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China vacuna contra el coronavirus a un ritmo igual a inmunizar a toda Italia cada tres días

En un plazo de apenas cinco días el mes pasado, China puso 100 millones de dosis de sus vacunas contra el coronavirus, un ritmo que equivale a vacunar a toda Italia cada tres días. 

Tras un inicio lento, China está haciendo ahora lo que casi ningún otro país en el mundo puede hacer: aprovechar el poder y el alcance de su sistema de partido único, y una industria de las vacunas en proceso de maduración, para inmunizar a su población a un ritmo vertiginoso.

La campaña está lejos de ser perfecta, incluyendo la distribución desigual de los fármacos, pero los responsables de salud pública chinos dicen que esperan inocular al 80% de sus 1.400 millones de habitantes para final de año.

Hasta el martes, China había distribuido más de 680 millones de dosis, casi la mitad de ellas solo en mayo. El dato total equivale a casi un tercio de los 1.900 millones de vacunas administradas en todo el mundo, según la web de investigación Our World in Data.

El llamado a inmunizarse llega desde todos los rincones de la sociedad. Las empresas ofrecen las vacunas a sus empleados, las escuelas animan a sus estudiantes y personal, y los trabajadores de los gobiernos locales controlan a los residentes.

Esta presión pone de manifiesto tanto la fortaleza del sistema, que hace posible incluso considerar vacunar a más de 1.000 millones de personas este año, como los riesgos para las libertades civiles, una preocupación global que es especialmente notable en China, donde hay menos protecciones.

“El Partido Comunista tiene gente que llega hasta cada aldea, cada vecindario”, afirmó Ray Yip, exdirector de la Fundación Gates en China y experto en salud pública. “Esta es la parte draconiana del sistema, pero también le da mucho poder de movilización”.

Sinovac y Sinopharm

China administra ahora un promedio de alrededor de 19 millones de vacunas por día, según los datos de Our World in Data a siete días. Esto significaría una dosis para cada uno de los habitantes de Italia cada tres días.

Estados Unidos, con un cuarto de la población china, alcanzó los casi 3,4 millones de inyecciones diarias en abril, en el punto álgido de su campaña.

Todavía no está claro cuántos ciudadanos chinos están totalmente inmunizados, lo que puede significar que tengan entre una y tres dosis de las vacunas en uso _ desarrolladas por los laboratorios Sinovac y Sinopharm _, ya que el gobierno no publica esos datos.

Residentes de Beijing acuden a vacunarse. Foto: AP

Residentes de Beijing acuden a vacunarse. Foto: AP

Zhong Nanshan, un reconocido doctor gubernamental que dirige un grupo de expertos adscrito a la Comisión Nacional de Salud, afirmó el domingo que el 40% de la población ha recibido al menos una dosis y que el objetivo es que ese porcentaje esté totalmente inmunizado a final de mes.

Vacunas en Beijing por todos lados

En la capital, Beijing, el 87% de la población tiene al menos una dosis. Vacunarse es tan sencillo como entrar en uno de los cientos de puntos habilitados.

El fármaco se distribuye también en autobuses estacionados en zonas de mucho tránsito peatonal, como el centro de la ciudad o centros comerciales.

Pero la abundancia en Beijing no se repite en el resto del país, y reportes en medios locales y quejas en redes sociales muestran la dificultad de conseguir una cita en otros lugares.

Vacunación en la provincia china de Anhui. Foto: AFP

Vacunación en la provincia china de Anhui. Foto: AFP

“Empecé a hacer fila ese día a las 09:00, hasta las 18:00 horas, y solo entonces recibí la inyección. Fue agotador”, explicó recientemente Zhou Hongxia, residente en Lanzhou, en la región noroccidental de Gansu.

“Cuando me fui, todavía quedaba gente esperando”.

El esposo de Zhou no tuvo tanta suerte y sigue esperando su turno. Cuando llaman a las líneas de atención telefónica locales les dicen simplemente que esperen.

Funcionarios del gobierno central dijeron el lunes que están trabajando para asegurar que el reparto de los fármacos sea más equitativo.

Por qué se tardó en vacunar

Antes de que la campaña se intensificase en las últimas semanas, muchos no tenían prisa por vacunarse ya que China ha mantenido el virus, que se detectó por primera vez en el país, bajo control durante el último año gracias a sus estrictos controles fronterizos y a cuarentenas obligatorias.

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Fuente: Johns Hopkins
Chart: Flourish | Infografía: Clarín

China incluso se centró en vacunar a sus ciudadanos en el extranjero, donando vacunas a Tailandia, algunas de las cuales se utilizaron para inocular a sus ciudadanos antes de que la mayoría de los tailandeses recibieran sus dosis.

A nivel mundial, ha vacunado a más de 500.000 ciudadanos extranjeros en el marco de lo que llama el programa “Spring Sprout”.

De vez en cuando se registran pequeños brotes, y en la actualidad lucha contra uno en la ciudad sureña de Guangzhou.

Dosis de Sinopharm. Foto: EFE

Dosis de Sinopharm. Foto: EFE

Aunque hay problemas de distribución, es poco probable que los fabricantes chinos tengan problemas con la escala, según analistas y quienes han trabajado en la industria.

Producción agresiva de vacunas

Sinovac y Sinopharm, que fabrican la mayoría de las vacunas que se distribuyen en China, han aumentado agresivamente la producción, construyendo nuevas fábricas y reutilizando las existentes para COVID-19.

La vacuna de Sinovac y una de las dos marcas de Sinopharm han recibido una autorización de emergencia para su uso de la Organización Mundial de la Salud, pero las empresas, en particular Sinopharm, han enfrentado críticas por su falta de transparencia al compartir sus datos.

“¿Qué lugar del mundo se puede comparar con China en materia de construcción? ¿Cuánto tiempo nos llevó construir nuestros hospitales temporales?”, preguntó Li Mengyuan, quien dirige la investigación farmacéutica en Western Securities, una firma financiera.

Obreros de la construcción se vacunan en la provincia china de Jiangsu. foto: Reuters

Obreros de la construcción se vacunan en la provincia china de Jiangsu. foto: Reuters

China construyó hospitales de campaña al comienzo de la pandemia en solo unos días.

Sinovac ha dicho que ha duplicado su capacidad de producción a 2 mil millones de dosis al año, mientras que Sinopharm ha dicho que puede producir hasta 3 mil millones de dosis al año.

Pero Sinopharm no ha revelado cifras recientes de cuántas dosis ha hecho realmente, y un portavoz de la compañía no respondió a una solicitud de comentarios. Sinovac ha producido 540 millones de dosis este año a fines de mayo, dijo la compañía el viernes.

El apoyo del gobierno ha sido crucial para los desarrolladores de vacunas en cada paso del camino, como lo ha sido en otros países, pero, como con todo, el alcance y la escala en China son diferentes.

Yang Xiaoming, presidente del Grupo Nacional Biotec de China de Sinopharm, contó recientemente a los medios estatales cómo la compañía inicialmente necesitaba tomar prestado espacio de laboratorio de un centro de investigación del gobierno mientras trabajaba en una vacuna.

“Enviamos nuestras muestras, no hubo necesidad de discutir el dinero, simplemente lo hicimos”, dijo.

Las empresas de vacunas chinas tampoco dependen en gran medida de productos importados en el proceso de fabricación.

Ese es un beneficio enorme en un momento en que muchos países están luchando por los mismos materiales y significa que China probablemente puede evitar lo que sucedió con el Serum Institute of India, cuya producción se vio obstaculizada debido a la dependencia de las importaciones de Estados Unidos para ciertos ingredientes.

Pero a medida que aumenta la disponibilidad de la vacuna, también aumenta la presión para tomarla.

En Beijing, un investigador de una universidad dijo que la célula del Partido Comunista de la Facultad lo llama una vez al mes para preguntarle si ya se ha vacunado y se ofrece a ayudarlo a concertar una cita.

Hasta ahora se ha negado a recibir una inyección porque preferiría la vacuna Pfizer, diciendo que confía en sus datos. Habló bajo condición de anonimato debido a la preocupación de que pudiera enfrentar repercusiones en su trabajo en una universidad gubernamental por cuestionar públicamente las vacunas chinas.

China aún no ha aprobado el uso de Pfizer y el investigador no está seguro de cuánto tiempo podrá resistir, aunque el gobierno, por ahora, advirtió contra la obligatoriedad absoluta de las vacunas.

“No tienen que decir que es obligatorio”, dijo Yip, el experto en salud pública. “No van a anunciar que es necesario tener la vacuna, pero pueden presionarlo”.

El autor es periodista de Associated Press

ap​


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