Política

El caso a mirar de Canelones en recuperación de reciclables y el rezago de Montevideo

Montevideo genera casi cuatro veces más residuos por día que Canelones entre los descartes de casas, comercios e industrias. Pero fue la segunda la que recuperó más del doble que la capital en cuanto a envases —y otros— durante el año pasado. Se trata desde botellas de agua, bolsas de leche, paquetes de galletas, hasta cuadernos viejos que los vecinos depositan de forma diferenciada y voluntaria en distintos puntos previstos por las intendencias. 

Incluso cuando en Canelones la recuperación de desechos cayó 16% respecto al 2019 —en un período excepcional en que se generaron menos desechos y estuvieron cerradas las plantas de clasificación por más de cuatro meses—, y cuando el porcentaje a recuperar continúa siendo muy marginal dentro del total, el departamento volvió a consolidarse como el más avanzado en la materia.

Así lo revelaron los datos del Plan de Gestión de Envases (PGE) en 2020, un fideicomiso administrado por la Cámara de Industrias. Las compañías declaran cada año cuántos envases van a verter en el mercado —una empresa de refrescos, por ejemplo, da cuenta de la cantidad de botellas en circulación—, y en el 2020 el total estimado fue de 72.700 toneladas, un 14% menos que el año anterior, que se interpreta como la baja en el consumo a causa de la pandemia. 

Plantas de clasificación

Las intendencias disponen distintos puntos para la recolección selectiva —desde ecopuntos, hasta los contenedores naranja fuera de los supermercados, entre otros según el departamento—, cuyos depósitos pasan a plantas de clasificación. El año pasado llegaron a los centros formales de Canelones unas 1.404 toneladas y a los de Montevideo unas 1.150.

Esto implica que con destino a los cinco centros de acopio canarios se recolectaron 22% más de materiales que en la capital, donde los hogares disponen en términos absolutos menos desechos de forma diferenciada.

A esto se suma que, dentro del total que recibieron las plantas en 2020, los centros de acopio canarios recuperaron más que los capitalinos. Mientras que los canarios se hicieron de un 70,5% de los residuos que arribaron a sus plantas, los montevideanos recuperaron un 39,7%. “Eso implica que lo que llega a Canelones está en mejor estado, o que se clasifica mejor”, evaluó Federico Baráibar, director ejecutivo de Cempre (Compromiso para el Reciclaje).

Según constató El Observador en una visita a la planta Géminis —una de las cuatro que tiene Montevideo dentro del PGE— basta con una mancha de pintura o la humedad de la yerba descartada de forma errónea para que un cartón se vuelva irrecuperable.

Basta con una mancha de pintura o la humedad de la yerba para que un cartón se vuelva irrecuperable.

La apuesta canaria

La Intendencia de Canelones informó que en 2020 recuperó unas 2.240 toneladas de desechos, más del doble que lo recopilado por la Cámara de Industrias. La diferencia se explica por otros programas de la comuna —cinco en total— que también hacen su trabajo y no aparecen en los valores finales del PGE. En primer lugar está “todo lo que los vecinos captaron” para reciclaje, según expuso a El Observador el director de Desarrollo Ambiental de la intendencia, Leonardo Herou. 

En estos se incluyen unos 450 puntos de entrega voluntaria —contenedores especiales en supermercados, escuelas, espacios públicos, entre otros, para envases y otros reciclables— y 36 ecopuntos —con distintas opciones para la disposición de reciclables—. El jerarca indicó que el nivel de “mal descarte” en los segundos “es muy bajo” —en el entorno del 2%—, por lo que aspira a su ampliación.

A esto se suma un distintivo de la comuna canaria: los contenedores intradomiciliarios. Hoy en día el plan abarca a 125 mil familias, que la administración de Yamandú Orsi plantea llevar a más de 130 mil en el período.

En Canelones hay 7.500 familias con dos contenedores intradomiciliarios: uno para reciclables y otro para mezclados.

Dentro de esta iniciativa hay 7.500 familias con dos contenedores en su hogar: uno para mezclados y otros para reciclables. La intención de la comuna es que pasen a tener también una compostera para los orgánicos —que representan poco menos de la mitad de los descartes a nivel país—, para lo que lanzará un plan piloto en Rincón del Pinar, al norte de la Interbalnearia. Herou entiende que lo más sencillo será llevar el doble contenedor al resto de las casas que ya cuentan con uno, y que el desafío será la aplicación de este tercero.

En 2020 la comuna canaria recuperó un 15% menos que el año anterior. Dentro del porcentaje del total de descartes canarios que la intendencia considera que puede ser recuperado —30% de 460 toneladas generadas a diario—, se hizo de un 4,4%. No obstante, el nivel ya repuntó en enero de este año, y la comuna captó el 6,5% de los materiales potencialmente reciclables. Más de la mitad se constituye de despojos domiciliarios, mientras que los restantes provienen de residuos comerciales —42,5%— y una fracción menor —1,6%— a desechos de oficinas públicas.

Agenda montevideana

Desde la Intendencia de Montevideo (IMM) entienden que un 40% de los residuos domiciliarios son potencialmente reciclables, una cifra que excluye a los compostables. De ese porcentaje la comuna capitalina recupera por vías formales en el entorno de un 3% según los actuales datos, aunque la administración de Carolina Cosse se propuso afinarlos.  

Cada día entran al vertedero Felipe Cardoso entre 1.600 y 1.700 toneladas de basura. En todo el 2020 llegó a las plantas menos de lo que se acumula en un solo día en la usina. Desde la IMM entienden que los actuales centros de acopio aún tienen capacidad ociosa, razón por la cual suspendieron la construcción de una quinta planta anunciada varias veces por el exintendente Christian Di Candia. 

Los dispositivos se nutren de despojos domiciliarios, desde los contenedores diferenciados del Municipio B hasta programas como “Mi Barrio Clasifica” por municipio y contenedores para envases. Para reducir la cantidad de basura apilada en Felipe Cardoso, la IMM prevé la construcción de tres ecopuntos —financiados por el Fondo Capital—, y promueve una cooperativa de clasificadores para la valorización de electrodomésticos y muebles. Además, desde la administración pasada está prevista la ampliación de la usina para extender su vida útil.

La gestión de Cosse apostó al reparto de bolsones a cooperativas de vivienda y edificios para la disposición de envases, ante la saturación del sistema en las fiestas. Una distribución inicial constó de 1.200 bolsones y, tras una evaluación positiva por parte de la jefa comunal, la IMM repartió otros mil. Los clasificadores de la planta Géminis valoraron el buen estado en que llegan los materiales, a diferencia de otros orígenes.

Otro aspecto pendiente es la reglamentación de la Ley de Residuos, que entre otras cosas permitirá fortalecer la normativa en torno a la gestión de despojos por parte de los comercios. La reglamentación de la norma, que fue aprobada en 2019, aún está en ronda de diálogos y “en pañales”, según apuntó el subsecretario de Ambiente, Gerardo Amarilla.

Lo importante es la evolución

Desde la Cámara de Industrias explicaron a El Observador que lo importante es la evolución anual de los valores del PGE, dado que los niveles de recuperación pueden incluir otros materiales que no fueron declarados como envases, tales como papel y cartón que los vecinos depositan de forma diferenciada al considerar que pueden ser reciclados, lo que al final es imposible de dilucidar.

Al mirar la evolución año a año de los niveles de recuperación —lo que las plantas de clasificación logran apartar para su posterior venta y reciclaje—, desde el 2016 los valores oscilan en torno al 3%: quiere decir que de cada tres toneladas recuperadas, pasan otras 97 a los vertederos, a la clasificación informal en barrios y a basurales. En 2019 se había registrado la cifra más alta —3,74%—, pero volvió a caer en 2020, con un 3,04% recuperado dentro del total de envases circulando en el mercado. 

Otra precisión es que el PGE abarca a  2.249 empresas registradas. Por más que desde la Cámara de Industrias apuntan que en esa cantidad se incluyen las compañías que vierten la proporción más significativa en cuanto a toneladas, quedan por fuera emprendimientos más pequeños cuyos residuos —aunque más marginales— no son recuperados o pasan a vías informales.

 




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