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Canadá frente a la vergüenza de más tumbas masivas de niños indígenas

La semana pasada se anunció el hallazgo de los restos de 215 niños indígenas en un tumba masiva de un internado de Canadá. La alarma trasciende a la gravedad del asunto en si mismo.

Las comunidades nativas solicitaron que se emprenda una investigación nacional en otros centros de reeducación racial por la sospecha de que hay más situaciones similares.

Estos grupos indicaron su convencimiento de que este descubrimiento no es más que la punta del iceberg y que existen otras muchas tumbas fruto de la práctica racista y colonial de arrancar a las familias sus descendientes y llevarlos a “residencias escolares” para asimilarlos a la cultura blanca y cristiana.

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, rinde homenaje a los 215 chicos. Foto AFP

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, rinde homenaje a los 215 chicos. Foto AFP

La reivindicación cuenta con un gran altavoz. El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, sostuvo este lunes que el caso del internado Kamloops no es algo aislado. Suscribió la petición de abrir una indagación sobre cada una de estas residencias. Desde el siglo XIX, y hasta 1996 en que cerró la última, funcionó un sistema de escuelas, la mayoría bajo tutela de la iglesia, por el que pasaron más de 150.000 niños indígenas.

“Tristemente esto no es una excepción”, remarcó Trudeau en referencia al hallazgo. “Como primer ministro, estoy consternado por la política vergonzosa de robar chicos indígenas de sus comunidades”, subrayó. Ni se les dejaba hablar en su lengua ni mantener sus tradiciones.

La verdad

“No nos vamos a esconder de esto. Hemos de saber la verdad. Las escuelas residenciales fueron una realidad, una tragedia que se produjo aquí, en nuestro país y lo tenemos que admitir. Los niños fueron arrancados de sus familiares y regresaron heridos o no regresaron jamás”, insistió Trudeau.

En reuniones por el país, las comunidades de nativos pusieron a debate cuál es la mejor aproximación para que se produzca la investigación, según afirmó el gran jefe Stewart Phillip, presidente de la unión de jefes en la Columbia Británica.

Insistió Phillip en “la cuestión esencial” de que se desarrolle un programa nacional para indagar la existencia de tumbas masivas en las escuelas de esta tipología.

La Federación de Naciones Indígenas Soberanas compiló una lista de lugares vinculados a esos internados donde aplicar la técnica de radar bajo tierra que facilitó el reciente hallazgo.

Para muchos, solo ha sido la confirmación de un secreto que era más que público. Los niños sufrían malnutrición, abusos y violaciones. Se negó su condición: ni siquiera tenían nombre.

La Vanguardia

PB​


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