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cómo vivieron las difíciles últimas dos semanas los jugadores de River contagiados de covid

Las últimas dos semanas fueron muy difíciles para River Plate. La pandemia golpeó duro al equipo de Marcelo Gallardo. Con un brote de contagios de coronavirus que infectó a más de 30 personas entre jugadores de Primera y de Reserva, cuerpo técnico y colaboradores. Y en el medio, la actividad deportiva, que debería haber pasado a segundo plano, continuó.

El equipo de Núñez salió a jugar partidos decisivos diezmado y en condiciones adversas. Aun así, estuvo cerca de eliminar a Boca otra vez en la Copa de la Liga Profesional de Fútbol y pudo meterse en los octavos de final de la Copa Libertadores.

Esas semanas duras de las que habló Gallardo tras el partido con Fluminense estuvieron cargadas de angustia e incertidumbre. River venía controlando bastante bien la situación, ya que había tenido muy pocos contagios desde el regreso del fútbol, en septiembre del año pasado hasta mediados de mayo.

Y de repente, lo sorprendió un brote de contagios que recién se cortó el lunes en la previa del encuentro con Fluminense. Los jugadores cuentan cómo vivieron y qué sintieron durante estas dos semanas durísimas. 

“Me saco el sombrero y quiero felicitar a todos mis compañeros que estuvieron ante Boca y Santa Fe. Le pusieron el pecho a la situación, fueron semanas difíciles. Ante Santa Fe no teníamos jugadores, ni recambio en el banco. Y a pesar de eso se dio la clasificación. Admiración y total respeto. Ir al entrenamiento y ver un equipo vacío… Se me pone la piel de gallina al hablar de eso y le pusieron el pecho. Orgullo y admiración por este grupo”, expresó orgulloso y a la vez compungido Franco Armani.

Franco Armani volvió a atajar en la Libertadores tras ser reemplazado por Enzo Pérez. Foto REUTERS/Juan Mabromata

Franco Armani volvió a atajar en la Libertadores tras ser reemplazado por Enzo Pérez. Foto REUTERS/Juan Mabromata

Y para ser bien gráfico, agregó: “Es complicado estar 10 días parados, estar tirados en una cama porque no nos podíamos mover. Debíamos tener muchos cuidados, no se hizo fácil, tuvimos un día de entrenamiento”.

Agustín Palavecino, quien al igual que Armani, volvió contra Fluminense, también brindó su testimonio sobre lo que le tocó afrontar a él y a gran parte de sus compañeros: “El aislamiento de diez días se notó en el estadio físico, nos costó. Así que ahora nos queda esperar a que se recuperen todos”.

Otro de los que habló fue Nicolás De La Cruz, también afectado por el coronavirus desde el 15 de mayo, el fatídico día en el que se conocieron 15 positivos de jugadores del plantel. Y su relato fue crudo.

“No estaba al cien por ciento, los primeros minutos los sufrí mucho -confesó-. No nos habíamos entrenado casi, pero eran las condiciones de juego. Sabíamos que era así, sufrí todo el partido, incluso terminé acalambrado. El grupo había dado la cara la semana pasada, yo lo vi desde casa, entonces yo quería demostrar que también estaba presente. Pero salir a jugar después de haber estar tirado casi diez días en la cama es un poco inhumano“.

De la Cruz ante Yago Felipe. Foto Juan Mabromata / POOL / AFP

De la Cruz ante Yago Felipe. Foto Juan Mabromata / POOL / AFP

Y dio detalles sobre cómo se sintió antes del partido y durante el juego: “En los días previos, cuando supe que iba a jugar, tenía incertidumbre sobre cómo iba a responder desde lo físico en el campo de juego. Y en la cancha me sentí pesado, no podía salir del ahogo constante. Se notó porque no podía entrar en juego”.

De La Cruz profundizó en el tema de los contagios y no evadió responsabilidades sobre cómo se pudo haber generado el contagio.

“Siempre tomamos cuidados: viajamos con barbijo, no compartimos mate, nos saludamos con el puño pero el virus se coló y caímos todos. Estábamos expuestos. Podía pasar en cualquier momento: los hoteles no son individuales, los viajes son en charter pero te cruzás con un montón de gente en el aeropuerto. Pero también es responsabilidad nuestra y nos hacemos cargo: alguno, no sabría decir quién, pasó con el PCR del viaje a Colombia y después fue contagiando”, remarcó.

Y sostuvo: “Tenemos en claro que el foco de contagio fue el avión. Fueron siete horas de ida y de vuelta a Colombia”. Y dio más detalles de la estadía en el país cafetero: “El vestuario era muy chico, no entraba el aire por ningún lado y tampoco había ventanales”. 

Por su parte, Fabrizio Angileri, quien todavía está atravesando la enfermedad, ya que dio positivo (junto a José Paradela) en los testeos del viernes pasado, contó: “Estoy mejor del coronavirus, pero todavía sigo con algunos síntomas: dolor de ojos, mucha tos y mucho cansancio y fatiga muscular. Pero sin fiebre”.

Angileri marcó un gol la noche increíble ante Independiente Santa Fe, pero se contagió luego. Foto Juan Ignacio RONCORONI / POOL / AFP

Angileri marcó un gol la noche increíble ante Independiente Santa Fe, pero se contagió luego. Foto Juan Ignacio RONCORONI / POOL / AFP

Y sobre lo que vivió River en las últimas semanas, añadió: “El grupo dio la cara en una situación tan difícil como nos tocó vivir en estas semanas. Una situación que no pudimos controlar.”

Angileri también dejó una reflexión sobre vivieron varios de sus compañeros. “Nos encontramos en esta situación de apuro en donde tuvimos que meter a los más chicos en la cancha en los partidos con Boca e Independiente Santa Fe. Y con Fluminense jugaron compañeros que tuvieron el alta un día antes. No debe ser para nada lindo así porque no lo terminás disfrutando”.

Matías Suárez fue elocuente al hablar tanto de lo que ocurrió dentro de la cancha, que el grupo entendía previsible, como al comentar lo que viene transitando.

“Eramos concientes de que la podíamos pasar mal, había muchos contagiados y el resto de los chicos venían muy cansados. Habíamos hablado con el técnico que la habíamos pasado mal”.

“A mí me queda mucha tos, mucho dolor de cabeza, el médico nos dijo que con el tiempo se nos iba a pasar. Ni siquiera pudimos entrenarnos con nuestros compañeros”.

La pandemia golpeó muy fuerte a River, está claro. Incluso hay dos jugadores que están todavía en reposo ya que quedaron con secuelas. Paulo Díaz, con miocarditis y Enrique Bologna, con un principio de neumonía. Pero el golpe más duro llegó este jueves: Gustavo Insúa, uno de los choferes que habitualmente manejaba el micro que transportaba al plantel de River, falleció tras haberse contagiado. 

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