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Canadá, esa peculiar selección que tenía medio plantel que jugaba otro deporte en pleno Mundial

Dicen algunos que el fútbol se juega de afuera para adentro. Se construye por las bandas y se termina en las áreas. Pero no siempre la teoría se puede cumplir. A veces se juega como se vive. Y muchas veces más se juega como se puede. Fue el caso de Canadá, un país extensísimo y con inviernos extremos, que tuvo el privilegio de jugar el Copa del Mundo de México 1986.

Fue su única aparición mundialista -por ahora, claro, porque por ahora siguen en carrera para llegar a Qatar 2022-, pero Canadá dejó su marca. Y no por el fútbol propiamente dicho, ya que perdió los tres partidos que disputó -0-1 con Francia, 0-2 con Hungría y 0-2 contra Unión Soviética– y terminó como el último seleccionado de la tabla general de aquella cita en tierras aztecas.

Ojo, al estilo Zaire contra Brasil en Alemania 74, el equipo de la bandera con la hoja de arce de 11 puntas dejó también en el recuerdo aquel increíble tiro libre a favor en su última presentación, ante el equipo de Valeri Lobanovski, que fue inéditamente bloqueado por la barrera propia que colocaron por delante de la barrera soviética. Pero eso, se insiste, no fue lo más curioso de aquella excursión.

Se habla de afuera hacia adentro y ahí no queda más que hablar de la formación de un equipo que se reforzó con muchos jugadores que no habían nacido en el país, pero que sacaron el pasaporte para formar parte del plantel mundialista. Tres escoceses, un italiano, un inglés, un yugoslavo, un galés, un checoslovaco, un triniteño y hasta un alemán formaban parte de esa legión extranjera que llevó el entrenador inglés Tony Waiters, DT vitalicio de Canadá que murió el año pasado a los 83 años.

Pero en esa peculiaridad de players no nacidos en el extremo norte de América había que sumarle más eslabones. El capitán del equipo, Bruce Wilson, un gigante barbado y pelado, llevaba dos años sin jugar en forma profesional cuando disputó la Copa del Mundo. En el otro extremo aparece Igor Vrablic, oriundo de Bratislava, que arruinó su promisoria carrera, a los 22 años, por haber arreglado partidos junto con otros tres futbolistas canadienses que fueron a jugar la Copa Merlion a Singapur. Pero esa, claro, es otra historia.

Tino Lettieri, hoy maestro pizzero, observa la pelota impulsada por Zavarov se mete en su arco. Atajaba en el fútbol indoor.  Foto: Comité Olímpico de Canadá.

Tino Lettieri, hoy maestro pizzero, observa la pelota impulsada por Zavarov se mete en su arco. Atajaba en el fútbol indoor. Foto: Comité Olímpico de Canadá.

Todavía no llegamos al quid de la cuestión. Y esto es que en el caso de Canadá no valía esto de jugar por afuera para terminar por adentro, sino que lo llamativo es que en aquel plantel hubo once  futbolistas que fueron convocados cuando jugaban en el fútbol indoor de los Estados Unidos. Sí, participaban en la Major Indoor Soccer League, que ni siquiera estaba afiliada a la FIFA y que terminó desapareciendo cuando dejo de ser negocio. Sin embargo, por aquellos años, desaparecida la NASL y todavía sin señales de la MLS, era el fútbol que se jugaba profesionalmente en Estados Unidos. Era el fútbol que en un tiempo se conocía como fútbol rápido, sobre pasto sintético -la tradicional alfombra- y que sirvió como inspiración, entre otras deformaciones del deporte rey, para el famoso showbol que solían practicar Diego Maradona y sus amigos.

El centrocampista francés Michel Platini lucha por el balón durante el partido de fútbol de la Copa del Mundo entre Francia y Canadá el 1 de junio de 1986 en León. FOTO: AFP

El centrocampista francés Michel Platini lucha por el balón durante el partido de fútbol de la Copa del Mundo entre Francia y Canadá el 1 de junio de 1986 en León. FOTO: AFP

Por empezar: se jugaba en estadios techados y no era 11 contra 11. ¿Cómo se jugaba? El partido se dividía en cuatro cuartos de 15 minutos cada uno. Cada equipo salía con seis jugadores -el arquero, dos defensores, dos volantes y un delantero- y podían hacerse cambios mientras la pelota estaba en movimiento. Una especie de hockey sobre hielo -se usaban los estadios de la NHL- ya que la pelota nunca se iba a afuera. Para garantizar el espectáculo, dos bonus tracks: los arcos eran muy grandes y no había empates -se recurría al famoso shoot out o a la muerte súbita-.

La única vez de Canadá en un álbum de figuritas mundialista. Foto: Panini

La única vez de Canadá en un álbum de figuritas mundialista. Foto: Panini

Bueno. Ese deporte que no era fútbol pero que se parecía al fútbol era el que practicaban el arquero Tino Lettieri -hoy un reconocido empresario gastrónomico del mundo de la pizza-, Bob Lenarduzzi -hoy presidente de los Vancouver Whitecaps de la MLS-, Dale Mitchell, Carl Valentine, Gerry Gray, Mike Sweeney, Pasquale De Luca, James Lowery, Greg Ion -jugaba en Los Angeles Lazers, del mismo dueño que los Lakers- David Norman y Branko Segota -segundo mayor goleador y tercer mejor asistidor de la historia de la MISL-. Sí, 11 de los 22 que fueron a México jugaban otro deporte. Algo impensado en tiempos de superprofesionalismo. Aunque en todo deportes o gran cita siempre aparece un Moussambani

Parecido, con reglas similares, pero otro deporte al fin. Se notó. Pero quién les quita lo jugado a esos 22 héroes que, por ahora, son únicos en Canadá.

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