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de los ataques de pánico y “sentir que me moría” a héroe en la victoria de Racing frente a Boca


“Le quiero dar las gracias a Dios, en los momentos difíciles fue lo que me sostuvo para llegar hasta acá. Sabíamos que iba a ser un partido cerrado, chato, lo importantes es que pasamos”.

El Chila Gastón Gómez le agrade a Dios. Es que, al pibe le tocó bailar con la más fea. ¿Cuál? Podríamos argumentar que le tocó volver al arco de Racing en una semifinal frente a un gigante como Boca y para reemplazar al arquero titular (a quien los hinchas académicos bautizaron como “Superman Arias”), responsable directo de varias de las últimas victorias de la Academia que ganó cinco de los últimos siete partidos.

Reemplazar a Gabriel Arias y enfrentar a Boca podría ser “bailar con la más fea”. Pero no, Chila sabe que hay cosas peores, más duras.

Y eso que el arquero salido del Tita fue uno de los grandes protagonistas de la victoria de Racing. Primero, la fortuna hizo que Carlos Tevez estrellara su penal en el travesaño. Pero después aportó su cuota al tapar el penal que le pateó un ex compañero suyo, Diego González: “El Pulpo estuvo en el club con nosotros y yo me acordaba cómo lo pateaba“, confesó Chila un rato después de la victoria de Racing que también confesó que se tenía toda la fe para tapar al menos un tiro: “A mis compañeros le dije en la semana que íbamos a pasar por penales, tenía confianza y toda la fe del mundo. Lo presentía, sentía que iba a ser así y finalmente se dio”. 

Gastón Gomez nació en Mar del Plata en 1996, se formó en Atlético Marplatense, y debutó en Racing en 2017. Chila forma parte de la rica camada de los pibes del predio Tita Mattiussi que le dieron tantas alegrías a la mitad celeste y blanca de Avellaneda. Pero Chila, a quien le dicen así por su parecido con José Luis Felix Chilavert, no la tuvo fácil. Ni bien apareció en la Primera de la Academia, se encontró con Juan Musso, hoy arquero del Udinese y parte del plantel que disputará la Copa América con la Argentina. 

Atajó 12 partidos y le dieron la oportunidad al pibe de un metro noventa. Pero después llegó Gabriel Arias y además el club trajo a Javier García por lo que Gómez quedó relegado en el tercer lugar. 

Pasaron tres años hasta que volviera a atajar porque el 8 de enero de 2019 se rompió los ligamentos cruzados de la pierna derecha y tuvo una dura recuperación.

Pero lo peor no fue eso. Cuando Chila trabajaba para volver más fuerte al arco de la Academia, empezó a sufrir ataques de pánico: “Creía que me estaba muriendo. Sentía que se me dormía el brazo y la cabeza, y, además, todo un calor en el pecho y como que se me cerraba la garganta”, le contó al programa partidario, Identidad Racinguista.

Gastón cuenta que el día que empezó a sentir esa sensación, por suerte se encontró acompañado: “Estaba con mi vieja, pero fue horrible. Me agarró taquicardia y me desesperé porque me faltaba el aire. Lo cuento como un testimonio porque Dios me ayudó a salir de todo eso y, por ahí, a alguien que tiene algún problema o está pasando por una mala situación le puede servir escucharlo”, agregó.

De ahí que Chila le agradece a Dios después de la tanda de penales que lo corona como el héroe de la tarde sanjuanina. Chila, que se aferró a la fe para salir de la mala, le agradece por la vida. Lo de hoy es un detalle, la lucha más difícil ya la ganó. Por eso quizá ni le tembló el pulso a la hora de reemplazar frente a Boca a ese arquero que los hinchas apodaron Superman.


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