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Asesinato de la hija de un aliado de Vladimir Putin desata una ola de indignación en Rusia

El atentado con bomba en que murió anoche Daria Dúguina, hija del líder del movimiento neoeuroasianista, Alexandr Duguin, uno de los estrechos aliados del presidente ruso, Vladímir Putin, ha provocado una ola de indignación en la clase política rusa, que demanda que el crimen no quede impune.

El líder de la autoproclamada república popular de Donetsk, en el este de Ucrania, el prorruso Denis Pushilin, acusó directamente al Gobierno de Kiev de estar detrás del atentado.

«En un intento de eliminar a Alexandr Duguin los terroristas del régimen ucraniano han matado a su hija», escribió en Telegram.

En esa misma red social la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova, advirtió de que si se confirma la «huella ucraniana» en el atentado habrá que «hablar de la política de terrorismo de Estado del régimen de Kiev.

Alexander Dugin, en una foto de 2016. Foto AP

Alexander Dugin, en una foto de 2016. Foto AP

«Esperamos los resultados de la investigación», concluyó la diplomática.

Kiev lo niega

A su vez, el senador ruso Andréi Klishas, calificó el atentado como un «ataque enemigo» y demandó llevar a la justicia a sus autores materiales e intelectuales.

«Este crimen no puede quedar impune (…) Hay que responder con dureza y decisión», afirmó Piotr Tolstoi, vicepresidente de la Duma del Estado, la Cámara de Diputado de Rusia.

Las autoridades ucranianas negaron toda implicación en el atentado.

Daria Duguina, periodista e hija de un ideólogo de Putin. Foto Reuters

Daria Duguina, periodista e hija de un ideólogo de Putin. Foto Reuters

«Subrayo que Ucrania no tiene nada que ver con esto, porque no somos un Estado criminal como la Federación Rusa ni somos un Estado terrorista,» dijo Mijailo Podolyak, uno de los asesores del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

Dúguina, de 29 años murió al estallar un bomba en los bajos de su vehículo cuando circulaba por una carretera en las afueras de Moscú procedente de un festival donde había estado con su padre.

Según el digital Gazeta.ru, que cita un canal de Telegran, Duguin tenía previsto regresar a Moscú en coche de su hija, pero cambió de opinión en el último momento.

Duguin, de 60 años, escritor y filósofo, es considerado uno de los ideólogos que más ha influido en la política rusa de los últimos años y el particular en el rumbo adoptado por el presidente Putin.

En su juventud profesó un anticomunismo y antisovietismo radical que abandonó tras la caída de la Unión Soviética al punto que en 1993 defendió con los comunistas la sede del Parlamento de Rusia cañoneado por orden del entonces presidente ruso, Borís Yeltsin.

Más tarde participó en la fundación del Partido Nacional Bolchevique, una formación opositora radical ya desaparecida.

A partir del año 2000 Dugin defiende las ideas de euroasianismo y el conservadurismo, que propone como plataforma ideológica a las autoridades del país, a la que acusa de carecer de toda ideología.

Desde 2015 se encuentra bajo sanciones de Estados Unidos por «acciones o políticas que amenazan la paz, la seguridad, la estabilidad o la soberanía o la integridad territorial de Ucrania».

En marzo de 2022, después del comienzo de la «operación militar especial» rusa en Ucrania, su fallecida hija también fue sancionada por EE.UU. por su labor como directora de la web United World International (UWI), calificada por Washington como «un medio de desinformación».

La disputa

En los últimos años Ucrania prohibió varios de sus libros, en particular «Ucrania. Mi guerra. Diario geopolítico» y «Revancha euroasiática de Rusia».

Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero pasado luego de que Estados Unidos rechazara exigencias de Putin de archivar planes de adhesión a la OTAN de la exrepública soviética, algo que Moscú ve desde hace décadas como una amenaza a su seguridad y una «línea roja» que nadie debía trasponer.

Putin ha dicho varias veces que uno de los objetivos centrales de la invasión es proteger del Gobierno ucraniano a ucranianos rusoparlantes que no se sienten representados por las autoridades que dirigen el país desde que una ola de protestas populares apoyada por Occidente derrocó a un presidente que promovía buenas relaciones con Rusia, en 2014.

Luego del violento derrocamiento del expresidente Viktor Yanukovich, la sureña península ucraniana de Crimea, que tiene una gran población rusoparlante, celebró dos referendos en los que se votó a favor de incorporarse a Rusia.

Fuente: EFE y AP

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