Espectáculos

Cinco libros para leer adentro de tu burbuja

Hernan Casciari – El pibe que arruinaba las fotos
Editorial Orsai
256 páginas
2008

Este argentino siempre está entre mis recomendados. Dueño de una prosa fresca e insolente en donde los límites entre realidad y ficción son muy difusos, cuenta con una batería narrativa para desarmar al lector más rígido. Para ponerle un poco de humor a estos días de otoño, “El pibe que arruinaba las fotos” es uno de sus primeros libros en el que narra sus aventuras de niño desobediente y rebelde en una ciudad tan tradicional como Mercedes. Prometo risas con ruido. 
(https://hernancasciari.com/libros/el_pibe) ahí hay un audio en la que Casciari explica cómo fue que armó ese libro, está bueno, y ya que es digital podés ponerlo x ahí, si suma. Para los que no lo conocen (¿acaso queda gente que no sabe quién es?) es un buen primer encuentro con Casciari. 

Leonardo Padura – Como polvo en el viento
Editorial Tusquets
672 páginas
2020

Con una maestría que se desprende de cada palabra, Padura cuenta las historias de un grupo de amigos, el Clan, y sus diferentes peripecias con el trasfondo de una Cuba desgarradora. Es la historia de exiliados: personas que reniegan de su país, pero sin embargo no son locales en ningún otro lado del mundo. 
Armado de manera exquisita, usando acertadamente el recurso del flashback y dándole voz a cada uno de sus personajes es que se va desenvolviendo el misterio más grande: ¿Quién es verdaderamente Elisa Correa?
Con una prosa que no se presta para una rápida lectura, pero tiene su componente poético, Padura nos regala estos personajes, que pueden o no estar basados en hechos reales, con los que conoceremos una cara más dramática del final del siglo pasado en Cuba. 

Rabia – Sergio Bizzio
Editorial Criatura
216 páginas
2004

José María (obrero de la construcción, 40 años) y Rosa (empleada doméstica, 25) se conocen haciendo las compras en un supermercado y se sienten atraídos de inmediato. Parecería que se viene una historia de amor tradicional, pero está muy lejos de ser eso. Lo único que puedo aclarar es que nunca se van a ver venir lo que viene.
Con un lenguaje simple y coloquial en el que se caracteriza también a las diferentes clases sociales mezcladas en este thriller cómico, Bizzio nos hace testigos del viaje de los personajes: nos deja juzgarlos y odiarlos/amarlos, y vamos vaticinando, de la manera más pasiva que puede permitirse un lector, que sea como sea que termine, nos va a descolocar.

Cadáver Exquisito – Agustina Baztarrica 
Editorial Sudamericana
249 páginas
2020

Este es un libro para personas osadas con estómagos de fierro. 
En un mundo post apocalíptico en el que mueren todos los animales, los humanos tienen que resolver la cuestión alimenticia de un modo bastante singular y canibalesco. El personaje principal es Marcos Tejo, quien trabaja en un frigorífico, y es a través de él que vamos descubriendo de qué se trata esta nueva sociedad. Lejos de buscar el morbo, Baztarrica logra crear un mundo que puede no ser tan lejano (y por eso asusta) y con su estilo directo y contundente nos pega donde más nos duele. Traducido a varios idiomas y causando todo tipo de reacciones, este es un libro que hay que, por lo menos, animarse a leer.

Los chicos de la Nickel – Colson Whitehead
Editorial Sudamericana
219 páginas
2020

El dos veces ganador del Pulitzer, nos deslumbra una vez más con esta historia que comienza con un grupo de arqueólogos que encuentran unas tumbas sin marcar en lo que otrora fuera un “centro educativo”, el Nickel School for boys. Ese hecho lleva a desandar la historia de esa institución y de sus protagonistas. El relato es aún más espeluznante porque está basado en hechos reales.
El libro narra la historia de Elwood Curtis, un joven prolijo y bien portado, aspirante negro del “sueño americano”, que se enamora de las ideas de Martin Luther King. Ser negro y estar en el momento y en el lugar equivocado hacen que Elwood termine en el Nickel School for Boys, donde comienza su historia de injusticia y dolor, un reclamo más de la cultura afrodescendiente a los estándares “blancos” del sur, en la era de las leyes de Jim Crow. 
Whitehead mantiene una línea firme y descriptiva que no entabla una crítica cruda y directa, es más sutil, plantando la semilla en el lector. El final de este libro es explosivo. 




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