Uruguay

Bolsonaro festeja el bicentenario de la independencia llevando a Brasil el corazón del rey Don Pedro I

El próximo 7 de septiembre Brasil festejará el bicentenario de la independencia nacional que, a diferencia de otras nacionales latinoamericanas, no fue producto de una lucha emancipatoria contra la metrópolis sino un acto del heredero de Portugal, don Pedro I, refugiado en su colonia por la invasión napoleónica.

Sin que se conozca aun una agenda de los festejos públicos por la fecha patria, el presidente Jair Bolsonaro recibirá este martes en un acto oficial el corazón en formol del monarca lusitano, que será exhibido en el en Palacio de Itamaraty.

El gesto está asociado directamente con su campaña por la reelección en los comicios del 2 de octubre, ya que un descendiente del monarca es diputado federal por el bolsonarismo.

Se trata de Luiz Philippe de Orléans e Braganca, que aún es llamado príncipe o heredero del trono, pese a que Brasil proclamó el sistema republicano desde el golpe militar del 15 de noviembre de 1889 contra la corte real y el emperador Pedro II.

El gesto recuerda otro del dictador Emilio Garrastazú Médici, que en 1971 repatrió los huesos de Don Pedro I, y los colocó en el mausoleo en el Parque Independencia, en el barrio paulista de Ipiranga, donde se dictó la independencia

De esa manera, el general Garrastazú Medici, tercer presidente la dictadura instaurada en 1964, buscaba reinstalar la narrativa monarquista de que la independencia fue un tránsito pacífico.

Conservado en formol, el corazón del monarca portugués llegará por primera vez al país desde la ciudad lusitana de Oporto, como parte de los festejos del bicentenario planificados por Bolsonaro.

En un comunicado, la cancillería brasileña informó que el corazón llegará el lunes en un vuelo de la Fuerza Aérea Brasileña desde Oporto y que será exhibido en el Palacio de Itamaraty hasta el 8 de septiembre.

El corazón nunca salió de la ciudad donde el monarca pidió ser enterrado y no está exhibido públicamente.

El Gobierno de Portugal se comprometió a fabricar una caja especial para el transporte del órgano y la vidriera en la cual será expuesto en Brasilia.

El Concejo Deliberante de Oporto debió autorizar el viaje del corazón del líder de la independencia brasileña en medio de acusaciones de la izquierda de que esta cesión beneficiaría a Bolsonaro en las elecciones del 2 de octubre.

La idea de traer el corazón, que se conserva desde 1835 dentro de un frasco de vidrio y en un cofre bajo cinco llaves en la Iglesia de la Virgen de Lapa, fue de una de las fanáticas bolsonaristas que aún reconoce a la Familia Real.

Se trata de la médica oncóloga Nise Yamaguchi, quien se hizo famosa en la pandemia por recomendarle a Bolsonaro el uso de hidroxicloroquina como una suerte de prevención contra la Covid-19, pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) rechazó su uso.

«Fue una propuesta aprobada por Bolsonaro y con ayuda de la Familia Real», dijo Yamaguchi, que fue expulsada del hospital privado donde trabajaba por haber hecho una analogía entre el nazismo y el tratamiento contra el coronavirus.

A diferencia del resto de los países latinoamericanos en sus festejos del bicentenario, Brasil no tiene previstos actos u homenajes o por lo menos hasta el momento no los divulgó.

Se sabe sí que Bolsonaro deseaba participar ese día de un desfile militar en Brasilia en la mañana y que por la tarde habrá una manifestación de su seguidores, pero en Copacabana, Rio de Janeiro.

Según el diario O Estado de Sao Paulo, el propio Ejército canceló el desfile por temor a que militantes del mandatario usen la parada militar para reclamar un autogolpe castrense o cometan actos de violencia que puedan atribuir a la izquierda a tres semanas de las elecciones.

Brasil se volvió la capital del Imperio Portugués en 1808, cuando la corte del entonces monarca Joao VI mudó el centro real de Lisboa a Río de Janeiro al escapar de las tropas napoleónicas que invadieron la península ibérica.

En 1821, Don Pedro I asumió como príncipe regidor en Brasil tras el regreso de su padre de Lisboa, y desde esa posición alentó la independencia de la metrópolis

 El 7 de septiembre de 1822 firmó el acta independentista en el arroyo de Ipiranga, San Pablo, adonde había llegado desde Río de Janeiro.

La independencia total de Brasil se logró un año después, el 2 de julio de 1823 en Bahía, tras las guerras que la corona portuguesa emprendió en el noreste buscando dividir el Imperio.

Don Pedro I dejó en 1831 el trono del Imperio del Brasil a su hijo Don Pedro II para retirarse a la guerra civil portuguesa. Murió en 1834 y sus restos fueron alojados en la Iglesia de Lapa, Oporto.

Fue el propio Don Pedro I que pidió que el corazón permaneciera en Oporto, donde trabó la guerra civil contra su hermano una vez que dejó a Brasil independiente y bajo el Gobierno de su hijo Don Pedro II, que asumió con cinco años de edad y comandó el Imperio de Brasil hasta 1889.




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