Tecnología

¿Cómo saber si sufrís del síndrome de Diógenes digital?

Los dispositivos tecnológicos incorporan cada vez más almacenamiento disponible y parecen estar en condiciones de guardarlo todo: fotos, memes, videos, correos electrónicos, conversaciones, archivos, documentos. No importa si están repetidos y tampoco si tienen dos, tres o cuatro años.

Lo que a simple vista parece ser una gran ventaja, en realidad podría llevar a las personas a padecer una especie de síndrome de Diógenes aplicado a la vida digital, donde acumulamos archivos y documentos sin parar.

El experto en gestión de información personal y comunicación digital, Jorge Franganillo, explicó a Cromo que la situación es similar a cuando guardamos las medias en el placar. Si cada vez tenemos más pares y las ponemos separadas en diferentes cajones, sin ningún criterio, seguirán allí y podremos encontrarlas, pero será mucho más difícil y la tarea nos demandará más tiempo.

Franganillo es docente en la Universidad de Barcelona (España) y lleva años estudiando la gestión de la información. De hecho, ha escrito numerosos artículos sobre el tema; el último se publicó el mes pasado y consistió en una exploración comparativa sobre la organización personal del contenido y lo publicado en plataformas de imágenes como Flickr.

El filósofo griego Diógenes de Sinope le da nombre al “síndrome de Diógenes”

El experto explicó que, en el terreno digital, aunque las memorias de los dispositivos ofrecen cada vez más gigabytes, “nuestra capacidad de atención para luego encontrar archivos en ese océano amorfo y desorganizado sigue siendo limitada”.

Cuando no encontramos una foto importante o un documento de valor nos maldecimos por no saber dónde lo tenemos guardado y el beneficio de la organización se vuelve evidente. Pero en la gran mayoría de los casos, lo que prima es el razonamiento de que el orden nos implica “atención y provoca una situación paradójica por el hecho de que nos incita a emplear un tiempo valioso en piezas sin valor”, indicó el experto.

Además, la organización no tiene un beneficio obvio y evidente, y la acumulación termina en una sobrecarga de información que genera, a su vez, “una pérdida de control sobre nuestro contenido”, dijo Franganillo, al punto que no sabemos qué tenemos guardado ni dónde lo almacenamos. Y guardar un correo o conservar un documento se vuelve inútil si después no podemos encontrarlo.

Franganillo, experto en gestión de la información y docente en la Universidad de Barcelona (España).

El “contenido basura” del síndrome de Diógenes tecnológico es tan amplio como contenidos podemos archivar en la memoria de los dispositivos: fotos, videos, correos electrónicos, mensajes, historiales, chats, documentos, archivos y un largo etcétera.

Franganillo explicó que, en muchos casos, la tendencia a la acumulación ocurre “condicionada por la utilidad futura que se prevé” en ese contenido. En otras palabras, lo que sucede es que se anticipa, muchas veces sin sentido, que tal imagen o tal documento será útil en algún momento, aunque probablemente ese instante nunca llegue.

El gran problema, sin embargo, es que en la mayoría de los casos se tiende más a una acumulación que a un guardado ordenado del material. “Solemos usar estrategias de organización muy rudimentarias y tendemos a amontonarlas en colecciones con una estructura bastante plana y simple”, explicó Franganillo.

Además, agregó que cuando nos proponemos organizarlo para encontrarlo con mayor facilidad “está comprobado que rara vez lo cumplimos porque esa tarea de gestión o de eliminar contenido es tediosa y aburrida”.

El “gatillo fácil” para sacar fotos es uno de los motivos por los que acumulamos imágenes.

Otras de las explicaciones, en particular con la acumulación de fotografías, tiene que ver con lo que el experto definió como “gatillo fácil” en el mundo digital: la obsesión casi compulsiva de registrarlo todo. Las cámaras integradas en los teléfonos sin dudas han instalado este comportamiento de, con un simple toque, inmortalizar un momento.

Recomendaciones para cambiar “hábitos poco higiénicos”

El primer tip que el experto español comentó a Cromo para evitar la acumulación de contenido basura tiene que ver con el convencimiento: “Hay que tener una idea general que deshacernos de cosas inservibles es una forma de simplificarnos la vida”, aseguró, y dijo que “para cambiar hábitos poco higiénicos el componente de motivación es muy importante”.

Además, Franganillo explicó que la clave de organización varía según el contexto, la estructura y el tipo de contenido. Con las fotos, en particular, el experto en gestión de información aseguró que ha encontrado que el archivo en carpetas por año, tema y ubicación facilita, muchas veces, el hallazgo posterior.

También dijo que es conveniente “evitar el gatillo fácil”, dedicando unos segundos a pensar si lo fotografiable tiene, en realidad, algún valor; y recomendó la utilización de aplicaciones o softwares que borran automáticamente los ficheros efímeros (como los memes) y los contenidos duplicados.

Sobre los períodos de limpieza, Franganillo dijo que es “conveniente” hacer “una limpieza anual de lo que uno necesita” porque “cuando nos quedamos con lo importante y además lo organizamos bien, eso facilita luego la tarea de encontrar piezas relevantes”.

Sin embargo, aclaró que la gestión no implica solamente el borrado de material, sino la organización en criterios o carpetas que luego nos permitan acceder a lo que necesitamos fácilmente. “A veces confiamos mucho en la búsqueda, pero no siempre encontramos lo que queremos”, remató.




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