20 junio, 2024
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EE:UU Riesgo de guerra civil

INTERNACIONALES – ¿Podría Estados Unidos estar al borde de una guerra civil? Esta pregunta, que podría haber parecido descabellada hace algunos años, ha ganado terreno en el debate público y académico en medio de la creciente polarización política, la desconfianza gubernamental y la desunión social en el país norteamericano.

La preocupación por una potencial guerra civil no es nueva en la historia estadounidense, pero el contexto actual presenta particularidades que alarman a expertos y ciudadanos por igual. La presidencia de Donald Trump (2017-2021) marcó un punto de inflexión en la exacerbación de tensiones políticas y sociales, que han continuado aumentando bajo la administración de Joe Biden. Las diferencias ideológicas entre demócratas y republicanos se han profundizado, y el discurso político se ha vuelto cada vez más hostil y divisivo.

Polarización Política y Desconfianza Gubernamental

La polarización política es quizás el factor más evidente en el análisis del posible conflicto. Según un estudio del Pew Research Center, las diferencias entre los partidos políticos en Estados Unidos son las más grandes registradas en décadas. Los estadounidenses parecen estar dividiéndose en dos campos irreconciliables, con poca disposición al diálogo y al compromiso.

Esta polarización no solo se refleja en las elecciones y en la política nacional, sino que también se manifiesta en la vida cotidiana de los ciudadanos, influenciando sus relaciones personales y profesionales. La desconfianza en el gobierno y las instituciones públicas ha crecido considerablemente, alimentada por teorías conspirativas y desinformación que se propagan rápidamente a través de las redes sociales.

Desunión Social y el Impacto de la Pandemia

La pandemia de COVID-19 ha exacerbado muchas de estas tensiones. Las discrepancias sobre la gestión de la crisis sanitaria, el uso de mascarillas, las vacunas y las restricciones de movilidad han acentuado las divisiones ya existentes. Además, el impacto económico de la pandemia ha dejado a millones de estadounidenses en situación de vulnerabilidad, lo que ha incrementado el malestar social y la frustración hacia el gobierno.

El asesinato de George Floyd en 2020 y las subsecuentes protestas del movimiento Black Lives Matter (BLM) pusieron en evidencia las profundas heridas raciales que aún persisten en la sociedad estadounidense. Estos eventos no solo movilizaron a millones de personas en demanda de justicia y reformas policiales, sino que también polarizaron aún más al país, con enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden, así como entre grupos de diferentes ideologías.

Opiniones de los Expertos

Historiadores y politólogos han debatido extensamente sobre la posibilidad de una segunda guerra civil en Estados Unidos. Algunos, como Barbara F. Walter, profesora de ciencias políticas en la Universidad de California, San Diego, argumentan que las señales de advertencia son claras y que Estados Unidos se encuentra en una fase peligrosa de inestabilidad. Walter compara la situación actual con la de otros países que han experimentado guerras civiles, subrayando que la polarización extrema, la pérdida de confianza en las instituciones y el surgimiento de grupos extremistas son patrones recurrentes que pueden conducir a un conflicto interno.

Por otro lado, otros expertos son más cautelosos y sugieren que si bien la situación es grave, aún hay margen para evitar un colapso total. Samuel P. Huntington, en su obra “El choque de civilizaciones”, sugirió que las democracias maduras como la estadounidense tienen mecanismos de resiliencia que pueden permitirles superar crisis internas profundas.

El Rol de los Medios y la Tecnología

Los medios de comunicación y las redes sociales juegan un rol crucial en la configuración de la percepción pública y la exacerbación de las divisiones. Las plataformas digitales han facilitado la difusión de información polarizante y a menudo falsa, contribuyendo a la radicalización de las opiniones y a la creación de burbujas informativas donde los usuarios solo consumen contenido que refuerza sus creencias preexistentes.