lamentablemente. Como hincha me tenía fe pero lo veía mejor a River, te soy sincero.

-¿Con Bianchi como terminaste?

-Yo no jugué mucho con él y cuando pasa eso no te gusta, preguntale a cualquier jugador. Pero lo único que digo de Bianchi y lo voy a repetir toda mi vida es que estoy agradecido eternamente con él porque me llevó a Boca, me hizo cumplir el sueño del pibe.

Claudio Pérez junto a Carlos Bianchi.

Claudio Pérez junto a Carlos Bianchi.

-Y compartiste vestuario con Riquelme…

-Yo creo que fue Dios el que me puso en ese momento ahí y le dijo a Román que vuelva a jugar en Boca… Lo disfruté muchísimo ese año, jugué en la casa de Román, que es la Bombonera. Lo disfruté en la cancha y en cada entrenamiento, no hay foto que valga lo que yo disfruté estando ahí con grandes jugadores y el máximo ídolo de la historia del club. Me gusta que ahora esté como dirigente, él sabrá por qué se metió y lo que puede aportar. Como hincha a mí me gusta verlo ahí, que él esté en el patio de su casa al mando de la dirigencia y haciendo lo mejor para Boca, que es lo que él quiere, y de eso no hay dudas.

Chiqui Pérez posa con la camiseta de Boca el día de su presentación.

Chiqui Pérez posa con la camiseta de Boca el día de su presentación.




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