Sociedad

boicot, denuncias y la campaña de «sportswashing» del mundial de Qatar 2022

La pelota está rodando. El Mundial de Qatar 2022 empezó este domingo y promete 64 partidos que elevarán la presión arterial de fanáticos y fanáticas del fútbol durante 29 días. 5760 minutos de juego. Fútbol, fútbol, fútbol. Pero las denuncias relacionadas al historial de violaciones a los Derechos Humanos en el país anfitrión también están en juego y un boicot al principal evento deportivo del año sigue en pie.

Las discrepancias no son recientes. Desde su designación como sede el campeonato mundial en 2010, las miradas y las críticas apuntan a Qatar, el primer país de Medio Oriente que organiza un torneo del mundo. La pelota llegó hasta un rincón del Golfo Pérsico asentado sobre reservas de petróleo y gas natural en el que viven 2.9 millones de personas de las que sólo el 15% son qataríes y el 25% mujeres, que se independizó en 1971.

Qatar quiere mostrarse al mundo. Y el mundo lo está mirando. 

El Mundial de Qatar 2022 tendrá 29 días de fútbol

Y lo que mira, por ejemplo, es un sistema laboral como la kafala –que tuvo que ser eliminada por la presión de organismos internacionales– que permitió levantar seis estadios a costo del trabajo infravalorado, la salud o la vida de los trabajadores; también la situación de los derechos de las mujeres y las personas que forman parte de la comunidad LGBTI, las denuncias de discriminación e incluso la obligación hacia mujeres trans de asistir a sesiones de terapia de conversión o las declaraciones de funcionarios que hablan de “daño mental” cuando se refieren a la homosexualidad.

No se puede jugar al fútbol en verano, pero sí trabajar. La cantidad de muertes entre trabajadores migrantes todavía resulta difícil de determinar, con números que varían entre las decenas, los cientos y los miles. Recientemente Steve Cockburn, director de Justicia Económica y Social de Amnistía Internacional, apuntó hacia la Federación Internacional de Fútbol: “Al ignorar las críticas legítimas en materia de derechos humanos, Gianni Infantino no sólo está dejando de lado el enorme precio que han pagado los trabajadores y trabajadoras migrantes para hacer posible este emblemático torneo, sino también la responsabilidad de la FIFA en ello. Las exigencias de igualdad, dignidad y compensación no pueden ser tratadas como una especie de guerra de culturas: son derechos humanos universales que la FIFA se ha comprometido a respetar en sus propios estatutos”.

El neologismo que se repite en las últimas semanas es Sportswashing. Y aunque suene snob, es tan antiguo como la organización de eventos deportivos. Se trata, en pocas palabras, de usar los encuentros para lavar la cara del organizador. Distraer la atención de los cuestionamientos y proyectarse, en este caso, como un ejemplo de desarrollo.

“Qatar enfrenta una campaña sin precedente que ningún otro país enfrentó. Al principio lo manejamos con buena fe porque vimos que las críticas eran positivas para que mejoráramos ciertos aspectos. Pero pronto nos dimos cuenta de que la campaña continúa con ferocidad. La Copa del Mundo es un evento para mostrar quiénes somos pero no solo en términos de la fuerza de nuestra economía y nuestras instituciones, sino también de nuestra identidad de civilización. Es un gran desafío para un país del tamaño de Qatar que impresiona al mundo con sus éxitos”, dijo recientemente el emir de Qatar, Tamid bin Hamad al-Thani.

El Mundial de Qatar 2022 tendrá 29 días de fútbol

El periodista argentino Alejandro Wall advierte en una columna en el Washington Post que el sportwashing «no siempre funciona» y recuerda la experiencia de Mundial del 78 en Argentina. «En ocasiones, genera efectos contrarios. La dictadura argentina de 1976-1983 intentó con el Mundial de 1978 tapar sus crímenes de Estado, las torturas y los desaparecidos, pero fue ese Mundial el que abrió las puertas a la prensa internacional, a que las Madres de Plaza de Mayo pudieran ser escuchadas. No fue automático, pero un año después una comisión de la Organización de Estados Americanos estaba en el país para tomar denuncias contra el régimen”.

El mundial que se está jugando tiene detractores. Por ejemplo en Alemania los partidos de la Bundesliga se jugaron con hinchadas que llamaban a un boicot del Mundial por parte de aficionados de Borussia Dortmund, del Hertha de Berlín o del Bayern de Múnich. Según un sondeo realizado por la revista FOCUS y el Instituto de Investigación de Opinión Civey, el 65% de la población apoya un boicot al Mundial y algunos bares cerrarán durante los partidos y volverán a abrir una hora después de que el juez o la jueza decrete el final del juego. Hay que conceder que será la primera vez en la historia que habrá tres mujeres arbitrando el torneo masculino: la francesa Stephanie Frappart, la ruandesa Salima Mukasanga y la japonesa Yoshimi Yamashita.

En Francia, las autoridades locales de París y otras ciudades anunciaron que no transmitirían los partidos del Mundial a modo de protesta.

Antes del comienzo del juego, siete equipos europeos habían previsto usar un brazalete de capitán a favor de la inclusión y contra la discriminación, aunque este lunes prefirieron no hacerlo frente a la amenaza de «sanciones deportivas». La exfutbolista inglesa Alex Scott fue la única hasta el momento que burló la prohibición y usó el brazalete multicolor en una transmisión en directo para la BBC desde el Khalifa International Stadium.

El Mundial de Qatar 2022 tendrá 29 días de fútbol

El historial qatarí respecto a los Derechos Humanos no sólo repercute en las hinchadas sino también entre los artistas.

La primera en pronunciarse fue la británica Dua Lipa, cuando aclaró a través de sus redes sociales que no iba a cantar en la ceremonia de inauguración del campeonato del mudo, y que tampoco estuvo involucrada en ninguna negociación al respecto. “Estaré alentando a Inglaterra desde lejos y espero visitar Qatar cuando cumpla con todos los compromisos de Derechos Humanos que hizo cuando le asignaron la organización de la Copa del Mundo», escribió categórica.

La siguió el mítico Rod Stewart, que develó que rechazó una cifra millonaria para cantar en el espectáculo. «Me ofrecieron un montón de plata, más de un millón de libras [que se traduce en unos US$ 1.190.000] para cantar allí hace unos 15 meses», dijo al diario británico The Sunday Times. «Les dije que no. No es correcto ir”, anunció el inglés.

También en Latinoamérica tuvo repercusiones en el ámbito artístico. Shakira, la barranquillera experta en apertura de Mundiales y que tiene en su currículum la ceremonia de Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, sonaba como una de las candidatas a cantar en el escenario del estadio Al Bayt. Sin embargo, no cantó en el evento en el país árabe.

El que se enfrentó directamente a las críticas fue el colombiano Maluma, intérprete de una de las canciones que conforma la banda sonora del mundial junto Nicki Minaj y Myriam Fares. “Te tengo que preguntar: Shakira y Dua Lipa se negaron a formar parte en esta Copa del Mundo debido al mal récord de Qatar con respecto a los derechos humanos. Y obviamente la gente piensa, ¿Maluma, no tiene problemas con la violación de derechos humanos de este país?”, le preguntó el periodista Moav Vardial en una entrevista previa a su show en el Fan Fest.

“Es algo que yo no puedo resolver. Solo vine aquí para disfrutar la vida, disfrutar el fútbol y la fiesta del fútbol. No es algo en lo que realmente tenga que involucrarme. Estoy aquí para disfrutar de mi música y la vida hermosa, jugando fútbol también”, respondió.

Pero el periodista le volvió a preguntar a Maluma si entendía por qué las personas pueden tener problemas con su respuesta y si la presencia de la estrella colombiana estaba ayudando al régimen de Qatar a encubrir la situación. La pregunta terminó de molestar al colombiano, que se levantó y abandonó la entrevista, sin antes decirle al periodista: «Eso no se hace, eres un grosero».

El músico después utilizó sus redes sociales para dirigirse a sus casi 63 millones de seguidores. “Vine a celebrar la fiesta del fútbol, a poner mi bandera y mi cultura en el evento más importante de la historia de los deportes, y a llevar alegría a los rincones del mundo. Esa es mi tarea y mi legado, no voy a cambiar y seguiré haciéndolo con todo el amor del mundo. Si algunos no quisieron venir, es su problema, pero yo estoy acá enfrentando la realidad y llevando luz al mundo entero”. 

Finalmente la ceremonia de apertura de la  mayor celebración del fútbol mundial resultó insípida. Con la presencia del actor Morgan Freeman y la estrella del K-pop Jungkook cantando Dreamers, otra de las canciones del mundial, la falta de grandes números musicales se cubrió con el recuerdo de canciones como el cásico de Sudáfrica Waka Waka, de Shakira, y La copa de la vida, de Ricky Martin.

El Mundial de Qatar 2022 tendrá 29 días de fútbol

Pero la política y las denuncias por violaciones a los derechos humanos no se limitan al anfitrión del encuentro deportivo. Apenas dos días después del inicio de la competencia ya vimos a la selección de Polonia escoltada por aviones caza F16 hasta la frontera, después de que en medio de la guerra entre Rusia y Ucrania un misil que impactara en territorio polaco. A los 11 jugadores del equipo titular de Irán abstenerse de cantar el himno nacional como una señal contra el régimen y en memoria de las víctimas de las protestas que siguieron a la muerte de Mahsa Amini. A la selección inglesa, en el mismo partido, hincarse en el campo de juego en contra del racismo y la discriminación.

El día que Diego Armando Maradona se despidió del fútbol, cuando jugó su último partido en Boca Juniors hace 21 años en La Bombonera, hizo un discurso que quedó en la historia del deporte: «El fútbol es el deporte más lindo y más sano del mundo. De eso que no le quepa la menor duda a nadie. Porque se equivoque uno, no tiene que pagar el fútbol. Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha».

Veremos cómo queda la pelota cuando termine el mundial. 




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