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Claves para entender el terremoto político en Chile tras la elección de Constituyentes, alcaldes y gobernadores

Una devaluación de un 3,3% del peso y una caída de casi 10 puntos en la bolsa de comercio. Así reaccionó el mercado en Chile ante los resultados del día domingo, imprevistos, donde el país trasandino eligió su convención constituyente y las coaliciones tradicionales sufrieron una estrepitosa derrota. Los casi 17.000 candidatos a distintos cargos abrieron un abanico de opciones impensadas a la ciudadanía y el resultado fue una convención plagada de independientes, identificados con la izquierda, que no responden a las jerarquías políticas tradicionales.

Sólo 51 de los 155 constituyentes (de los cuales 138 fueron electos por voto universal y 17 por los chilenos identificados con los pueblos originarios) son militantes de partidos. La mayoría de los restantes fueron electos por listas que se inscribieron fuera de las coaliciones tradicionales, algunas de ellas articuladas para presentarse en varios distritos electorales a lo largo del país.

El caso más emblemático es el de “La Lista del Pueblo”, una organización que comenzó al alero de las masivas manifestaciones en Plaza Italia que se define anti partidos y de izquierda. Analistas en Chile la sitúan a la izquierda del Frente Amplio y el Partido Comunista. Consiguieron 25 constituyentes. Los “Independientes por una Nueva Constitución”, herederos del ADN de la socialdemocracia obtuvieron 11 escaños. En total fueron 48 independientes fuera de partidos los que integrarán el nuevo órgano.

La electa alcalde de Santiago, la comunista Iraci Hassler. Foto AFP

La electa alcalde de Santiago, la comunista Iraci Hassler. Foto AFP

Incluso las coaliciones tradicionales, como la ex Concertación (hoy Unidad Constituyentes) o Chile Vamos (oficialismo) cedieron cupos en sus listas a independientes. Y entre ellos, varios fueron electos, reflejo de la desafección de la ciudadanía por los políticos tradicionales o la militancia histórica. Fueron en total 39 los electos en estas condiciones, que sumados a los otros 48 y a los 17 constituyentes de pueblos originarios totalizan 104, el 63% de la Convención.

El legado de Piñera

Si hay un legado de Sebastián Piñera, ese será que durante sus dos gobiernos la derecha sufrió algunas de las derrotas más dolorosas de su historia. Ya en 2012, en su primer gobierno, la coalición oficialista hizo aguas en la elección municipal de medio término. Pero nada como lo que ocurrió el domingo.

El electorado pro-oficialismo en Chile simplemente participó menos o castigó al gobierno y –por ende- a su coalición. Sin ir más lejos, la lista de “Chile Vamos” obtuvo poco más de un millón de votos, casi 500.000 menos de los que obtuvo la opción “Rechazo” en el plebiscito, considerada una opción de votantes muy conservadores.

Los números son más dramáticos si la vara se mide respecto a la presidencial: en la segunda vuelta, Piñera obtuvo aproximadamente 3.400.000 votos, casi 2.400.000 votos más que los que su coalición obtuvo ayer. A juicio de analistas, la clase media emergente que le dio un abrumador triunfo en 2017 perdió afecto y apego con la coalición tras el estallido social y las ayudas económicas frente a la crisis del Covid.

Santiago comunista

A pesar del adverso escenario, la derecha confiaba obtener un sólido resultado en las Municipales. Y si bien retuvo dos bastiones electorales como Puente Alto y La Florida, consideradas dos de las tres comunas más populosas del país, sufrió dolorosas derrotas en la comuna de Santiago, Ñuñoa, Maipú y Viña del Mar.

En el caso de la cabecera del país, el Alcalde Felipe Alessandri (del partido de Piñera, Renovación Nacional) vio afectada su votación por la disminución de movilización de electores de su sector y la menor participación ciudadana. Fue derrotado por dos puntos porcentuales por la concejala comunista Iraci Hassler, hoy alcaldesa electa.

La Concertación, aquella coalición que entregó 30 años de estabilidad institucional al país trasandino, y entre sus figuras tiene a los ex presidentes Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, pasó a ser la tercera fuerza política del país. Obtuvo apenas 25 escaños, mientras que la coalición formada por el Frente Amplio y el Partido Comunista obtuvo 28.

La socialdemocracia chilena vive una profunda crisis. A las elecciones de ayer llegaron con cuatro posibles candidatos presidenciales perfilados para noviembre, pero ninguno marca más de cuatro puntos en las encuestas. La Democracia Cristiana, partido ícono de la transición chilena, obtuvo apenas dos convencionales constituyentes.

Chile fue disruptivo en su proceso constituyente garantizando dos principios: la participación de pueblos originarios y la paridad no sólo para igual número de candidaturas de mujeres y hombres, sino la paridad de salida para corregir el resultado y quedar en igualdad.

Sin embargo, y a pesar de que la idea se pensó para favorecer a las mujeres, fueron los hombres quienes finalmente fueron beneficiados por la corrección. Sin ésta, habría 83 mujeres electas. Hoy sólo son 78. Un símbolo de los nuevos tiempos que ha expresado en las urnas el votante chileno.

PB

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