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del champán sin burbujas a la pileta

Primero celebró en la cancha, recostado con la espalda sobre ese polvo de ladrillo que siente como su casa. Luego en el podio, abrazado a ese Trofeo Conde de Godó que ya ganó doce veces y rodeado de una lluvia de papelitos. También con Stefanos Tsitsipas, a quien había doblegado en tres durísimos sets para consagrarse campeón, y dos botellas de champagne que no “explotaron” como se esperaba, tal vez por falta de gas. Pero Rafael Nadal no se olvidó de ese festejo tan especial que realiza cada vez que gana en Barcelona y que ya es una tradición. Aunque, claro, hubo que adaptarlo a los tiempos de pandemia.

Un rato después de firmar su victoria ante el griego, Rafa se sacó las zapatillas y la remera violeta que había transpirado durante casi cuatro horas y se zambulló en la pileta del club catalán, con medias y todo. 

Aplaudido por muchos otros integrantes del staff del torneo, el español llegó al borde de la piscina, pegó un salto, dio una vuelta en el aire y cayó de cabeza al agua. Por el protocolo de prevención de coronavirus, los ball kids no pudieron acompañarlo, como siempre hacían, y tuvieron que conformarse con disfrutar del momento desde afuera.

Después de ese ritual tan especial para él, Nadal cumplió con la prensa y analizó su victoria ante uno de los mejores jugadores de la NextGen, que le permitió sumar el 87° trofeo de su carrera y el 61° en polvo de ladrillo.

“Es una victoria importante para mí. Primero, porque es un torneo histórico en nuestro circuito y en mi club. Pero además, es el momento perfecto para ganar el primer título. Esta semana me ayudará a encarar lo que viene con una mentalidad positiva, aunque sigo teniendo margen de mejora”, comentó Rafa.

“En el primer set él estuvo mejor pero falló al final y me lo llevé. Y en el segundo set fue al revés. Tuve dos puntos partido, pero él jugó muy bien. No tengo nada que reprocharme. Él sacó bien y fue agresivo. En el tercero hubo cosas positivas y a nivel mental fue importante. Además, resistí. Necesito dar un paso adelante y esta victoria me puede ayudar”, agregó.

El mallorquín, que regresará este lunes al número dos del mundo que había perdido en manos de Daniil Medvedev a principios de marzo, escribió un nuevo capítulo en su impresionante historia sobre el polvo de ladrillo, una superficie en al que es amo y señor. Pero lejos de regocijarse en logros pasados, mira hacia el futuro con más hambre de gloria que nunca.

“Intento no mirar para atrás. Uno no se puede despistar en esta temporada y autocomplacerse con los títulos. Cuando acabás tu carrera, mirás el pasado. Estoy agradecido a la vida y muy satisfecho, pero vivimos del presente. Y quiero estar preparado para ello y para el futuro inmediato”, afirmó. “Es increíble todo lo que he logrado, pero intento disfrutar y seguir esforzándome”.

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