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Cómo hizo un grupo de científicos para rescatar de la “basura” las recetas de vacunas contra el coronavirus

La basura y los materiales que se descartan a veces pueden ser mucho más útiles de lo que se imagina. Y esto mismo parecen haber visto los científicos de la Universidad de Stanford, Estados Unidos, que “rescataron” la “receta” para deconstruir la vacuna del coronavirus a partir de viales que estaban destinados a la basura.

Las nuevas variantes del Covid-19 podrían tener a partir de ahora una posible vacuna y con ello “atacarlas” directamente. Aunque estos datos aún no son suficientes en sí para fabricarla, esta “deconstrucción” hecha por los científicos de las vacunas de Pzifer y Moderna podría llegar a proporcionar varios beneficios en cuanto al avance de una vacuna contra las nuevas cepas.

Los científicos de la Universidad de Stanford, lograron determinar secuencias de las vacunas de Pfizer y Moderna a partir de viales que se iban a descartar. En otras palabras, lograron hallar las “recetas” que forman estas vacunas y publicaron sus resultados en internet.

¿De qué se trata este avance? ¿Y para qué sirve?

Como todo avance científico, resulta difícil de explicar y llevarlo a un terreno más sencillo para poder entenderlo. Lo concreto es que estas deconstrucciones ayudarían a determinar si lo que estaría viendo un científico serían secuencias de origen terapéutico o infecciosas.

Esto ayudará a los investigadores de todo el mundo a identificar de una manera más certera si es que están analizando el virus del Covid-19 en sí o los anticuerpos generados por las vacunas que ya existen, ya que esto último podría dar falsos positivos y generar confusión.

Así se podría tratar más adecuadamente el virus y sus posibles variantes.

Los falsos positivos

Pero existen dudas sobre los avances de los científicos de la Universidad de Stanford en cuanto a la importancia de esta deconstrucción de las vacunas. Stuart Turville, profesor asociado de inmunología y patología en el Instituto Kirby de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Australia, se mostró un tanto escéptico al respecto.

Turville dijo a The Guardian de Australia lo siguiente: “No estoy seguro de cómo resultaría eso en un entorno de diagnóstico cuando uno se inyecta (la vacuna) y el otro está claramente en la nariz (el virus adquirido durante las pruebas de diagnóstico). Dicho esto, los diagnósticos moleculares son excelentes, pero pueden dar falsos positivos si existe ARN como este en grandes cantidades”.

Además, Turville recalcó que era “inteligente en cierto modo” publicar en el software Github, un repositorio en línea de código abierto, ya que esto podría ser importante para que las personas pudieran diferenciar entre el ARN elaborado por la vacuna y el ARN del virus.

Y agregó: “Por lo tanto, sería bueno conocer la secuencia, de modo que, si aparecieran falsos positivos, podría solucionar el problema si el ARN de la vacuna era la fuente de su contaminación”, dijo a The Guardian de Australia.

La vacuna de Moderna contra el coronavirus. Foto Reuters

La vacuna de Moderna contra el coronavirus. Foto Reuters

“Cocina” medicinal Stuart Turville se mostró ansioso por ver si a partir de este momento se pueden empezar a fabricar nuevas versiones de vacunas para abordar las variantes emergentes. “Con el impulso de secuenciación anterior, los productores de vacunas de ARN tienen la capacidad de pivotar para hacer nuevas versiones contra las variantes emergentes”, explicó.

Sin embargo, también recalcó que a las empresas no les gusta que “sus recetas” se publiquen en internet libremente, a código abierto y al acceso de cualquiera.

Aunque también resaltó que “Eso (la publicación de la deconstrucción de las vacunas) sería el equivalente a hornear un pastel intrincado con solo el conocimiento de los ingredientes básicos, sin cantidades ni instrucciones sobre cómo cocinarlo a partir de estos ingredientes”, dijo Turville.

Y para cerrar sus declaraciones, Turville también se refirió a la variante sudafricana: “Sería bueno ver los datos sobre candidatos a vacunas de ARN para la b1351 sudafricana. Esa variante hace una gran mella en muchas de las respuestas actuales a las vacunas “.

Descifrado de las vacunas en la basura

En la publicación que está en línea, los científicos afirman que pudieron recolectar pequeñas porciones de las vacunas que se encontraban en frascos destinados a tirarse y esto lo hicieron con la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para la investigación en los Estados Unidos.

La secuencia de Pfizer ya está disponible públicamente, pero la de Moderna aún no. Y aunque los científicos declararon que consultaron con Moderna antes de publicar, aún no recibieron respuesta por parte de ellos.

Los científicos Andrew Fire y Massa Shoura, que llevaron a cabo el estudio, le dijeron a Motherboard, el sitio de noticias de tecnología: “No aplicamos ingeniería inversa a la vacuna. Publicamos la secuencia putativa de dos moléculas de ARN sintético que se han vuelto suficientemente frecuentes en el entorno general de la medicina y la biología humana en 2021 “. Así, recalcaron, las secuencias serían útiles para identificar rápidamente si lo que están viendo es de origen terapéutico o infeccioso.

Cabe destacar que estos avances científicos permitirán fundamentalmente detectar los falsos positivos en las pruebas de Covid-19, no la producción de las vacunas por parte de terceros.

Redacción Clarín


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