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Derrotar al hambre en China de la mano de Yuan Longping, el “padre del arroz híbrido”

Estos días, China llora la muerte de uno de sus científicos más insignes, el ingeniero agrónomo Yuan Longping, conocido como el “padre del arroz híbrido”, que contribuyó significativamente a que las hambrunas pasaran a ser algo del pasado.

El cultivo a gran escala de las especies que desarrolló sirvieron para aumentar de forma masiva la producción de este alimento básico y garantizar el preciado “bol de arroz” diario en la mesa. Elevado ya al rango de héroe nacional, falleció el sábado 22 de mayo en un hospital de Changsha a los 91 años.

Yuan nació en 1930 en Beijing en una familia educada (su madre enseñaba inglés y su padre era docente en un colegio). Pese a las turbulencias de aquellos años, invasión japonesa y guerra civil incluida, fue capaz de completar sus estudios y entrar en la universidad para especializarse en agronomía en 1949, el mismo año en el que Mao Zedong fundó la República Popular de China.

En aquellos primeros años como investigador, fue testigo de primera mano de los devastadores efectos de la gran hambruna que asoló el país entre 1959 y 1961 y mató a millones de personas. Este periodo de escasez fue causado por la política del Gran Salto Adelante, que perseguía una industrialización y colectivización acelerada de la economía china.

Un campo de arroz en China, alimento básico del país. Foto AP

Un campo de arroz en China, alimento básico del país. Foto AP

La política fue un verdadero fracaso, en parte por las decisiones tomadas por Mao. No hay un consenso exacto sobre el número de muertos por inanición, que oscilan entre 15 y 55 millones, según las investigaciones.

Yuan Longping reconoció años después que lo que vio entonces –“era desgarrador ver a la gente cómo moría por los caminos”– le im­pulsó a tratar de mejorar la producción de arroz y evitar que algo así pudiera repetirse. El científico nunca perteneció al Partido ­Comunista.

El camino

En 1970, Yuan se sentía frustrado por la falta de avances significativos en sus investigaciones. Fue entonces cuando cambió de estrategia y apostó por buscar variedades silvestres en áreas remotas para obtener material genético con mayor capacidad de crecimiento y combinarlo con las variedades que usaban los agricultores de manera más frecuente.

Sus esfuerzos dieron fruto pocos después (encontró la variedad deseada en la isla tropical de Hainan), cuando los cultivos de arroz híbrido obtenido por el cruce de tres líneas diferentes de cereal elevaron la capacidad de producción a lo largo de esa década en un 20% sin necesidad de aumentar las tierras dedicadas a su cultivo.

El cultivo de esas especies se extendió rápidamente por el país, lo que posibilitó que se produjera un salto en la capacidad de alimentación de hasta 70 millones de personas más. Posteriormente, el científico desarrolló otras variedades todavía más productivas, consiguiendo pasar de las 10 toneladas de grano por hectárea en el año 2000 a superar las 15 toneladas en el 2014. Pero más allá de la cifras, la llegada del arroz híbrido contribuyó a que no se volviera a registrar ninguna nueva hambruna en China.

Yuan fue partidario desde un principio de compartir sus descubrimientos con otros países. Suya fue la iniciativa de donar cepas de arroz híbrido en 1980 al Instituto Internacional de Investigación del Arroz, que luego se utilizaron para desarrollar variedades híbridas que podían crecer en países tropicales. También formó parte del equipo que enseñó a agricultores de India, Madagascar o Liberia a cultivar y cuidar de estas plantas.

Con el tiempo, sus descubrimientos se convirtieron en motivo de orgullo para China. En el 2008, Yuan tuvo el honor de ser uno de los portadores de la antorcha olímpica de los Juegos de Beijing. Once años después, recibió la Medalla de la República, el mayor honor concedido en el país, por su contribución a la seguridad alimentaria y al desarrollo científico de la agricultura.

Su fallecimiento ha desatado un torrente de homenajes entre dirigentes, medios de comunicación y población en general. En Changsha, miles de personas guardaron largas colas para colocar flores y mensajes manuscritos de agradecimiento. En una carta, su familia apuntó que Yuan siempre albergó la ambición de que “la gente del mundo comiera bien”, y que su sueño de “cubrir el mundo con arroz híbrido” se había materializado inicialmente.

La Vanguardia

PB


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