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Cómo hizo Julián Álvarez para convertirse en el mejor jugador del fútbol argentino

Julián Álvarez es la figura del momento. De River y del fútbol argentino. Ya fue campeón de América. Y por partida doble. Con la banda roja y con la Selección. Y ahora, la rompe en cada partido del equipo de Marcelo Gallardo. Juega y hace goles. En apenas tres años, el pibe de Calchín dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad. Y con 21 velitas apagadas, confirmó todo lo que insinuaba con una explosión gigante.

Hay un punto de partida que puede marcar el inicio de la transformación de Álvarez. Que comenzó a darse meses antes de su debut en primera. El cordobés ya había debutado en la Reserva de River y estaba realizando su primera pretemporada con el equipo que dirigía en ese momento Luigi Villalba.

Era enero de 2018, en San Jorge, una ciudad de Santa Fe. El cuerpo técnico de la Reserva había notado que Álvarez retrocedía caminando y no presionaba a los defensores rivales. Y como las prácticas eran grabadas, le mostraron los videos. Hasta bromearon –con confianza y complicidad- que parecía que volvía de hacer las compras con las bolsas en la mano. La anécdota la contó Luigi Villalba, quien hoy no deja de asombrarse con ese jugador que lo maravilló desde el primer momento que lo vio cuando Julián jugaba en la Séptima de River por “la técnica que tenía y los controles para parar la pelota”.

El primer técnico que Álvarez tuvo en River fue Juanjo Borrelli (actual DT de la Reserva), quien lo dirigió en la Séptima y la Sexta y empezó a perfeccionar el juego de Julián a partir de la libertad que le daba para jugar, su estilo ofensivo y el aprendizaje que le dio en el manejo de los perfiles.

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En aquel momento, Villalba empezó a seguirlo de cerca. Hasta que notó que ya con 17 años estaba para dar el salto a la Reserva. Y en aquella pretemporada empezó a marcarle a Álvarez cuestiones que serían fundamentales para su futuro inmediato. “Técnicamente tenía todo. Pero para jugar en la Primera necesitaba correr más para recuperar la pelota y tener más agresividad para presionar”, comentó Luigi en diálogo con Clarín. Y dio otro detalle fundamental que le hicieron ver: “A veces tocaba tres pelotas en el partido y hacía un desparramo y se quedaba con eso. Le decíamos que no se conformara con tener pocas apariciones, que tocara 30 pelotas por partido, porque así iban a crecer las posibilidades de hacer muchas más cosas para el equipo”.

Álvarez captó enseguida esos conceptos, que eran justamente los que Marcelo Gallardo le iba a reforzar un tiempito después en la Primera. No le costó mucho porque quienes más lo conocen remarcan que “es un chico serio, educado, muy profesional, que escucha y después aplica lo que le decís”.

Así lo reflejó José Vidal, otro de los técnicos que Julián tuvo en su camino a la Primera. “Yo siempre digo que es una esponja porque absorbe todos los conceptos y los pone en práctica rápido y te deja sorprendido”, destacó Vidal, quien tuvo a Álvarez en un selectivo. Y remarcó: “Para un jugador como Julián eran fundamentales los trabajos de reducido. Porque ahí tenés que tomar decisiones constantemente y rápidamente. Y él se destacaba siempre porque tenía la capacidad de resolver en poco tiempo. Y eso lo potenció con los entrenamientos en Primera”.

Para Vidal, además, fue fundamental Gallardo en el crecimiento de Álvarez. “Gallardo le dio confianza, y al ser estudioso de los errores de los jugadores, apretó la tuerca que faltaba en Julián, que por ahí tenía que ver con tener más agresividad en su juego. Y desarrollar aún más la gran capacidad cognitiva que traía de las Inferiores en la toma de decisiones a partir de la neurociencia con Sandra Rossi. Después, una vez que Julián se acostumbró al ritmo y a la velocidad de Primera, explotó”.

Julián Alvarez celebra su tercer gol en el hat-trick frente a San Lorenzo.
 Foto: Alejandro Pagni / AFP)

Julián Alvarez celebra su tercer gol en el hat-trick frente a San Lorenzo.
Foto: Alejandro Pagni / AFP)

Vidal también resaltó que el hecho de que Álvarez forme parte del plantel de la Selección, seguramente lo potenció porque “entrenar con Messi y con todos esos grandes jugadores que están en Europa, te mide para qué estás y te perfecciona la velocidad en la recepción y el pase de la pelota, el manejo de perfiles, entre otras cosas”.

Para Rafael Varas, una de las personas que más conoce a Álvarez, la convocatoria a la Selección también colaboró en el crecimiento de la estrella del momento. “Estar al lado de jugadores de la primera élite mundial lo ayudó mucho. En la forma de pararse y ocupar espacios. Y estar bien preparado y atento para buscar esos espacios vacíos”, comentó el técnico que dirigió a Julián en sus primeros pasos en la escuelita de fútbol “Futura Estrellita” y en Calchín Fútbol Club.

El propio Álvarez ya había remarcado esa experiencia cuando le contó a Clarín (en la primera entrevista que dio) cómo se había sentido cuando fue sparring de la Selección en el Mundial de Rusia: “Disfruté mucho la experiencia de estar cerca de los jugadores de la Selección mayor. Fue muy fuerte tenerlo cerca a Messi, es el mejor de todos. Impresiona mirarlo en los entrenamientos y ver lo que hace con la pelota”. 

Varas también señaló un detalle no menor: la continuidad. “Para mí fue clave que tuviera cada vez más participación en el equipo titular, jugar los 90 minutos y hacerlo como 9 o mediapunta, que es su puesto porque tiene todas las cualidades de un goleador: es buen definidor, patea con las dos piernas, tiene buen remate de afuera…Recuerdo que empezó a jugar bien de punta en aquel partido de Copa Libertadores en el que Enzo Pérez va de arquero (contra Independiente Santa Fe) y hace un golazo”, reflexionó el primer entrenador de Álvarez. Y agregó: “Todo lo que hoy hace Julián ya lo hacía de chiquito en Calchín. A los compañeritos le decíamos que ‘hay dársela al “Araña” que algo iba a inventar’”.

EL abrazo de los jugadores de River que se encaminan hacia el título 
Foto: ALEJANDRO PAGNI / AFP)

EL abrazo de los jugadores de River que se encaminan hacia el título
Foto: ALEJANDRO PAGNI / AFP)

Atrás quedaron esos años de principios de este siglo en el pequeño pueblo cordobés de Calchín y aquel paso fugaz por el Real Madrid cuando tenía 11 años, pero Álvarez mantiene la esencia: no para de inventar goles. Como el que le hizo a Agustín Rossi en el Superclásico. Un misil que subió y bajó de repente para meterse por detrás del arquero Xeneize. O el que comenzó la remontada a San Lorenzo, con un remate de afuera del área que sorprendió a todos tras la asistencia de Santiago Simón.

Esas invenciones aparecen, generalmente, cuando agacha la cabeza y encorva el tren superior. En ese momento, Álvarez ya sabe lo que va a hacer. Lo decidió segundos antes a partir de su gran capacidad mental que lo ayuda a resolver situaciones complejas del juego y de aplicar “un sinfín de jugadas que tiene en su cabeza, antes de resolver”, tal como marcan los técnicos que lo tuvieron en Inferiores.

Como en aquel 2018, que arrancó en San Jorge de pretemporada con la Reserva y ese mismo año viajó a Rusia para acompañar a la Selección al Mundial, debutó en Primera y lo terminó jugando y ganando la final de la Copa Libertadores en el Santiago Bernabéu contra Boca, Alvarez sigue cumpliendo sueños a gran velocidad. Ya fue campeón de América con la Selección y ahora es la figura de este River puntero del campeonato local y la estrella del fútbol argentino. Y todo en apenas tres años…


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