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con pocos incidentes, arrancó el pase sanitario para poder trabajar

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Hubo marchas y bloqueos en varias zonas de Italia, pero el primer día con el Pasaporte Sanitario obligatorio para vacunar a cuatro millones de trabajadores no inmunizados funcionó sobre rieles. No se materializó el viernes negro que se vaticinaba para este 15 de octubre en que el pase verde, donde constan las vacunaciones del titular, ha sido extendido a 23 millones de trabajadores italianos.

A partir de este viernes, el empleado no inmunizado o que no supere un test de control no podrá trabajar y acumulará suspensiones sin goce de sueldo.

Hubo muchas pequeñas movilizaciones en muchas ciudades italianas y tantas expectativas por la paralización de los puertos anunciada por grupos sindicales. En Trieste y Génova, los dos más grandes puertos del país hubo huelgas y concentraciones en los accesos.

. En Trieste y Génova, los dos más grandes puertos del país hubo huelgas y concentraciones en los accesos. Foto: EFE

. En Trieste y Génova, los dos más grandes puertos del país hubo huelgas y concentraciones en los accesos. Foto: EFE

El gobierno decidió aplicar el torniquete del Pasaporte Sanitario para lograr que continúe la inoculación masiva que ha llevado a Italia a un 81% de inmunizados mayores de 12 años y se logre arribar al menos al 90%.

Un diario tituló, recordando un filme de Federico Fellini: “Y la nave va”. Italia no quedó bloqueada y el gobierno superó la primera jornada de una prueba de fuerza que no se sabe como ni cuando concluirá.

El Pasaporte Sanitario indica que el portador fue vacunado, que tuvo una prueba negativa de contagio reciente o que se recuperó del Covid-19 en los últimos seis meses.

En Roma, tres mil simpatizantes del no vac, el movimiento antivacunas, participaron de un mitin en el Circo Máximo, que transcurrió sin incidentes. En la memoria colectiva de los romanos pesa aún el shock que causaron los desórdenes de los no vac el sábado, que culminó con el asalto violento a la sede de la CGIL, la principal central obrera italiana.

Los manifestantes también quisieron llegar hasta la sede del gobierno, el Palacio Chigi.

Empleados protestan en Trieste. Foto: EFE

Empleados protestan en Trieste. Foto: EFE

Hubo 38 policías heridos en los incidentes y doce capos del grupo neofascista Forza Nuova, considerados los inspiradores y ejecutores del asalto a la CGIL fueron arrestados.

Este viernes, el centro de la atención fue el puerto de Trieste, con 62 mil toneladas anuales, el primero de Italia y el cuarto de Europa. Son 450 los que no se han vacunados de casi mil trabajadores portuarios.

Los gremios tomaron el partido de los que se niegan a vacunarse y decidieron defender las libertades supuestamente violadas. No tuvieron en cuenta que los portuarios en Italia ya se someten obligatoriamente a las vacunas contra el tétano. Y que la guerra contra la pandemia aún no ha sido vencida.

El invierno se avecina y con los fríos la pandemia actualmente bajo control puede convertirse en una nueva pesadilla, sobre todo castigando a los que no se han vacunado.

Este viernes, el centro de la atención fue el puerto de Trieste. Foto: EFE

Este viernes, el centro de la atención fue el puerto de Trieste. Foto: EFE

La decisión sindical ganó en prudencia al decidir transformar la huelga a ultranza en cinco días, con el agregado de que no habría bloqueos. “El que quiera trabajar, puede entrar”, dijo Stefano Puzzer.

Pasaron las horas y en el ingreso 4 a las instalaciones portuarias se reunieron cinco mil personas, obligando a cerrarlo. Allí se concentraron los desfiles con bombos y platillos de algunos grupos de manifestantes. Hubo también solidaridad de grupos contrarios a las vacunaciones. En las otras entradas pudieron pasar camiones y unos 300 trabajadores vacunados. Los demás adhirieron al paro.

El presidente de la región Friuli Venecia Giulia, Massimiliano Fedriega, comentó que “el puerto, funciona, con dificultades pero funciona”.

Un manifestante muestra un cartel que dice "No al green pass- libertad". Foto: EFE

Un manifestante muestra un cartel que dice «No al green pass- libertad». Foto: EFE

“He pedido que se mantenga baja la temperatura evitando choques frontales para no dañar la economía del país. Dañar la actividad del puerto de Trieste significa dañar un gran número de empresas que trabajan en torno a sus actividades.»

Trieste es una ciudad de frontera con la Europa Central. Cuenta con una vigorosa comunidad de contrarios a las vacunas que hasta logró elegir a uno de sus líderes en las elecciones municipales. Taxistas, empleados municipales, docentes, estudiantes, comerciantes y otros sectores que acostumbran desfilar en cortejo los fines de semana gritando “libertad, libertad”.

El panorama no es como los no vac lo pintan. La cuarta oleada de la pandemia que ha causado más de 131 mil muertos en Italia llegó en pleno verano de este año con un horizonte funesto, marcado por la nueva variante Delta, mucho más contagiosa que la tradicional y ligeramente más letal.

CASOS
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por millón de hab.

MUERTES
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Fuente: Johns Hopkins
Chart: Flourish | Infografía: Clarín

Gracias a la vacunación masiva y a las otras medidas adoptadas por el gobierno, como el Pasaporte Sanitario, se ha logrado controlar la actual embestida de la peste, que ha disminuido en las últimas cinco semanas y que está contraída a 2-3 mil contagiados y 30-40 muertos diarios.

Hace un año se vivió una situación muy difícil cuando estalló la segunda oleada tras el verano. El 13 de octubre se llegó a seis mil contagiados diarios y se perdió la capacidad de trazar las huellas del virus. Los muertos se contaban por miles y el gobierno debió implantar el toque de queda en todo el país, restringir las actividades de bares y restaurantes, prohibir las fiestas públicas y privadas, restaurar la obligación de las mascarillas en los espacios abiertos. Siguieron meses peores.

El recuerdo de aquel pasado reciente y la cuarta oleada que se inició en pleno verano, cuando la situación de la pandemia debía calmarse, obligó a poner en funciones planes sanitarios que han tenido éxito.

Italia es hoy uno de los países con mayor nivel de vacunaciones, que ha quitado a la pandemia versión Delta gran parte de su carga mortífera. Se han reabierto las principales actividades económica y sociales.

Pero el temor es que el invierno que llegue cree una epidemia paralela que elegiría como víctimas favoritas a los que aún no se han vacunado, que en total son ocho millones de personas, y que carecen de las defensas que dan inmunización contra los contagios, la hospitalización y la muerte.

La obsesión del gobierno es evitar ser embestido por las sorpresas de la pandemia. Como ejemplo basta ver los datos de este viernes de la peste en Gran Bretaña, el país que lucía a la vanguardia en las vacunaciones y en las medidas más audaces. Las cifras son tremendas. En un día 45 mil contagiados y 157 muertos.

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Fuente: Johns Hopkins
Chart: Flourish | Infografía: Clarín

La decisión de atacar a fondo con las vacunaciones utilizando el Pasaporte Sanitario como instrumento principal ha llevado a la agitación de este viernes.

En Génova, la coordinación de los trabajadores portuarios ha bloqueado el pasaje internacional de San Benigno, donde se encuentra la terminal de naves de pasajeros. Los manifestantes dejaron pasar a las personas pero no las mercaderías.

Algunos camiones se distribuyen en los ingresos pero no pueden acceder a las banquinas. Las autoridades genovesas señalan que la operatividad del puerto no ha sido bloqueada.

Decenas de camioneros se pusieron en fila temprano para hacerse los test, que los italianos llaman “tampones”, que acreditan al libre de contagio. En favor de ellos y de los trabajadores que no están vacunados se lanzó la iniciativa de que el gobierno permitiera que los test fueran gratuitos. Pero el primer ministro Draghi se opuso porque el objetivo de hacer pagar los test es que los afectados acepten inmunizarse.

Por la tarde se acentuó el bloqueo de algunos ingresos por parte de estibadores y otros portuarios, apoyados por grupos de estudiantes y de obreros de fábricas genovesas. “Queremos trabajar y no nos interesan los controles gratuitos. Seguiremos protestando a ultranza”, proclamó uno de ellos entrevistado por televisión.

Unos 33 estibadores hicieron piquetes en la entrada noroeste del puerto de Génova y lograron bloquear el ingreso de camiones, que se alinearon en una fila interminable esperando para lograr entrar y descargar la mercadería que llevaban Los otros puertos italianos están menos agitados. En Ancona, por ejemplo, de 200 obreros de varias empresas manifestaron contra la obligación del Pasaporte Sanitario.

En el puerto de Nápoles no hubo problemas porque gran mayoría de los trabajadores ya están vacunados.

Las fábricas del norte

En Venecia funcionó normalmente la red de “vaporetos” fluviales que transportan diariamente a miles de pasajeros.

En las grandes fábricas del norte italiano no se registraron conflictos vistosos durante la jornada. Algunos grupos salieron a protestar en Fincantieri, Acerías Italia, Hitachi, Leonard, Stellantis, Electroluc, Whiripool y la acería Ilva, donde tras algunas discusiones los que estaban vacunados pudieron acceder a las instalaciones. No hay noticias de huelgas importantes en los establecimientos italianos.

En Florencia, dos mil contrarios a las vacunas se transformaron en contrarios al Pasaporte Sanitario. Se reunieron en la plaza Santa María Novella, al grito de “Libertad, libertad”.

Las estructuras sanitarias, el gobierno y hasta los responsables de las farmacias, trataron durante la jornada de “convencer los que dudan” de vacunarse. El problema más serio son los mayores de 50 años, que suman más de tres millones. Un dato importante es que en los últimos días las primeras dosis subieron de 1.210.000 a 1.768.000 vacunados, con un aumento del 46%.

En Bolonia hubo una manifestación de dos mil personas que marcharon por el centro hasta la plaza Mayor lanzando denuestos contra el Pasaporte Sanitario por considerarlo “una discriminación”.

Roma, corresponsal

ap​

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