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Cuáles son las razones para que se vea tan deslucido el juego y el espectáculo en el fútbol argentino

“¿Lo sabías? Racing y Boca están jugando al mismo deporte que Chelsea y Manchester City”. Así, con un simple tuit, la humorística cuenta Un Metro Adelantado puso en exactas palabras el sentir de la mayoría de los futboleros en la Argentina tras observar la final de la Champions League y las semifinales del torneo local. Y hay mucho de verdad dentro de la ironía: las diferencias entre unos y otros es tan abismal que hasta parece tratarse de otro deporte. Ambos se desarrollan con las mismas reglas, pero las ejecuciones son totalmente opuestas. Ahora bien, ¿se puede aseverar que la distancia obedece pura y exclusivamente al factor económico? La respuesta es claramente negativa.

La crisis económica que transita el país es una de las tantas explicaciones del bajo nivel de nuestro fútbol. Es cierto que los ingleses Manchester City y Chelsea están manejados por capitales extranjeros y que invierten cientos de millones de dólares cada temporada buscando a los mejores futbolistas del planeta. Mientras que allá van los mejores del mundo, de acá se van los más destacados a ligas menores por una cuestión monetaria. Pero eso no alcanza como excusa. Los caminos que transitan los futbolistas para llegar a Primera División son los mismos en Europa que en Argentina. Más a favor de los nuestros: nacen con el potrero en las venas. La diferencia está en la inversión, en la proyección a futuro.

“El trabajo de formador en Argentina está muy mal pago”, le dijo a Clarín el entrenador Angel Guillermo Hoyos en una nota de 2020. Así, en las divisiones inferiores de los clubes locales, salvo honrosas excepciones, se sigue trabajando a pulmón, con poco presupuesto. Y con mayoría de ex futbolistas que no tienen la vocación de formar. Tal vez esa sea una de las razones por la que chicos de 19 años llegan a los primeros equipos sin saber controlar la pelota o sin entender conceptos básicos del juego. Se juega feo porque se enseña y se invierte poco. 

Chelsea se quedó con el máximo trofeo europeo tras un atractivo duelo con el City. (AP)

Chelsea se quedó con el máximo trofeo europeo tras un atractivo duelo con el City. (AP)

Desde la planificación y el dinero se puede entender por qué son tan grandes las diferencias entre los futbolistas que juegan en Europa y los locales. A este paso, a los jugadores nuestros les va a costar cada vez más meterse en los equipos de élite mundial.

También desde lo futbolístico se debe poner la lupa en los entrenadores para buscar razones de la pobreza de los partidos domésticos. El miedo a perder siempre pesa más que la ambición por ganar. Los técnicos entienden que no resisten a derrotas abultadas y por eso optan por jugar a no perder: dejan correr el tiempo, abusan de los jugadores defensivos, le rezan demasiado a una pelota parada. Y sería un error culpar solamente a los entrenadores por su falta de valentía: ahí, en el mismo barro de la urgencia y la insensatez, hay que ubicar a los hinchas y a los periodistas, que suelen agigantar cada una de las derrotas como si fuese la peor de las catástrofes.

El otro lado de la moneda es la dirigencia de nuestro fútbol, los mismos que prefieren invertir más bien poco en las Inferiores. La planificación del fútbol argentino es la celebración del desconcierto. Por eso a nadie le extrañó que de una hora para la otra se suspendiera la Copa América. Las semifinales en San Juan se terminaron jugando una semana después de lo estipulado y en horarios y días insólitos, con futbolistas que no pudieron estar porque debieron viajar a jugar con sus seleccionados. Nadie entiende tampoco cómo Racing y Boca jugaron en San Juan y no en Buenos Aires. El negocio todo lo puede. Vale aclarar que la final de la Champions -que se jugó con 16.500 espectadores- se pasó de Turquía a Portugal por una cuestión sanitaria.

Marcelo Tinelli, presidente de San Lorenzo en licencia y presidente de la Liga Profesional. (Marcelo Carroll)

Marcelo Tinelli, presidente de San Lorenzo en licencia y presidente de la Liga Profesional. (Marcelo Carroll)

También son los dirigentes los que avalan los caprichos de la AFA y la Liga Profesional. ¿Será verdad que los partidos se jugaron a las 15 y a las 19 del lunes para que no se choquen con el envío televisivo de Marcelo Tinelli, presidente de la Liga? Tampoco se comprende cómo se acepta jugar en un campo de juego pobre como el del Bicentenario de San Juan, estadio que se utiliza poco durante el año. Para que haya espectáculo, el césped en el fútbol es fundamental. “En esta cancha no hay condiciones, lamentablemente, para hacer un gran juego”, se quejó Juan Antonio Pizzi tras la victoria de Racing contra Boca.

Otro factor que atenta contra el juego: lo imprevisible de la conformación de los torneos. Mientras que en Europa las ligas tienen las mismas estructuras desde hace tiempo, acá se cambia semestre a semestre, con variables en el modo de disputa y en cuanto a la cantidad de participantes. Otra insólita: a Independiente se le fue Alan Franco a la MLS en la sexta fecha del torneo y no pudo contar en los últimos juegos con Jonathan Menéndez, también vendido a la liga de Estados Unidos.

Tendría que parar la pelota el fútbol argentino y analizar bien su presente en busca de un futuro más alentador. Quedó en evidencia: la distancia entre lo de acá y lo de Europa es enorme. Y algo hay que hacer para empezar a reducirla.  


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